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DESDOBLAMIENTO DEL SER HUMANO.
Mensaje Publicado: Lun, 20 Sep 2010 3:51 pm    Asunto: DESDOBLAMIENTO DEL SER HUMANO. Responder citando
nedhel
espirita
espirita
 

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             @adolfodoc ¦ Rogamos a los buenos Espíritus
             @adolfodoc ¦ se dignen orientarnos en esta nueva exposición de la doctrina espirita tan necesaria para tener idea de el mundo espiritual de la vida
             @adolfodoc ¦ despues de la fica corporal
             @adolfodoc ¦ es bueno que sepamos que cuando dejamos la materia no perdemos mas que el cuerpo fisico que se transforma en vida animal si no que vamos al mundo de los espiritus el verdadero el de la inteligencia y allí tratamos con nuestros afines
             @adolfodoc ¦ les pedimos a los espiritus amigos que nos enseñen a conocer por medio de la doctrina estas formas de vida en el mundo espiritus de afinidades y
             @adolfodoc ¦ le pedimos a Jesús nuestro guia y director en este planeta
             @adolfodoc ¦ node la luz necesaria para distinguir la verdad de la inpostura
             @adolfodoc ¦ en nombre de el creador de todo que así sea
             @adolfodoc ¦ gracias señor
:                    nedhel ¦ amen
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ DESDOBLAMIENTO DEL SER HUMANO
             @adolfodoc ¦ .
:                          lita ¦ amen
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ DESDOBLAMIENTO DEL SER HUMANO.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ La ciencia oficial de nuestros días niega absolutamente la
             @adolfodoc ¦ existencia individual del alma. Todos los razonamientos espiritualistas
             @adolfodoc ¦ han sido impotentes para demostrar que el principio pensante tiene
             @adolfodoc ¦ existencia real. Tan solo descuidando voluntariamente los hechos
             @adolfodoc ¦ irrecusables es como los materialistas pueden llegar a la negación de
             @adolfodoc ¦ la individualidad del alma. Si ésta es una función del cerebro (como
             @adolfodoc ¦ dicen ellos), de ningún modo puede ser separada del organismo, del
             @adolfodoc ¦ mismo modo que no se puede oír una voz sin aparato vocal destinado
             @adolfodoc ¦ a producirla. Si se demostrara que el alma puede salir del cuerpo,
             @adolfodoc ¦ entonces quedaría establecida su existencia independiente. Pues
             @adolfodoc ¦ bien:
             @adolfodoc ¦ el fenómeno, de desdoblamiento es no solamente posible, sino
             @adolfodoc ¦ relativamente frecuente.
             @adolfodoc ¦ Las apariciones de vivos son debidas a una ley biológica, y han
             @adolfodoc ¦ sido observadas en todo tiempo. La antigüedad y la edad media
             @adolfodoc ¦ ofrecen muchos ejemplos. Tácito1 relata que Vespasiano fue testigo de
             @adolfodoc ¦ un hecho de este género en Alejandría. La Iglesia católica cita como
             @adolfodoc ¦ milagros los casos de bicorporeidad de San Ambrosio, San Antonio de
             @adolfodoc ¦ Padua, San Francisco Javier, Alfonso de Liborio, María de Ageda,
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ etc. Los magnetizadores de principio de siglo conocían también esta
             @adolfodoc ¦ posibilidad, según se atestigua en la correspondencia de Billot y
             @adolfodoc ¦ Deleuze2 y en el curso de magnetismo del barón du Potet3; Allan
             @adolfodoc ¦ Kardec4 consagra un capítulo del Libro de los Médiums a éstas
             @adolfodoc ¦ manifestaciones, cuyos ejemplos numerosos se encuentran también Pero, a partir de la publicación de los notables trabajos de la
             @adolfodoc ¦ Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres, es cuando se han
             @adolfodoc ¦ hecho absolutamente incontestables dichas manifestaciones.
             @adolfodoc ¦ Ya sabemos en qué consisten dichos fenómenos. Una persona,
             @adolfodoc ¦ A, aparece a otra, B, de la cual se halla alejada. A y B están
             @adolfodoc ¦ generalmente unidas por los lazos del parentesco o de la afección; se
             @adolfodoc ¦ dice entonces que B ha experimentado una alucinación telepática
             @adolfodoc ¦ viendo el fantasma de A. Esta aparición, no es fortuita, pues coincide
             @adolfodoc ¦ frecuentemente con un acontecimiento importante, ocurrido en la vida
             @adolfodoc ¦ de A, y en este caso, se dice que la alucinación es verídica. Existe un
             @adolfodoc ¦ lazo causal entre la alucinación de B y el acontecimiento de A.
             @adolfodoc ¦ Ya sabéis, señores, así como yo, el minucioso cuidado con que
             @adolfodoc ¦ los sabios han procedido en la investigación rigurosa de los hechos;
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ por consiguiente, podemos depositar toda la confianza en los relatos
             @adolfodoc ¦ que nos hacen y que vienen confirmados por minuciosos estudios.
             @adolfodoc ¦ Vamos ahora a discutir el valor de la explicación que de dichos
             @adolfodoc ¦ fenómenos se nos ha dado.
             @adolfodoc ¦ El término alucinación elegido por los autores de los Phantasms,
             @adolfodoc ¦ indica claramente que en su opinión nos hallamos en presencia de
             @adolfodoc ¦ fenómenos puramente psíquicos. El fantasma no es realmente
             @adolfodoc ¦ perceptible por medio de la vista ordinaria, y sólo tiene existencia en
             @adolfodoc ¦ el cerebro del sujeto.
             @adolfodoc ¦ Esta teoría, que se apoya en los hechos de transmisión del
             @adolfodoc ¦ pensamiento y de alucinaciones provocadas por la sugestión sobre
             @adolfodoc ¦ sujetos hipnotizados, no es suficientemente basta para abarcar todos
             @adolfodoc ¦ los casos. En la obra publicada por aquella Sociedad y en los
                      «------ ¦ eKuiN^away [ircap@BAYuJA.Bys2X0.virtual] cierra 15:09 [Ping timeout ]
             @adolfodoc ¦ proceedings, se distinguen cierta categoría de observaciones que
             @adolfodoc ¦ establecen la objetividad de la aparición, es decir, la presencia del
             @adolfodoc ¦ fantasma en el espacio.
             @adolfodoc ¦ He aquí, según Rusell Wallace, los criterios que permiten hacer
             @adolfodoc ¦ esta distinción. Una aparición es objetiva:
             @adolfodoc ¦ 1º Cuando existe simultaneidad de percepción del fantasma
             @adolfodoc ¦ visible por dos o más personas.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ 2º Cuando el fantasma es visto por varias personas, ocupando
             @adolfodoc ¦ diferentes sitios y correspondiendo a un movimiento aparente, o bien
             @adolfodoc ¦ cuando conserva una misma posición, a pesar de cambiar de sitio el
             @adolfodoc ¦ observador.
             @adolfodoc ¦ 3º Cuando la aparición ejerce impresión sobre animales
             @adolfodoc ¦ domésticos.
             @adolfodoc ¦ 4º Cuando la visión produce efectos físicos.
             @adolfodoc ¦ 5º Cuando los fantasmas, visibles o no, han podido ser
             @adolfodoc ¦ fotografiados.
             @adolfodoc ¦ 6º Cuando puede obtenerse un molde de un miembro de la
             @adolfodoc ¦ aparición.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Obligado a ser conciso, no citaré más que un ejemplo de cada
             @adolfodoc ¦ clase, aunque podrían reunirse un gran número, según lo ha
             @adolfodoc ¦ demostrado M. Aksakof en su libro Animisme et Spiritisme.
             @adolfodoc ¦ 1º y 2º Simultaneidad de percepción del fantasma por muchas
             @adolfodoc ¦ personas, con desplazamiento aparente. Número 348 de Los
             @adolfodoc ¦ Fantasmas.
             @adolfodoc ¦ La Sra. Elgée y la Srta. Denys, en un viaje que hacían a la India,
             @adolfodoc ¦ se detuvieron en el Cairo, y a causa de la afluencia de viajeros, se
             @adolfodoc ¦ alojaron en un hotel poco concurrido. Una vez instaladas en su
             @adolfodoc ¦ habitación, cerraron herméticamente la puerta; colocando para mayor
             @adolfodoc ¦ precaución, junto a ella un baúl y un saco de noche. La Sra. Elgée se
             @adolfodoc ¦ despertó de repente, teniendo el sentimiento vivo de que alguien la
             @adolfodoc ¦ había llamado, y vio en la habitación, a la clara luz de la aurora; un
             @adolfodoc ¦ antiguo amigo, el coronel L…, al cual dirigió las siguientes frases:
             @adolfodoc ¦ «¡Dios mío! ¿cómo es que os encontráis vos aquí?»
             @adolfodoc ¦ La aparición se aproximó, señalando con el dedo a la Srta.
             @adolfodoc ¦ Denys, sentada sobre su cama y mirando de esta forma con intensa
             @adolfodoc ¦ expresión de terror. El fantasma sacudió la cabeza y se retiró
             @adolfodoc ¦ lentamente, pareciendo hundirse en la puerta.
             @adolfodoc ¦ Por la mañana la Sra. Elgée nada dijo a su amiga, pero ésta
             @adolfodoc ¦ espontáneamente le habló de la aparición, describiéndola exactamente
             @adolfodoc ¦ tal como la había visto la Sra. Elgée.
             @adolfodoc ¦ La aparición era tan clara, que la Sra. Elgée pudo observar tres
             @adolfodoc ¦ botones en onix que constantemente llevaba el coronel. Más tarde
             @adolfodoc ¦ supo la señora Elgée, que, el día de la aparición, su antiguo amigo
             @adolfodoc ¦ había pensado mucho en ella, deseando vivamente consultarla
             @adolfodoc ¦ respecto a la aceptación de un puesto que se le ofrecía.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ La hipótesis de una alucinación telepática debe descartarse aquí,
             @adolfodoc ¦ toda vez que entre el coronel y la Srta. Denys no existía relación
             @adolfodoc ¦ alguna. Dicha señorita, que se hallaba despierta a causa de los
             @adolfodoc ¦ mosquitos, fue la primera en ver al fantasma. Las declaraciones, de
             @adolfodoc ¦ ambos testigos concuerdan, tanto por lo que respecta a la descripción,
             @adolfodoc ¦ como por los movimientos del fantasma; fue, por consiguiente, una
             @adolfodoc ¦ aparición objetiva.
             @adolfodoc ¦ Señalamos la completa similitud entre el doble y el cuerpo
             @adolfodoc ¦ físico, advirtiendo que la distancia en nada influye respecto a la
             @adolfodoc ¦ producción del fenómeno. Po lo que acabamos de manifestar, se
             @adolfodoc ¦ deduce que puesto que el doble es visible, es prueba que tiene una
                       
             @adolfodoc ¦ sustancialidad, una suerte de materia que le permite pasar a través de
             @adolfodoc ¦ la materia y en parte librarse de las leyes de la gravitación.
                     
             @adolfodoc ¦ 3º La aparición produce una impresión sobre los animales
             @adolfodoc ¦ domésticos. ¯ Como acción probable de un vivo, puedo citar el caso
             @adolfodoc ¦ de M. Garling (Phanfasmas, volúmen II, pág. 149). Dicho señor se
             @adolfodoc ¦ encontraba de visita en una casa de campo aislada. Durante la noche
             @adolfodoc ¦ oyeron sus moradores un fuerte y continuo ruido procedente de la
             @adolfodoc ¦ puerta de la fachada, la que parecía temblar y vibrar bajó la acciónde
             @adolfodoc ¦ violentos golpes. El ruido despertó a los criados, que dormían a
             @adolfodoc ¦ pasos de distancia del lugar donde partía el ruido. A todo eso, un perro
             @adolfodoc ¦ grande que se encontraba en la puerta de entrada, y otro perro conejera
             @adolfodoc ¦ que se hallaba en el interior de la casa, apenas podían ladrar. Este
             @adolfodoc ¦ último, realizando una acción contraria a sus hábitos, se esquivó
             @adolfodoc ¦ temblando, escondiéndose debajo del sofá. Mister Garling tuvo
             @adolfodoc ¦ durante el día la aparición del fantasma de uno de sus amigos que seencontraba gravemente enfermo, quien deseando ardientemente verle,
             @adolfodoc ¦ pidió con insistencia que le enviaran un aviso. Aunque el autor del
             @adolfodoc ¦ ruido no fue visto, puede creerse que fue el doble del amigo de M.
             @adolfodoc ¦ Garling el que notaron los dos perros, demostrándolo por el miedo de
             @adolfodoc ¦ que dieran pruebas. Hechos análogos ocurridos en diferentes ocasiones dan validez a semejantes hipótesis.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ como vemos en esta lectura
             @adolfodoc ¦ los espiritus las almas de los hombres que habitantan la Tierra
             @adolfodoc ¦ y los que a un estan en ella
             @adolfodoc ¦ se puede hacer visibles
             @adolfodoc ¦ pormedio de la visión y la materialización
             @adolfodoc ¦ a los encarnados
             @adolfodoc ¦ lo mismo que son vistos por los animales
             @adolfodoc ¦ que en muchas ocuasiones se asustan de estos
             @adolfodoc ¦ todo esto demuestra
             @adolfodoc ¦ la existencia de el espíritu el ser inteligente de el universo
             @adolfodoc ¦ y demuestra además que tiene un cuerpo etereo parecido al que tenia cuando estaba encarnado
             @adolfodoc ¦ y con el se presenta para que se le conozca a los que le conocian
             @adolfodoc ¦ apareciendo con todas las vicisitudes que tenia coando estaba encarnado
             @adolfodoc ¦ estas cosas no son aisladas si o que la mayoría de gente ha visto o sentido todo esto
             @adolfodoc ¦ el creer o no creer es cuestión de cada uno pero se puede demostrar que hay millones que creen por unos cuantos que no lo hacen y esos mismos dudan
             @adolfodoc ¦ porque
             @adolfodoc ¦ muchos cuando hacen examen de conciencia dicen que han visto algo
             @adolfodoc ¦ pero que no creen porque no estan seguros y les pueden decir que estan locos
             @adolfodoc ¦ bueno
             @adolfodoc ¦ como vemos este fenómeno no se puede negar
             @adolfodoc ¦ bien
             @adolfodoc ¦ si hay alguna pregunta enpezamos ya el debate
:                    nedhel ¦ mas q una pregunta
:                    nedhel ¦ es decir que estos casos se escuchan a diario en muchas personas
:                    nedhel ¦ y respeto
:                    nedhel ¦ a los animales
:                    nedhel ¦ contare algo
:                    nedhel ¦ mi madre tenia una gata
:                    nedhel ¦ y habia temporadas
:                    nedhel ¦ que por la noche se ponia con todos los pelos de punta y el lomo
:                    nedhel ¦ a la defensiva mirando un punto del pasillo
:                    nedhel ¦ y alli no habia nada
:                    nedhel ¦ ya q era cerrado y no entraba ni aire
             @adolfodoc ¦ no habia nada visible pero si un espiritu desencarnado que los animales todos ven con claridad
:                    nedhel ¦ y se podia tirar media hora en esa actitud
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ claro nedhel
             @adolfodoc ¦ sabes
:                    nedhel ¦ dime
             @adolfodoc ¦ estamos rodeados de espiritus
:                    nedhel ¦ asi es
             @adolfodoc ¦ de las almas de los hombres que habitan la tierra
             @adolfodoc ¦ lo que pasa es que estan en otro plano energetico diferente al nuestro
             @adolfodoc ¦ y nos ven
:                    nedhel ¦ [adolfodoc] la casa de mi madre tiene algo
             @adolfodoc ¦ a nosotros si entramos en el nivel vibratorio que ellos tienen
             @adolfodoc ¦ cuenta nedhel
:                    nedhel ¦ ya
:                    nedhel ¦ q para mi es muy duro ir
:                    nedhel ¦ y de echo mi madre y yo nos vemos en la calle
:                    nedhel ¦ y no me importa entrar en casa de la vecina q vive al lado
:                    nedhel ¦ pero ese piso es superior a mi
             @adolfodoc ¦ [nedhel]
             @adolfodoc ¦ tu eres muy sensible
:                    nedhel ¦ y tb me hace sentir culpable
             @adolfodoc ¦ espiritualmente hablando
:                    nedhel ¦ ya q mi madre es mayor y tendria q subir
             @adolfodoc ¦ a las energias vibratorias desencarnadas a los espiritus
             @adolfodoc ¦ sigue nedhel
:                    nedhel ¦ [adolfodoc] pero lucho por poder ir pero no puedo
:                    nedhel ¦ y se q si mi madre desencarna antes q yo esto me ara sentir muy mal
:                    nedhel ¦ pero solo de pensar q tengo q ir me pongo mala
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ mira nedhel esas cosas
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ pasan pero no hay que preocuparse mucho
             @adolfodoc ¦ ahora con lo que conoces
             @adolfodoc ¦ de espiritismo
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ tienes que ser consiente que esa casa tiene
             @adolfodoc ¦ vibraciones muy pesadas para tu sensivilidad
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ y tu te elevas por encima de ellas
             @adolfodoc ¦ nada repercutiran en ti
             @adolfodoc ¦ si tuvieras como dices que ir a ca tu madre
             @adolfodoc ¦ si ella desencarna
             @adolfodoc ¦ no pasaria nada
             @adolfodoc ¦ porque
             @adolfodoc ¦ ya tienes esa defensa
             @adolfodoc ¦ [nedhel]
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ tu elevate siempre que te encuentres con miedo
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ y veras como
             @adolfodoc ¦ puedes hacerle frente a esa prueba
             @adolfodoc ¦ bien
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ alguna pregunta mas
:                          lita ¦ yo no
:                    nedhel ¦ ni yo
             @adolfodoc ¦ bueno entonces
             @adolfodoc ¦ vamos a dar por terminada
             @adolfodoc ¦ la clase
             @adolfodoc ¦ le pediria a nedhel
             @adolfodoc ¦ que dijera la oración de cierre hoy
:                    nedhel ¦ si
:                    nedhel ¦ señor
:                    nedhel ¦ hoy en especial te doy las gracias por estar un dia mas
:                    nedhel ¦ ya que siempre te pedimos y pocas veces te decimos gracias por todo lo que nos da
:                    nedhel ¦ pero eso no quita que sigamos pidiendo
:                    nedhel ¦ sobre todo fuerzas
:                    nedhel ¦ para llevar todos los osbtaculos que se nos ponen en el camino
:                    nedhel ¦ fuerzas para llevarlos con dignidad
:                    nedhel ¦ fuerzas para no caer cuando creamos que todo es negro
:                    nedhel ¦ fuerzas para disfrutar de las cosas que tan generosamente se nos dan sin esperar nada a cambio
:                    nedhel ¦ señor ya que siempre detras de una gran tormenta sale el sol
:                    nedhel ¦ lo mismo ocurre con nuestras vidas
:                    nedhel ¦ señor ayuda a todas las personas que estan necesitadas de amor
:                    nedhel ¦ asi sea
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ gracias señor que así sea
:                    nedhel ¦ amen
             @adolfodoc ¦ amén
           
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Existencia del alma y del periespíritu después de la muerte
Mensaje Publicado: Mie, 22 Sep 2010 3:57 pm    Asunto: Existencia del alma y del periespíritu después de la muerte Responder citando
nedhel
espirita
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@adolfodoc ¦ señor te damos las gracias un nuevo día mas
             @adolfodoc ¦ por tu amor por tu comprensión y por tu grandeza que nos das siempre
             @adolfodoc ¦ oportunidades
             @adolfodoc ¦ para decirnir la verdad de la impostura
             @adolfodoc ¦ te pedimos que la clase de hoy sirva de enseñanza para todos nosotros y nos de claridad
             @adolfodoc ¦ a la hora de dicernir la verdad de la inpostura
             @adolfodoc ¦ que asi sea gracias señor
             @adolfodoc ¦ .
:                    nedhel ¦ amen
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Existencia del alma y del periespíritu
             @adolfodoc ¦ después de la muerte
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Las apariciones de vivos y las de muertos, presentan una
             @adolfodoc ¦ perfecta analogía en sus manifestaciones. El fantasma de un hombre
             @adolfodoc ¦ es casi siempre idéntico al de un espíritu desencarnado, e imposible de
             @adolfodoc ¦ distinguir por los caracteres físicos solamente; esta identidad
             @adolfodoc ¦ demuestra con certeza la continuidad de la acción anímica, sea sobre
             @adolfodoc ¦ la tierra, sea en el espacio. Los Phantasmas y los Proceedings
             @adolfodoc ¦ contienen un número considerable de relatos en los cuales se
             @adolfodoc ¦ comprueba que el agente ha cesado de vivir cuando su aparición se
             @adolfodoc ¦ realiza. Aunque una acción telepática es algunas veces admisible
             @adolfodoc ¦ refiriéndose a un ser vivo, se hace, sin embargo, imposible, tratándose
             @adolfodoc ¦ de un muerto, a menos de admitir su supervivencia. Aun en aquél
             @adolfodoc ¦ caso, no siempre nos hallamos en presencia de una alucinación
             @adolfodoc ¦ verídica, sino que con mucha frecuencia la aparición es objetiva, y
             @adolfodoc ¦ sobre la misma pueden hacerse idénticas comprobaciones que cuando
             @adolfodoc ¦ se trata de fantasmas vivos. Por consiguiente, si las manifestaciones de
             @adolfodoc ¦ un muerto son idénticas a las de un vivo, preciso será admitir que el
             @adolfodoc ¦ alma no se destruye como el cuerpo, y que ha conservado la misma
             @adolfodoc ¦ sustancialidad que poseía sobre la tierra.
             @adolfodoc ¦ Semejante conclusión es aquella a la cual han venido a parar los
             @adolfodoc ¦ videntes, independientemente de los procedimientos espíritas y mucho
             @adolfodoc ¦ antes que esta ciencia fuese conocida. La vidente de Prevorst
             @adolfodoc ¦ declaraba que las almas estaban rodeadas de envolturas que no hacían
             @adolfodoc ¦ sombra1.
             @adolfodoc ¦ «Su forma es gris: sus vestidos aquellos que llevó en el mundo,
             @adolfodoc ¦ aunque grises también. Dichas almas pueden, no solamente hablar,
             @adolfodoc ¦ sino producir sonidos, tales como suspiros, frotes sobre la seda o el
             @adolfodoc ¦ papel, golpes sobre los muros o muebles, o ruido de calzado a la
             @adolfodoc ¦ rastra. Asimismo, son capaces de mover los objetos más pesados y de
             @adolfodoc ¦ abrir y cerrar las puertas, etc.» Se ha podido comprobar que estas
             @adolfodoc ¦ descripciones no eran imaginarias, pues antes de producirse las
             @adolfodoc ¦ manifestaciones, venían anunciadas por los espíritus. Además, estas
             @adolfodoc ¦ apariciones dan nombres propios, fechas y relatos de acontecimientos,
             @adolfodoc ¦ cuya exactitud ha podido reconocer el Dr. Kerner.
             @adolfodoc ¦ Deleuze, Billot1 y sobre todo Cahagnet2, han publicado
             @adolfodoc ¦ observaciones muy numerosas, en las cuales son descritas con la
             @adolfodoc ¦ mayor minuciosidad las personas difuntas, y frecuentemente, sin que
             @adolfodoc ¦ sea posible la hipótesis de la intervención de una lectura de
             @adolfodoc ¦ pensamiento del sonámbulo en los asistentes (caso del abate
             @adolfodoc ¦ Almignana). Se cuentan por millares los médiums videntes cuya
             @adolfodoc ¦ facultad ha sido auténticamente comprobada. Roberto Dalee-Owen
             @adolfodoc ¦ cita un notable ejemplo personal.
             @adolfodoc ¦ Dos médiums videntes, desconocidos uno de otro, habitantes en
             @adolfodoc ¦ una ciudad lejana y desconocidos igualmente de dicho Sr. Dale-Owen,
             @adolfodoc ¦ le hicieron, el retrato exacto de una amiga llamada Violeta, la cual
             @adolfodoc ¦ había fallecido hacía 40 años.
             @adolfodoc ¦ Conozco una señora que goza constantemente de la vista de los
             @adolfodoc ¦ Espíritus. Los ve ir y venir cual si fueran seres vivos, y algunas veces
             @adolfodoc ¦ le resulta difícil la distinción entre hombres y desencarnados. En
             @adolfodoc ¦ diversas ocasiones he comprobado que sus visiones eran auténticas,
             @adolfodoc ¦ puesto que ha hecho el retrato de algunos espíritus que han sido
             @adolfodoc ¦ perfectamente reconocidos por los allegados. Entre los varios casos
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ que se citan, existe el de haber producido el retrato de un caballero
             @adolfodoc ¦ fallecido hacia 15 años, y que fue reconocido por la que fue su esposa.
             @adolfodoc ¦ La literatura espírita es rica en afirmaciones de este género,
             @adolfodoc ¦ comprobadas en ciertos casos por la fotografía transcendental de la
             @adolfodoc ¦ forma invisible. Lo que parece resultar del conjunto de estos hechos,
             @adolfodoc ¦ es, que la apariencia bajo la cual se ven los espíritus, no es debida en
             @adolfodoc ¦ muchas ocasiones a un acto de su voluntad. Cuando ignoran que se les
             @adolfodoc ¦ observa, no tienen interés en ocultarse. Aunque en el espacio viven
             @adolfodoc ¦ bajo una forma semejante a la que tenían aquí en la Tierra, es
             @adolfodoc ¦ naturalmente sin intervención voluntaria de su parte. Semejante forma
             @adolfodoc ¦ les individualiza, haciendo parte de sí mismos. Pero existen casos en
             @adolfodoc ¦ los que, a semejanza de lo que podría hacer un hábil actor, la aparición
             @adolfodoc ¦ cambia de forma y aspecto. Esta modificación exterior es debida a la
             @adolfodoc ¦ plasticidad de la envoltura supra material que por el imperio de la
             @adolfodoc ¦ voluntad puede sufrir una transformación. Es sobre la substancia del
             @adolfodoc ¦ periespíritu donde este molde se produce. Semejante a esos figurines
             @adolfodoc ¦ ,
             @adolfodoc ¦ de caoutchoud sobre los cuales pueden producirse las más extrañas
             @adolfodoc ¦ deformaciones, volviendo a adquirir su forma primitiva tan pronto
             @adolfodoc ¦ como cesa de comprimirles, el periespíritu vuelve a adquirir su forma
             @adolfodoc ¦ normal cuando la voluntad no interviene.
             @adolfodoc ¦ Lo que acabamos de exponer no es una creencia «groseramente
             @adolfodoc ¦ sensorial», como dice el Dr. Harttmann, sino que es un hecho bien
             @adolfodoc ¦ comprobado, según lo prueban las fotografías de espíritus y los
             @adolfodoc ¦ moldes de materializaciones.
             @adolfodoc ¦ La hipótesis de que la imagen que se fija en la placa sensible no
             @adolfodoc ¦ es más que una idea exteriorizada por la conciencia sonámbula del
             @adolfodoc ¦ médium, quien a su vez la recibe de la conciencia sonámbula de los
             @adolfodoc ¦ asistentes, queda destruida por la fotografía de una persona difunta,
             @adolfodoc ¦ obtenida en ausencia de toda persona que la haya conocido en vida M.
             @adolfodoc ¦ Aksakof ha citado numerosos ejemplos de este fenómeno1. Tal es el
             @adolfodoc ¦ retrato de la señora Bonner producido sobre la fotografía del Sr.
             @adolfodoc ¦ Bromson Murray, quien así como Munler, que era el operador,
             @adolfodoc ¦ ignoraba completamente su existencia. Dicho espíritu se hizo
             @adolfodoc ¦ fotografiar más tarde con un cambio de actitud, en la misma, placa que
             @adolfodoc ¦ se utilizaba para retratar a su marido. Semejantes modificaciones en la
             @adolfodoc ¦ reproducción del mismo personaje, demuestran que lo que se fija en la
             @adolfodoc ¦ placa sensible, no son simples imágenes flotando en el espacio.
             @adolfodoc ¦ M. Dow ha obtenido la fotografía de Mabel Waaren, joven
             @adolfodoc ¦ señora a quien conoció en vida; pero al propio tiempo obtuvo el
             @adolfodoc ¦ retrato de una amiga de ella de apellido Lizzie Benson, y a la que M.
             @adolfodoc ¦ Dow jamás había visto, La madre de Lizzie Benson, al ver la
             @adolfodoc ¦ fotografía, exclamó: «Me parece una cosa difícil de creer aunque lo
             @adolfodoc ¦ veo, pero estoy obligada a convencerme, pues me consta que a la
             @adolfodoc ¦ difunta jamás le habían retratado.»
             @adolfodoc ¦ También es una hipótesis desmentida por los hechos la de
             @adolfodoc ¦ suponer que el espíritu no conserva su sustancialidad más que poco
             @adolfodoc ¦ tiempo antes de la separación de su cuerpo físico, pues con frecuencia
             @adolfodoc ¦ se prueba lo contrario. Véase el siguiente caso que refiere el Dr.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Thomson en carta que dirigió el año 1873 al director del Spiritual
             @adolfodoc ¦ Magazine (pág. 475.)
             @adolfodoc ¦ «Muy señor mío: Conforme a mi promesa, tengo el gusto de
             @adolfodoc ¦ informar os respecto a que la figura que se fijó sobre mi fotografía, ha
             @adolfodoc ¦ sido reconocida como el retrato de mi madre, la cual murió después de
             @adolfodoc ¦ mi nacimiento hace cuarenta y cuatro años. Como jamás había yo
             @adolfodoc ¦ visto ningún retrato de ella, no me fue posible reconocer su
             @adolfodoc ¦ semejanza; pero habiendo enviado dicha fotografía a su hermano,
             @adolfodoc ¦ rogándole me dijera si le encontraba alguna semejanza con alguno de
             @adolfodoc ¦ mis parientes muerto ya, obtuve la contestación, de que en los rasgos
             @adolfodoc ¦ de la cara del retrato que le enviaba, reconoció los de mi madre.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Vuestro affmo., ¯ G. Thomson.»
             @adolfodoc ¦ Puede que resulte más racional admitir lo que los hechos nos
             @adolfodoc ¦ demuestran, es decir, la sustancialidad del alma y la conservación de
             @adolfodoc ¦ la forma física, que imaginar una entidad transcendental de la que no
             @adolfodoc ¦ se pueda comprender la naturaleza y cuya realidad no sea posible
             @adolfodoc ¦ revelar experimentalmente. Por lo demás, las materializaciones
             @adolfodoc ¦ demuestran tales caracteres fisiológicos y anatómicos, que apenas se
             @adolfodoc ¦ puede atribuir la corporeidad, de esas creaciones temporales a la
             @adolfodoc ¦ voluntad del espíritu.
             @adolfodoc ¦ A fin de no prolongar inútilmente la discusión, tomemos el caso
             @adolfodoc ¦ típico que excluye la posibilidad de explicar la aparición por una
             @adolfodoc ¦ transfiguración del médium o de su doble. Examinemos
             @adolfodoc ¦ inmediatamente uno de los relatos en los que se comprueba la
             @adolfodoc ¦ presencia simultánea de muchos espíritus tangibles y del médium
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ desdoblado. Parece evidente que puesto que estos seres
             @adolfodoc ¦ temporalmente objetivos, hablan, andan y poseen un cuerpo físico no
             @adolfodoc ¦ pueden ser creaciones del pensamiento del médium, sino que son
             @adolfodoc ¦ individualidades independientes. Esta afirmación viene atestiguada
             @adolfodoc ¦ por los Sres. Reimers y Oxley, investigadores intrépidos y honorables,
             @adolfodoc ¦ los cuales han estudiado semejantes fenómenos1.
             @adolfodoc ¦ Al terminar un gran número de sesiones, quedaron persuadido de
             @adolfodoc ¦ que dos formas materializadas conocidas con los nombres de «Bertie»
             @adolfodoc ¦ y «Lily», eran diferentes entre sí e independientes del médium, porque
             @adolfodoc ¦ cada uno de estos espíritus ha podido producir, en diferentes
             @adolfodoc ¦ ocasiones, moldes de manos y pies materializados, que siempre tienen
             @adolfodoc ¦ la misma forma para cada espíritu; en segundo lugar, porque estas
             @adolfodoc ¦ materializaciones produjeron moldes idénticos, con todo y ser
             @adolfodoc ¦ reemplazado el primer médium, que lo era la Sra Firman, por otro
             @adolfodoc ¦ médium, que era el Dr. Monck2. He aquí de qué modo el Sr. Reimers,
             @adolfodoc ¦ relata estos hechos:
             @adolfodoc ¦ «Muy pronto la fuerza oculta empezó a actuar, oyéndose el
             @adolfodoc ¦ cabrilleo del agua. Pocos minutos después fui advertido para que me
             @adolfodoc ¦ levantara y extendiera las manos en actitud encorvada, para retirar los
             @adolfodoc ¦ moldes. Sentí el contacto de un molde en parafina, y en el instante
             @adolfodoc ¦ el
             @adolfodoc ¦ pie materializado se desprendió con la rapidez del rayo, produciendo
             @adolfodoc ¦ un extraño sonido, y dejando el molde entre mis manos. Esta misma
             @adolfodoc ¦ noche obtuvimos las dos manos. Los tres yesos llevan exactamente las
             @adolfodoc ¦ líneas y rasgos característicos de las manos y pies de Bertie, según
             @adolfodoc ¦ los había observado cuando sus moldes habían sido obtenidos en las
             @adolfodoc ¦ sesiones celebradas con la Sra. Firman.»
             @adolfodoc ¦ Esta observación demuestra la independencia de la
             @adolfodoc ¦ materialización vis a vis del médium.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ A continuación copiamos otra prueba absoluta, extraída de unas
             @adolfodoc ¦ notas del Sr. Oxley, relativas a una ulterior sesión (Spiritualist, 24
             @adolfodoc ¦ Marzo 1878). «Muy pronto dos figuras de mujeres, que conocemos
             @adolfodoc ¦ con los nombres de «Bertie» y «Lily», se presentaron en la abertura de
             @adolfodoc ¦ los cortinajes, y cuando el Dr. Monck pasó su cabeza a través de dicha
             @adolfodoc ¦ abertura, aquellas dos figuras asomaron la cabeza por encima de los
             @adolfodoc ¦ cortinajes, en tanto que dos figuras de hombre «Milke» y «Richard»
             @adolfodoc ¦ las separaban por ambos lados haciéndose visibles. De modo que
             @adolfodoc ¦ simultáneamente percibimos al médium, y a cuatro figuras
             @adolfodoc ¦ materializadas, de las que cada alma ofrecía rasgos particulares
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ que la
             @adolfodoc ¦ distinguían de las demás, como ocurre entre personas vivas. Es inútil
             @adolfodoc ¦ decir que fueron tomadas todas las medidas de precaución para
             @adolfodoc ¦ impedir cualquier superchería, y que si se hubiera intentado el fraude,
             @adolfodoc ¦ nos habríamos dado cuenta a la menor tentativa.»
             @adolfodoc ¦ Está de más que digamos que los moldes procedentes de Bertie o
             @adolfodoc ¦ de Lily son verdaderas piezas anatómicas; por lo mismo, no se trataba
             @adolfodoc ¦ de imitaciones más o menos perfectas de miembros humanos, como
             @adolfodoc ¦ las que produciría una acción voluntaria. Es la misma naturaleza la
             @adolfodoc ¦ que se descubre con una complejidad inimitable. M. Aksakof dice a
             @adolfodoc ¦ este propósito lo que sigue (pág. 148): «La forma en yeso del pie de
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ Bertie que he recibido del señor Oxley, presenta particularidades
             @adolfodoc ¦ convincentes en alto grado; los huecos formados por los dedos al nivel
             @adolfodoc ¦ de su reunión con la planta, han debido necesariamente ser llenados de
             @adolfodoc ¦ parafina y formar eminencias verticales que infaliblemente se
             @adolfodoc ¦ hubieran quebrado a haberse retirado el pie del modo acostumbrado,
             @adolfodoc ¦ siendo así que la forma de los dedos quedó intacta. Existe otra
             @adolfodoc ¦ circunstancia significativa, y es, que no tan solo se han reproducido
             @adolfodoc ¦ las cavidades y hundimientos de una manera perfecta, sino que se han
             @adolfodoc ¦ marcado con la mayor claridad las líneas sinuosas que surcan la planta
             @adolfodoc ¦ del pie (en número de 50 por pulgada, poco más o menos) según ha
             @adolfodoc ¦ comprobado el Sr. Oxley».
             @adolfodoc ¦ Parece por lo mismo bien establecido, según se deduce de las
             @adolfodoc ¦ experiencias mencionadas, que la envoltura fluídica que se observa,
             @adolfodoc ¦ contiene el plan orgánico de un ser vivo hasta en sus más pequeños
             @adolfodoc ¦ detalles, y parece verosímil que si se pudieran obtener moldes o
             @adolfodoc ¦ impresiones de todas las apariciones, se encontraría constantemente
             @adolfodoc ¦ este carácter morfológico del organismo invisible.
             @adolfodoc ¦ He aquí algunos hechos que establecen el fundamento de esta
             @adolfodoc ¦ opinión. Cuando apenas se halla acentuado el grado de materialización
             @adolfodoc ¦ de los seres que producen los fenómenos, de modo que el ojo pueda
             @adolfodoc ¦ percibirlos, el comienzo de tangibilidad necesaria para la obtención de
             @adolfodoc ¦ trazos materiales se acusa por los mismos detalles anatómicos que
             @adolfodoc ¦ cuando el grado de materialización es completo. Desde el instante que
             @adolfodoc ¦ principia la objetivación se muestran las propiedades funcionales del
             @adolfodoc ¦ periespíritu de un modo mecánico, automático.
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ como vemos
             @adolfodoc ¦ en esta lectura
             @adolfodoc ¦ de el libro de Gabriel de lane
             @adolfodoc ¦ las vidas sucesivas
             @adolfodoc ¦ vemos la importancia que tiene ese cuerpo etereo
             @adolfodoc ¦ que tiene con el el espíritu
             @adolfodoc ¦ que se llama periespiritu
             @adolfodoc ¦ y que esta formado de los fluidos de el planeta que a el espíritu le toca habitar
             @adolfodoc ¦ sin este cuerpo periespiritual
             @adolfodoc ¦ ningun fenómeno espirita se puede realizar
             @adolfodoc ¦ ni tan cisquiera la unión con el cuerpo fisico
             @adolfodoc ¦ pero por medio de el
             @adolfodoc ¦ y las combinaciones fluidicas de los fluidos vitales de este y los amimalizados de el médium se consiguen todos estos fenómenos
             @adolfodoc ¦ que podemos palpar
             @adolfodoc ¦ y ver
             @adolfodoc ¦ todo esto está demostrado en la ciencia espirita solo hay que estudiar esta como cualquier otra y profundizar en sus enseñanzas
             @adolfodoc ¦ pero claro las personas que no lo hacen o se desesperan cuando enpiezan a estudiarla
             @adolfodoc ¦ pues no consiguen buenos resultados
             @adolfodoc ¦ para
             @adolfodoc ¦ una noción clara de esta ciencia hay que estudiarla y profundizar en ella como en cualquier ciencia maerial
             @adolfodoc ¦ porque es eso la ciencia de el alma inmortal
             @adolfodoc ¦ que para el estudiante meticuloso y responsable
             @adolfodoc ¦ le ofrece toda la enseñanza necesaria para comprender como se producen y por medio de que leyes naturales toda esta ciencia grandiosa de la vida despues de la vida
             @adolfodoc ¦ bien
             @adolfodoc ¦ si hay alguna pregunta
             @adolfodoc ¦ enpezamos el debate
:                    nedhel ¦ mas que una pregunta
             @adolfodoc ¦ bien nedhel
:                    nedhel ¦ es por que no se invierte mas tiempo y dinero en estudiar la forma de comunicarnos con ellos
             @adolfodoc ¦ bueno nedhel
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ es porque no da dinero
             @adolfodoc ¦ a los que lo hacen
             @adolfodoc ¦ porque si se demuestra
             @adolfodoc ¦ niña que
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ la muerte no existe
:                    nedhel ¦ eso seria un cambio total en la sociedad
             @adolfodoc ¦ la gente pasaria de muchas cosas una de ellas de las religiones como tal
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ que asustan a los hombres para que las siguan
:                    nedhel ¦ asi es
             @adolfodoc ¦ si nedhel
             @adolfodoc ¦ si
:                    nedhel ¦ en lo q decias de las fotografias
:                    nedhel ¦ que se hicieron de personas desencarnadas
             @adolfodoc ¦ si
:                    nedhel ¦ yo conoci a una mujer
:                    nedhel ¦ que su madre murio cuando ella esperaba a su primer hijo
:                    nedhel ¦ y cuando ese niño
:                    nedhel ¦ hizo la comunion
:                    nedhel ¦ se hicieron una foto familiar en la puerta de la iglesia
:                    nedhel ¦ y en esa foto aparece la abuela del niño
:                    nedhel ¦ pero de una forma nitida
:                    nedhel ¦ que nadie que viera la foto dudaria q la abuela estaba alli
             @adolfodoc ¦ que bonito la abuela quiso hacer acto de presensia para que vieran que no se olvidaba de el nieto que no pudo ver nacer
             @adolfodoc ¦ y eso queda nedhel como un documento de que la muerte no existe y la vida continua
             @adolfodoc ¦ para esa familia
:                    nedhel ¦ asi es
:                    nedhel ¦ el otro dia comentaban otro caso
:                    nedhel ¦ a ver q opinas tu
             @adolfodoc ¦ cuanta
             @adolfodoc ¦ cuenta digo
:                    nedhel ¦ tb hablaba la chica q su madre murio cuando ella estaba embarazada
:                    nedhel ¦ y dice q su hija cuando empezo a decir las primeras palabras
:                    nedhel ¦ pues a veces la veia hablar y como si escuchase a alguien
:                    nedhel ¦ la madre se lo comento al pediatra y le dijo q no le diera importancia q todos los niños tienen amigos imaginarios
:                    nedhel ¦ pero una noche cuando la acuesta
:                    nedhel ¦ y estA ya toda la casa a oscuras
:                    nedhel ¦ dice q ve salir una luz inmensa de la habitacion de su hija color naranja
:                    nedhel ¦ pego un salto de la cama pensando q era fuego
:                    nedhel ¦ dice q al llegar ella la luz esa se apago
:                    nedhel ¦ y entoces ella enciende la luz y ve q su hija esta despierta
:                    nedhel ¦ y le dice mama estaba con la abuela
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ [nedhel]
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ ese fenómeno en los niños
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ menores de 7 años es muy normal
             @adolfodoc ¦ y es porque su periespiritu
:                    nedhel ¦ es que hay miles de testimonios asi
             @adolfodoc ¦ no esta deltodo unido al cuerpo fisico no lo envuelve de eltodo
:                    nedhel ¦ aha
             @adolfodoc ¦ por eso
             @adolfodoc ¦ actuan como mediums
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ para el espiritu que se le permite hacer acto de presencia
             @adolfodoc ¦ mi madre
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ por medio de mi cuando yo tenia 2 años
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ hablo con su abuela
:                    nedhel ¦ aha
             @adolfodoc ¦ de estos casos hay muchos pero es por eso
             @adolfodoc ¦ un señor vecino mio
             @adolfodoc ¦ entra un dia asustado y medice manolo
:                    nedhel ¦ ya te conte que yo tb vivi un caso asi con uno de mis hijos
             @adolfodoc ¦ mi nieta que tenia un año y medio
:                    nedhel ¦ dime
             @adolfodoc ¦ medice pepe soy tu mujer
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ si
             @adolfodoc ¦ exacto
             @adolfodoc ¦ es bonito estudiar todo esto
:                    nedhel ¦ menudo susto se daria el pobre pepe
:                    nedhel ¦ jajajaj
             @adolfodoc ¦ si jajaj
             @adolfodoc ¦ deverdad que si
             @adolfodoc ¦ jajaj
:                    nedhel ¦ ya lo creo
             @adolfodoc ¦ pero el hombre se creia que la niña era su mujer
             @adolfodoc ¦ yo le tuve que explicar que no era la niña si no que utilizaba a la niña
:                    nedhel ¦ asi es
             @adolfodoc ¦ para hacerse oir
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ si
:                    nedhel ¦ son bonitas estas cosas
:                    nedhel ¦ ya que nos hace ver que aqui no termina todo
             @adolfodoc ¦ claro y nos dan mas alegría para llevar con resignación las pruebas de la vida
             @adolfodoc ¦ porque sabemos que de lo que sembremos recojeremos
             @adolfodoc ¦ en el mundo de el espiritu
             @adolfodoc ¦ el verdadero
:                    nedhel ¦ si
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ bueno si no hay mas preguntas vamos a cerrar
             @adolfodoc ¦ la clase hoy
             @adolfodoc ¦ vale
:                    nedhel ¦ ok
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ señor jesús te damos las gracias
             @adolfodoc ¦ un día mas
             @adolfodoc ¦ por el trabajo realizado
             @adolfodoc ¦ damos en tu nombre y en el nombre de el padre
             @adolfodoc ¦ tambien
             @adolfodoc ¦ las gracias a los buenas espiritus que nos ayudan y guian
             @adolfodoc ¦ y pedimos por todos los seres que sufren engeneral enpzando
             @adolfodoc ¦ por nosotros mismos
             @adolfodoc ¦ [nedhel]
             @adolfodoc ¦ [taf]
             @adolfodoc ¦ [GuardianDelFaro]
:                    nedhel ¦ [adolfodoc]
             @adolfodoc ¦ [Aceitunito]
             @adolfodoc ¦ [^^W^^]
             @adolfodoc ¦ tambien pedimos por los amigos de el canal que hoy no se encuentran aqui y por los simpatizantes
             @adolfodoc ¦ y por todos los necesitados por nuestros familiares y amigos encarnados y desencarnados por todos te pedimos señor
             @adolfodoc ¦ que encuentren el camino
             @adolfodoc ¦ de amor y progreso que tu nos brindas que así sea
             @adolfodoc ¦ gracias señor
             @adolfodoc ¦ amén
:                    nedhel ¦ asi sea gracias señor
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LA PRINCESA DE REBININA
Mensaje Publicado: Jue, 23 Sep 2010 3:43 pm    Asunto: LA PRINCESA DE REBININA Responder citando
nedhel
espirita
espirita
 

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             @adolfodoc ¦ rogamos a Jesús
             @adolfodoc ¦ nos envie buenos espiritus
             @adolfodoc ¦ para el evento de hoy
             @adolfodoc ¦ rogamos a los buenos espiritus
             @adolfodoc ¦ nos esclarescan las ideas y nos den animos para
             @adolfodoc ¦ el entendimiento de las instrucciones que hoy se nos den
             @adolfodoc ¦ y aprendamos a poner en practicas esas enseñanzas
             @adolfodoc ¦ que así sea gracias señor
:                    nedhel ¦ amen
lita amen
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ La princesa de Rebinina
             @adolfodoc ¦ (Extraído del Correo de París de mayo de 1859).
             @adolfodoc ¦ .
             @adolfodoc ¦ vamos a explicar hoy por medio de la lectura
             @adolfodoc ¦ la forma que tienen los espiritus
             @adolfodoc ¦ de comunicarse por medio se los diferentes instrumentos
             @adolfodoc ¦ hoy con el caso de la princesa de rebinina
             @adolfodoc ¦ vamos a estudiar diferentes casos de mediumnidad la difente la de efectos fisicos y la de materialización todas estas facultades en un solo caso
             @adolfodoc ¦ enpezamos
             @adolfodoc ¦ .



La princesa de Rebinina



(Extraído del Correo de París de mayo de 1859).



¿Sabéis que todos los sonámbulos, todas las mesas giratorias, todas las aves magnetizadas, todos los lápices simpáticos y todos los que echan las cartas predicen desde hace mucho tiempo la guerra?... En este sentido se han hecho profecías a una multitud de personajes importantes que, fingiendo tratar con mucha ligereza esas supuestas revelaciones del mundo sobrenatural, no dejaron de quedarse bastante preocupados. Por nuestra parte, sin decidir la cuestión en un sentido o en otro, y considerando además que, en aquello en que el propio Francois Arago dudaba. Por lo menos es permitido no pronunciarnos , nos limitaremos a relatar sin comentarios algunos hechos de los cuales hemos sido testigo.



Hace ocho días nos invitaron a una reunión espírita en la casa del barón de G... A la hora indicada , todos los invitados que eran solamente doce, se encontraban alrededor de la mesa... milagrosa, realmente una simple mesa de caoba, sobre la cual, para comenzar , fue servido el te y los sándwich de costumbre. Debemos apresurarnos en decir que, de esos doce invitados , ninguno podría razonablemente exponerse a la acusación de charlatanismo. El dueño de la casa, que entre sus parientes próximos cuenta con algunos ministros, pertenece a una gran familia extranjera.



En cuanto a los fieles, estaban compuestos por dos distinguidos oficiales ingleses, por un alférez de navío francés, por un príncipe ruso muy conocido, por un médico renombrado, por un millonario, por el secretario de una embajada y por dos o tres personas importantes del faubourg Saint- Germain. Nosotros éramos el único profano entre esos hombres ilustres del Espiritismo: pero en nuestra condición de cronista parisiense , y de escéptico por deber, no permitía que fuésemos acusados de una credulidad exagerada. Por consiguiente, la reunión en cuestión no podía ser sospechosa de representar una comedia: ¡y qué comedia! ¿Una comedia : ¡y qué comedia! ¿Una comedia inútil y ridícula , en la cual cada uno habría voluntariamente aceptado el papel de mistificador y de mistificado al mismo tiempo? Esto es inadmisible Y además, ¿Con qué objetivo? ¿Con qué interés? ¿No sería el caso de preguntar . A quién se engaña aquí?



No allí no había mala fe ni locura. Si lo prefieren , digamos que hubo azar. Es todo lo que nuestra conciencia permite que con cedamos. Ahora bien, he aquí lo qu eha sucedido:



Después de hacer interrogado al Espíritu sobre miles de cosas, se le preguntó si tenían fundamentos las esperanzas de paz, que por entonces parecían muy grandes.



No respondió muy claramente en dos ocasiones diferentes.



¿Entonces tendremos guerra?



Ciertamente!....



¿Cuándo?



En ocho días.



Sin embargo , el Congreso sólo se reunirá el próximo mes Esto aleja bastante la eventualidad de un comienzo de hostilidades.



¡No habrá Congreso!



Por qué?



Austria se rehusará.



¿Y cuál es la causa que ha de triunfar?



La de la justicia y la del derecho... la de Francia.



¿Y cómo será la guerra?



Corta y gloriosa.



Esto nos trae a la memoria otro hecho del mismo género que también sucedió ante nuestros ojos hace pocos años atrás.



Todos se recuerdan que, cuando tuvo lugar la guerra de Crimea, el emperador Nicolás llamó a Rusia a todos los súbditos que vivían en Francia, bajo pena de confiscar sus bienes si no obedeciesen a esta orden.



En aquel entonces estábamos en Leipzig, Sajonia, donde había un vivo interés como en todas partes, en la campaña que acababa de comenzar. Un día recibimos el siguiente aviso”.



“Estoy aquí por sólo algunas horas, ¡venid a verme en el hotel Polonia, Nº 13ª firmado Princesa de Rebinina”.



Ya conocíamos mucho aquí a la princesa Sofía de Rebinina, una mujer encantadora y distinguida, cuya historia era toda una novela (que algún día escribiremos) , y que tuvo la consideración de llamarnos por su paso por Leipzig, que nos apresuramos en atender a su amable invitación.



Era un domingo día 13 y el tiempo estaba naturalmente gris y triste, como siempre ocurre en esta parte de sajonia. Estamos en la casa de la princesa , que se encontraba mas graciosa y espirituosa que nunca, a pesar de estar pálida y un poco melancólica. Le hicimos incluso esta observación.



En primer lugar nos dijo ella partí como una bomba. Tenía que ser así, porque estamos en guerra, y estoy un poco fatigada por causa del viaje. En segundo lugar, aunque ahora seamos enemigos , no os ocultaré que dejo París con pesar. Desde hace mucho tiempo me considero casi una francesa, y la orden del emperador me ha hecho romper con un viejo y dulce hábito.



¿Por qué no permanecisteis tranquilamente en vuestra linda residencia de la calle Rumfort?



Porque me habrían cortado los recursos.



¡Pues bien! ¿Pero nosotros no somos vuestros buenos y numerosos amigos?



Sí... ya lo creo. Pero a una mujer de mi edad no le gusta contraer deudas... ¡Los intereses que hay que pagar sobrepasan a menudo el valor del capital! ¡Ah! Si yo fuese anciana sería otra cosa... Pero entonces no me prestarían.



Después de decir esto la princesa cambió de tema.



¡Ah! dice ella, sabé3is que soy de una naturaleza muy absorbente... Aquí no conozco a nadie... ¿Puedo cantar con vos durante todo el día?



La respuesta que dimos es fácil de imaginar.



A la una de la tarde tocó en el patio la campanilla del hotel, y bajamos, para almorzar en el salón. En ese momento , todos hablaban de la guerra... y de las mesas giratorias.



En lo que concierne a la guerra, la princesa estaba segura que la flota anglo francesa sería destruida en el mar Negro, y ella misma la habría incendiado con mucha valentía si el emperador Nicolás le hubiese confiado esta misión delicada y peligrosa. En lo que atañe a las mesas giratorias, su fe era menos robusta, pero aún así ella nos propuso hacer algunas experiencias con otro amigo nuestro, que le habíamos presentado mientras tomábamos el postre. Subimos entonces a su cuarto, el café nos fue servido y , como llovía, pasamos toda la tarde interrogando a una mesita de velador , que teniamos ante nuestros ojos.



Y a mí, preguntó de repente la princesa . ¿No tienes nada para decirme?



No.



¿por qué?



La mesita efectuó trece golpes. Ahora bien, debemos recordar que era un día trece, y que el número del cuarto de la Sra., de Rebinina era también el trece.



¿Esto quiere decir que el número trece es fatal para mi? Indagó la princesa, que era un poco supersticiosa con ese número.



¡Sí! Golpeó la mesa.



¡No importa! ...Yo soy un Bayard del sexo femenino y puedes hablr sin miedo, sea lo que tengas que anunciarme.



Interrogamos a la mesita de velador, que al comienzo persistió en su prudente reserva, pero a la cual finalmente conseguimos arrancarle las siguientes palabras:



-Enfermedad ocho días.... París... ¡Muerte violenta!



La princesa se encontraba muy bien: ella acababa de dejar París y no esperaba rever Francia por un largo tiempo... Por lo tanto, la profecía de la mesita era al menos absurda sobre los tres primeros puntos... En cuanto al último, es inútil agregar que ni quisimos de tenernos en el mismo.



La princesa debía partir a las ocho horas de la noche en el tren de Dresde, a fin de llegar a Varsovia dos días después, por la mañana : pero ella perdió el tren.



En verdad nos dijo ella voy a dejar aquí mi equipaje y tomaré el tren de las cuatro de la mañana.



-Entonces , ¿permaneceréis en el hotel?



Si, pero no me acostaré... Asistiré de lo alto del camarote de los extranjeros al baile de esta noche... ¿Quería ser mi caballero de compañía?



El hotel Polonia, cuyos vastos y magníficos salones albergan por lo menos a dos mil personas. Daba casi todos los días un gran baile ya sea en verano como en invierno, organizado por alguna sociedad de la ciudad,. Reservando para los asistentes en lo alto una galería particular destinada a los viajeros que quisiesen disfrutar del espectáculo animado y de la excelente música.



Además en Alemania, los extranjeros nunca son olvidados, y en todas partes tienen sus camarotes reservados, lo que explica por qué los alemanes que vienen a París por primera vez, siempre solicitan en los teatros y en los conciertos el camarote de los extranjeros.



El baile de aquel día era muy brillante, y la princesa , aunque mera espectadora, sentía un verdadero placer en participar del mismo Inclusive se había olvidado de la mesita de velador y de su siniestra predicción. Cuando uno de los mozos del hotel le trajo un telegrama que había acabado de llegar para ella. El despacho telegráfico decía lo siguiente: “Sra. Rebinina, Hotel Polonia Leipzig: presencia indispensable, París: ¡graves intereses! Llevaba la firma del apoderado de la princesa . Algunas horas más tarde ella retomaba el camino de Colonia, en vez de tomar el tren hacia Dresde. ¡Ocho días después supimos que ella había muerto!
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Paso del principio inteligente
Mensaje Publicado: Lun, 27 Sep 2010 6:48 pm    Asunto: Paso del principio inteligente Responder citando
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Paso del principio inteligente



por la hilera animal

Entre la innumerable multitud de organismos inferiores, el

principio anímico no existe más que en el estado impersonal, difuso,

pues el sistema nervioso no se halla todavía diferenciado; los seres son

sordos, ciegos, mudos, tal como ocurre en los Zoófitos; pero desde el

momento que hace su aparición en los anélidos, se empiezan a

especificar las propiedades comunes, y vemos producirse las

diferenciaciones por la formación de los órganos sensoriales.

A medida que el sistema nervioso adquiere más importancia, las

manifestaciones instintivas que se hallaban limitadas a la adquisición

de los alimentos, van diversificándose y presentan una colaboración

siempre más extensa. He aquí, según Leuret, de qué modo se realiza

esta progresión.

1º- Los anímales que parecen establecer una transición con la

clase inferior, no manifiestan más que instintos ciegos destinados a

procurarse la alimentación (anélidos; sanguijuelas)

2º- Sensaciones más desplegadas y numerosas, ardor extremo

para la generación, voracidad, crueldad ciega (crustáceos; cangrejos)

3º- Sensaciones todavía más dilatadas, construcción de un

domicilio, voracidad, astucia (arácnidos; arañas)

4º- Por último, sensaciones más dilatadas, construcción de un

domicilio, vida de relación, sociabilidad (insectos, hormigas, abejas)

En los vertebrados, si tomamos como base de desarrollo del

sistema nervioso, y más particularmente el cerebro, como criterio de la

inteligencia, se verá, según Leuret, que el encéfalo, tomado como

unidad, guarda con el peso del cuerpo la siguiente proporción:

1º en los peces……….. de 1 a 5668

2º en los reptiles……... de 1 a 11321

Las vidas sucesivas – Gabriel Delanne

62

3º en las aves………… de 1 a 212

4º en los mamíferos….. de 1 a 186

Existe, por consiguiente, progresión continua del encéfalo al

pasar desde una ramificación a su inmediata superior, más a condición

de que las pesadas comprendan a cada grupo tomado en bloc, y no a

tal o cual especie tomada por separado. Es un hecho bien demostrado

que el progreso en la serie animal, tiene lugar, no en línea recta y

sobre una sola línea, sino en líneas desiguales y paralelas.

Se ha dicho que el cerebro del hombre era tan desarrollado con

respecto al peso de su cuerpo, que bajo este punto, ningún animal

podía comparársele. Aunque semejante afirmación es cierta, no

obstante, esta diferencia no es tal que baste para constituir un nuevo

reino. El cerebro de un mono, de un perro de un gato, representa en su

conjunto, poco más o menos, la disposición general del cerebro

humano. La anatomía comparada ha demostrado perfectamente la

homología de las diferentes partes que le componen. Sin entrar en

detalles, basta señalar que el anatómico que ha estudiado bien el

cerebro de un mono, conocerá por este hecho de un modo

relativamente exacto, la anatomía del cerebro del hombre.

«Las circunvoluciones constituyen en el aparato cerebral del ser

humano, dice Richet1, el elemento que ha adquirido mayor

importancia, y es sobre todo por ellas, por lo que el cerebro humano

difiere del cerebro de los demás vertebrados. Sin embargo, sobre el

encéfalo del perro se distingue el plan primitivo y como un esbozo de

las circunvoluciones profundas y complicadas del hombre adulto. Al

pasar del animal al hombre el órgano se ha perfeccionado,

engrandecido, diversificado, pero ha quedado el mismo órgano.»

No nos asombraremos por consiguiente, de descubrir en los

vertebrados el delineamiento de lo que será más tarde el alma humana.

Desde luego no se debe esperar que se encuentre en los animales una

inteligencia o sentimientos comparables a los que se observan en el

hombre; pero lo que debe encontrarse en ellos, si la evolución anímica

es verdad, es un germen de todas estas facultades. Y precisamente es

esto lo que la experiencia confirma.

Las numerosas observaciones consagradas al estudio de las

facultades animales1, demuestran que bajo el punto de vista

intelectual, se ha comprobado en ellos la atención, el juicio, la

memoria, la imaginación, la abstracción, el razonamiento, un lenguaje

de acción y un lenguaje de voz.

Los sentimientos pasionales vienen confirmados por el amor

conyugal, el amor maternal, a veces el amor del prójimo, la simpatía,

el odio, el deseo de venganza y la sensibilidad a la burla. Los

sentimientos morales, muy poco desarrollados, pueden a veces

observarse por medio de las manifestaciones del sentimiento de lo

justo y de lo injusto, y por los remordimientos. Por último, los

sentimientos sociales se comprueban en los que viven en grupos, pues

se ve que se prestan mutuos servicios, y dan pruebas de existir entre

ellos una verdadera fraternidad.

«Cuando los animales riñen, dice el religioso Agassiz, cuando se

asocian para un objeto común, cuando se advierten mutuamente de un

daño, cuando van en auxilio de alguno que está en peligro, cuando

demuestran alegría o tristeza, entonces realizan movimientos de la

misma naturaleza que aquellos que el hombre produce y se les conoce

con el nombre de atributos morales. La gradación de las facultades

morales en los animales superiores y en el hombre, es de tal manera

imperceptible, que para negar a los animales un cierto sentido de

responsabilidad y de conciencia, es preciso exagerar, además de la

medida, la diferencia que existe entre ellos y el hombre.»2

Observaciones que parecen favorables a la hipótesis de la

evolución amínica. ¯ El maravilloso encadenamiento de las formas

naturales, y las manifestaciones siempre más dilatadas de la

inteligencia, a medida que el ser se eleve en la jerarquía de los vivos,

tal vez no se considere como una prueba de que sea necesariamente un

mismo principio individual el que evoluciona a través de todos los

organismos. Será preciso por consiguiente, establecer la probabilidad

del tránsito del alma por la serie animal, valiéndose de una prueba

orgánica incontestable.

Yo creo que una de estas pruebas puede encontrarse en el hecho

de que el embrión reproduce de una manera reducida, toda la

evolución de su raza antepasada. Y puesto que el periespíritu es

anterior y diferente del cuerpo, del cual es la idea directriz, se halla

obligado a volver a pasar con rapidez en el principio de su vida fetal

por la serie de organismos inferiores; y esto demuestra que el

mecanismo se halla en dicho organismo fluídico. Semejante

mecanismo no puede menos que haberlo adquirido por medio de las

encarnaciones terrestres, excesivamente numerosas en cada uno de los

reinos inferiores. . .

Los estudios de la moderna fisiología apenas permiten poner en

duda este hecho capital. Agassiz ha formulado esta ley: que los peces

de nuestros días atraviesan desde el período embrionario hasta la edad

adulta, por todas las fases que recorrieron durante las épocas

geológicas. Lo que es verdad para los peces, lo es igualmente para los

demás vertebrados; y aún para el hombre. Todos hemos sido, en el

seno materno, primeramente célula, y luego molusco, pez, reptil,

cuadrúpedo y por último, hemos llegado a la humanidad.

La naturaleza ha trazado en caracteres imborrables la historia de

nuestras vidas anteriores, y en sus páginas encontramos los caminos

que aquélla ha seguido para desarrollar los seres. Este tránsito, que es

obligatorio para los organismos más sencillos, demuestra los orígenes

muy humildes del rey de la creación.

Basándonos en el criterio expuesto aquí, es preciso atribuir al

periespíritu los caracteres que comúnmente se designan con el nombre

de herencia específica, lo cual, por otra parte, no es más que una

palabra para designar la reproducción del organismo de los

progenitores en los descendientes. Siguiendo nuestra hipótesis, lo

único que debe transmitirse son ciertos caracteres secundarios

característicos de los padres, los que modificarían más o menos el plan

general del individuo que viene a encarnarse. La fuerza vital del padre

y de la madre sería el agente de estas modificaciones, realizando una

acción electiva sobre las partes homólogas del periespíritu del feto.

Pero esta acción no es tan poderosa que sea capaz de transformar el

tipo fundamental, en el cual subsisten todas las trazas de un pasado

imborrable, pues los vestigios de órganos abortados e inútiles, son una

prueba elocuente de que el periespíritu conserva siempre la impresión

de sus modificaciones pasadas.

Geoffroy St. Hilaire ha hecho observar que en la ballena, cuyos

dientes han sido reemplazados por barbas córneas, los gérmenes de los

dientes abortados se hallan ocultos en el maxilar del feto. Este mismo

sabio ha comprobado el mismo fenómeno por lo que se refiere al pico

de los pájaros.

Los rumiantes tienen un rodete calloso en el sitio

correspondiente a los incisivos superiores, pero el germen de los

dientes, existe en el feto; lo mismo ocurre con los lamantinos, los

cuales se hallan desprovistos de incisivos en ambas mandíbulas, pues

nutriéndose únicamente de plantas masivas; no han tenido necesidad

de hacer uso de ellos, y por eso han acabado por desaparecer.

La presencia en el hombre de órganos atrofiados que ya no

deben serle de utilidad, prueba que su organización se enlaza

íntimamente a la del reino animal, y que es su última, y más perfecta

emanación.

Si el periespíritu, antes de llegar a la humanidad, no hubiera

recorrido los organismos menos adelantados, no se encontraría en

nosotros un musculo superficial denominado cutáneo, o sea aquel por

el cual el caballo hace vibrar su piel para apartar las moscas que le

importunan.

El hábito, de llevar vestido, y en los salvajes la costumbre de

endurecerse el cuerpo con arcilla, han inutilizado dicho músculo, de

tal manera, que en el hombre es tan delgado, que resulta incapaz de

imprimir a la piel el menor movimiento. Lo mismo ocurre con los

músculos que mueven la oreja del caballo, del perro y de otros

animales. Nosotros los poseemos, pero no nos sirven. Lo mismo



sucede con un pequeño repliegue que está situado en el ángulo interno

del ojo, el cual es un resto del tercer párpado de las aves de rapiña,

que les permite mirar fijamente al sol sin bajar los ojos.

El plantar delgado, que según Carlos Martins1, se asemeja a un

hilo de algodón unido a un grueso cable de navío, no nos presta

utilidad alguna; pero en el gato, en el tigre, en la pantera, etc., es tan

grueso como los músculos que parten de la pantorrilla y se insertan en

el talón, y de ahí que estos animales sean capaces de ejecutar

prodigiosos saltos cuando se lanzan sobre la presa. El caecum no es

más que la reducción del de los herbívoros, y no tan sólo no sirve de

nada, sino que aún resulta dañoso, pues si un cuerpo duro se introduce

en él, puede determinar una peritonitis mortal.

El reino animal por entero, vivo y fósil, nos presenta los mismos

fenómenos que la evolución embrionaria del ser, quien partiendo de la

célula va completando gradualmente su organización y se eleva hasta

el escalón ocupado por los dos seres que le han dado origen. Esta

evolución se manifiesta igualmente en la serie de los animales, cuyos

restos se han conservado en las capas geológicas. Las más antiguas no

contienen más que invertebrados y peces; los reptiles, los pájaros y los

mamíferos, aparecen sucesivamente en orden jerárquico, y por último,

el hombre corona aquí, en la tierra, esta serie ascendente que se

continúa hasta las profundidades del infinito.

Reminiscencia en los animales. ¯ Vianna de Lima, se expresa

así2:

"La invencible repugnancia, el horror instintivo, inconsciente

que todavía nos inspiran ciertos animales inofensivos, cuyo aspecto

nos debería dejar cuando menos indiferentes, no puede explicarse en

ciertos casos más que por la herencia o la memoria orgánica.»

Esta adquisición procede de nuestros antepasados, quienes

frecuentemente habían tenido que sufrir por causa de dichos animales.

He aquí un ejemplo muy instructivo, comprobado diferentes veces por

algunos observadores.

"Si en una cuadra se sitúa a los pies de los caballos la paja que

sirvió en la caja de leones o tigres, experimentarán los caballos un

loco terror, y tratarán de huir tan pronto como habrán sentido el olor

de la paja.» Laycok ha dicho que «muchas generaciones de caballos

domésticos habrán debido sucederse a partir del caballo salvaje, que

debemos suponer antepasado del caballo doméstico, y que este terror

de que hacemos mención, puede explicarse por los ataques de que

habrán sido objeto por parte de los representantes de la raza felina.

Sin embargo; los caballos que desde numerosas generaciones

han nacido en nuestras cuadras, y que no pueden tener ninguna

experiencia del peligro, reconocen todavía el horror de los terribles

enemigos de sus remotos ascendientes».

Aquí puede verse la facilidad con la cual los sabios atribuyen a

la materia lo que depende exclusivamente del espíritu, es decir, la

facultad de la memoria. De ningún modo puede ser la materia de estos

caballos la que experimenta esa terrible impresión, puesto que a partir

de las remotas épocas en que vivía el caballo en libertad salvaje, la

materia del cuerpo físico de los progenitores ha sido renovada

completamente millones de veces. Las moléculas sacadas de la

alimentación, del heno, de los granos, etc., que compone la actual

forma del caballo, no conocen ni el león ni el tigre, porque carecen de

conciencia. ¿Cómo puede explicarse el miedo de estos animales?

Si suponemos que en el animal existe un principio intelectual,

que este principio intelectual es individualizado por el periespíritu en

el que se almacenan los instintos y las sensaciones, y que la memoria

surge del despertar los instintos y sensaciones, entonces todo nos

resulta claro y comprensible. Las mismas causas producen iguales

efectos. Los animales domésticos son los seres que ya vivían antes en

estado salvaje, y el olor de las fieras despierta en su envoltura fluídica

especiales recuerdos que se relacionan con el sufrimiento y la muerte;

de ahí el terror.

La Revue Scientifique del 28 Agosto de 1897, cita un interesante

hecho de resurrección de instintos dormidos durante una larga serie de

generaciones.¯ Este hecho concierne a los pájaros bengalinos del

Japón.

Desde hace algunos siglos estos elegantes pájaros son objeto en

dicho país de cuidados especiales. Se reproducen en pequeñas cajas,

en las que sólo construyen un nido muy grosero. Este año le ocurrió al

Sr. Butler, echar un puñado de gramíneas floridas a una bandada de

bengalinos, y en el instante se precipitaron sobre los tallos,

transportándolos uno a uno hacia un zarzal, en donde construyeron

precipitadamente un nido muy bien hecho, con bóveda superior y

orificio lateral, o sea el nido típico de sus antepasados en estado de

libertad. «¿Cómo explicar este hecho? ¯ pregunta el Sr. Butler. No

pudiéndose explicar por la imitación el recuerdo, es preciso que los

bengalinos hayan obrado por instinto hereditario.»

Yo creo que estos bengalinos conservaron en su envoltura

periespiritual el instinto de nidificación, y que este se ha manifestado

al presentarse una ocasión propicia. Si el alma animal no existiera, si

no se encarnara un gran número de veces en la misma forma, sería del

todo inexplicable que las moléculas materiales que componen un

bengalino, fuesen capaces de construir un nido del todo semejante al

de sus antepasados. Decir que esto se hace por herencia, es no decir

nada, pues sería necesario suponer que dicho instinto se transmitió en

estado latente de generación en generación, por medio de algo

inmaterial que se perpetúa en los seres a pesar de su renovación

incesante. La lógica pues nos autoriza a admitir que es el periespíritu

quien contiene los instintos, y no la substancia inestable del

organismo. Me he concretado, a concretar los dos ejemplos que

preceden, pero me sería fácil multiplicarlos.

El periespíritu animal.¯ Sería interesante probar

experimentalmente la existencia de una sustancialidad del alma

animal, sea durante la vida por los desdoblamientos, ya fuera por la

conservación de la forma después de la muerte. Por más que esta

cuestión ha sido todavía poco estudiada, es posible reunir algunos

hechos que parecen confirmar semejante manera de ver.

Las vidas sucesivas – Gabriel Delanne

69

Dassier en su libro: L'humetnité posthume, aporta una cita de M.

de Mirville (pág. 86), la cual se refiere a un pastor cuyo doble

atormentaba a Monsieur Mílange, hijo de un Consejero del

parlamento. Dicho pastor iba acompañado de los fantasmas de sus

grandes perros negros, y confesó que era el autor de las malas

acciones jugadas a M. Milange, lo cual demuestra que estas visiones,

aunque no fueron vistas por otras personas, eran, sin embargo reales.

Les phtanstams of the living, vol. II, pág. 97, cita la visión del

fantasma de un caballo, de un coche de las personas que en él iban

sentadas. El caballo y el carruaje fueron perfectamente reconocidos

hasta el punto que los tres observadores les vieron pasar junto a la

casa, y una vez allí, se oyeron algunos golpes que procedían de la

puerta. Los habitantes de la casa se asomaron y no vieron a nadie.

Cinco minutos después, una joven, hija de los que conducían el

carruaje, se lamentaba con sus tíos porque sus padres habían pasado

con el cabriolé, junto a ella, y no le habían dicho nada. A los diez

minutos llegaron de improviso las personas de quienes se trataba, las

que venían directamente de su casa.

Este caso no puede considerarse como telepático, puesto que la

joven no estaba reunida con los observadores, y su visión fue

independiente de la de éstos.

M. Dassier, cita a un labriego que a una hora muy adelantada de

la noche, y al entrar en su casa, vio un rocín en un campo de avena. Al

darse cuenta de un huésped tan incómodo, trató de ponerse al abrigo

de sus demasías. «El labriego se aproximó al asno y lo condujo sin

resistencia; pero al llegar a la puerta de la cuadra, y en el preciso

momento de disponerse a abrirla, desapareció de sus manos el rocín,

del mismo modo que se desvanece una sombra. Miró al rededor de sí,

y nada percibió. Estremecido de espanto, entró precipitadamente en su

casa y despertó a su hermano para contarle la aventura. Al día

siguiente se dirigieron ambos al campo para saber si un ser tan

extraordinario había causado muchos estragos, y encontraron la mies

intacta. El animal misterioso parecía una avena imaginaria». La noche

era bastante clara, para que el labriego pudiera ver distintamente los

árboles y breñas a muchos metros del camino.

He aquí otro ejemplo citado por. M. Dessier, quien lo oyó relatar

al propio interesado. «Encontrándome una tarde de guardia (es un

aduanero el narrador) con uno de mis compañeros, nos apercibimos de

que no lejos del lugar donde yo estaba pasaba delante de nosotros un

mulo, al parecer cargado. Suponiendo que llevaba contrabando y que

su conductor se había escapado al vernos, nos dirigimos en su

persecución. El mulo se echó en una pradera, y después de haber dado

diferentes vueltas para conseguir escaparse, entró en el pueblo.

Entonces me separé del compañero, pues en tanto que éste continuaba

en su persecución, yo seguí un camino transversal para atajar el paso

al mulo. Viéndose éste perseguido con tanto ahínco, precipitó la

carrera, y al ruido de su trote, que resonaba sobre el empedrado,

muchos vecinos se despertaron. Yo llegué antes que el animal a un

punto de la calle por donde debía pasar, y en el instante que le vi junto

a mí, alargué la mano para cogerle por ronzal pero desapareció como

una sombra, dejándonos estupefactos al compañero y a mí.»

El sitio donde semejante escena tuvo lugar un callejón sin salida,

del cual no podía salir el mulo sin pasar junto al cuerpo del aduanero.

La objetividad de esta forma se halla demostrada por el ruido

que hizo el mulo al correr sobre el empedrado, pues los habitantes del

pueblo; platicaban al día siguiente acerca del ruido que habían oído a

media noche.

En los dos casos que acaban de relatarse, se ignora si el fantasma

es el de un animal vivo o muerto.

Otro hecho muy instructivo es el que refiere Monsieur Dassier a

propósito del tema que venimos exponiendo. Dicho Sr. se hallaba

como concurrente en una sesión de magnetismo. A la mitad de la

sesión, poco más o menos otra de las personas que a ella asistían vio

una araña sobre el pavimento, y la aplastó con el pie. «He aquí el

espíritu de una araña, gritó en el mismo instante la sonámbula.»

¿Cuál es la forma de este espíritu? ¯ preguntó el magnetizador.

¯ Tiene la forma de la araña respondió la sonámbula.

La Revue Spírite de 1894 cita el caso de un perro que fue

descrito fielmente por un vidente, y cuyo poseedor, el conde de

Luvoff, recordaba la fidelidad que le conservó. Delante de estos

recuerdos de amistad, el animal se agitaba con satisfacción brincaba,

cual si se sintiera dichoso de percibir los testimonios de simpatía que

le tributaba su antiguo dueño.

En la misma Revue correspondiente al nº de Mayo de 1865, se

lee que tres personas dos de las cuales se hallaban acostadas en

diferente piso en la misma casa, oyeron el ordinario gemido de una

pequeña perra que hacía breves días había muerto.

Una curiosa experiencia del Dr. Baraduc1 parece establecer

objetivamente la teoría del fantasma animal. Encontrándose dicho Dr.

en la campiña durante el mes de Julio de 1895, tomó varias fotografías

de un guarda-coto en el momento de dar de comer huevos de hormiga

a dos o trescientas pequeñas perdices. Los clichés demuestran que

dichas aves estaban recubierta por una parte negra de la prueba,

formando una masa de alas picos en plena actividad, en tanto que una

gran cantidad de pequeñas almas animales, representadas por manchas

blancas, se desprendían de los huevos o de las hormigas. Semejante

emanación ¿es procedente del guarda, o de las perdices? «He sacado

dos clichés-dice el Dr. ¯ mientras el guarda lanzaba puñados de

polvo y huevos. Ambos son idénticos. Luego saqué dos clichés más en

instante que les daba huevos de pollo cocidos y mezclados con miga

de pan. En estos no se observa nada de especial, siendo la fotografía

muy clara; debiendo hacer constar que a pesar de una tal diferencia,

los cuatro clichés fueron obtenidos con mismo baño de iconógeno e

hiposulfito, y en intervalo de un cuarto de hora. El motivo por cual no

se ven las proyecciones vivas de los huevos de hormiga en los dos

últimos clichés, es precisamente una confirmación de que las

impresiones grabadas sobre las dos primeras placas, proceden de las

hormigas en el momento de abandonar su vitalidad.»

1 Dr. Baraduc. L'áme humaine ses mouvements, ses lumières. ¯ Explicación XXXIV,

cliché XXXIV.

Las vidas sucesivas – Gabriel Delanne

72

Le Borderland del mes de Julio de 1897 contiene una fotografía

espírita enviada por el Sr. Wode Cuningham, en la que se ve un

espíritu fotografiado, y al mismo tiempo, la imagen de una hermosa

cabeza de perro.

Anhelamos que las investigaciones futuras se realicen en este

sentido, a fin de que las hipótesis acerca del origen del alma puedan

salir de la incertidumbre en que todavía se encuentran.
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La Reencarnación Humana
Mensaje Publicado: Mie, 29 Sep 2010 1:58 pm    Asunto: La Reencarnación Humana Responder citando
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La Reencarnación Humana

Recuerdos de las vidas pasadas. ¯ Si el alma ha habitado en la

tierra antes del nacimiento corporal, ¿por qué no existe en cada uno de

nosotros el recuerdo de las vidas anteriores? La contestación es muy

sencilla, y es, porque las condiciones que presiden a la renovación del

recuerdo, no se llenan debidamente. No es necesario construir

hipótesis para hacer evidente este argumento, pues basta atender

sencillamente a lo que se produce en la vida habitual. Así es de

observación corriente, que los sueños en general no dejan recuerdo al

despertar, y que muchos periodos de nuestra existencia actual se

borran también de la conciencia, que resulta imposible hacerlos revivir

por medio de la voluntad. Sin embargo, estos recuerdos no se han

perdido y se les puede encontrar integralmente en el sueño

sonambúlico, cuando se restablece al periespíritu en las mismas

condiciones dinámicas que poseía cuando tuvo lugar la percepción. M.

Pitre y su escuela, los Dres. Bourru y Burot y M. Paul Janet han

puesto este hecho por fuera de toda discusión, y no existe

magnetizador que ignore que uno de los caracteres más constantes del

sonambulismo, es el olvido al despertar. Colocado de nuevo el sujeto

en el estado segundo recobra el conocimiento de cuanto ha dicho y

hecho durante los demás sueños magnéticos. Existen por consiguiente,

series de memorias que coexisten en el mismo sujeto y que se ignoran

completa y absolutamente. En estas condiciones fácil es comprender

que si es exacta la hipótesis de las vidas sucesivas, es por lo mismo

generalmente imposible recordar los acontecimientos de una vida

anterior, pues el movimiento vibratorio de la envoltura periespiritual

unida a la materia y que es propio de esta encarnación, difiere

sensiblemente del que poseía en una vida anterior, no consiguiéndose

la renovación de recuerdos porque falta el mínimum de intensidad y

de duración características de las vibraciones de aquella época.

Esta inmensa reserva de materia psíquica constituirá el

basamento de nuestra individualidad intelectual y moral, y formará la

trama de la inteligencia, más o menos rica sobre la cual borda cada

vida nuevos arabescos. Mas todas estas adquisiciones no pueden

manifestarse de otra manera que por medio de las tendencias

primitivas que cada cual aporta al nacer y que se denominan el

carácter. A partir de entonces debe existir la más perfecta

inconsciencia, y esto es precisamente lo que ocurre. Pero esta regla

tiene alguna excepción, pues del mismo modo que en ciertos sujetos

se ha conservado el recuerdo al despertar, así también pueden

encontrarse individuos que se acuerden de haber vivido. En algunos,

este despertar de antiguas sensaciones tiene lugar de un modo natural.

A pesar de mi deseo en ser lo más sucinto posible, no puedo

pasar en silencio los casos relativamente numerosos que han llegado a

mi conocimiento y que parecen apoyar de un modo firme la teoría de

la reencarnación. Semejante creencia en una evolución continua del

principio inteligente, ha sido (salvo ligeras variantes) la creencia de

los pueblos de la India, de los sacerdotes egipcios, de los druidas1 y de

una parte de los filósofos griegos. Pitágoras, desafiando la ironía de

sus contemporáneos tenía costumbre de decir públicamente2 que se

acordaba haber sido Hermotimo, Euforbio y un Argonauta.

Juliano el Apóstata se acordaba haber sido Alejandro de

Macedonia. Empédocles3 afirma «que se acordaba haber sido varón y

hembra». Pero como nada sabemos referente a las circunstancias que

pudieron determinar estas afirmaciones, pasaremos a los escritores de

nuestros días que relatan hechos del mismo orden.

Entre los modernos, el gran poeta Lamartine declara en su

Voyage au Orient haber tenido reminiscencias muy claras. He aquí su

declaración. «Yo no tenía en Judea ni Biblia, ni guía alguna para

darme el nombre de los lugares y el nombre antiguo de los valles y

montañas, y sin embargo; reconocí en el instante el valle de Terebinto

y el campo de batalla de Saúl. Al llegar al convento los padres me

confirmaron la exactitud de mis previsiones, hallándose mis

compañeros tan asombrados, que no podían creerlo. Del mismo modo

en Séfora había designado con el dedo e indicado con su propio

nombre a una colina coronada por mi castillo arruinado, citándola

como el sitio probable del nacimiento de la Virgen. Al día siguiente

reconocí al pie de una montaña árida, la tumba de los Macabeos.

Excepción hecha de los valles del Líbano, etcétera, apenas encontré en

Judea un lugar o una cosa que no fuera para mí un recuerdo. ¿Hemos

vivido dos veces o mil? ¿Nuestra memoria no es más que una imagen

oscura que el soplo de Dios reanima?

Estas reminiscencias no pueden ser debidas al despertar de

recuerdos procedentes de lecturas, pues la Biblia no hace la

descripción exacta de los paisajes en que ocurren las escenas

históricas, encontrándose simplemente en ella el relato de los

acontecimientos. ¿Pueden atribuirse estas intuiciones tan exactas y

precisas a una clarividencia manifestada durante el sueño?

No se ha demostrado que Lamartine fuera sonámbulo; pero aún

admitiendo esta hipótesis, ¿cómo se lo había arreglado para conocer

los nombres exactos de aquellos sitios? Si fueron los espíritus los que

se lo indicaron, ¿por qué se acuerda de los paisajes y no de sus

instructores invisibles?

Nosotros creemos que no debe hacerse intervenir a los espíritus,

en tanto su presencia no quede demostrada.

El conde de Résie en su Histoire des sciences ocultes, tomo II,

pág. 292, dice: «Hemos sido sorprendidos numerosas veces al

contemplar algún lugar en diversas partes del mundo, cuyo lugar nos

despertaba en el instante un recuerdo, una cosa que no nos era

desconocida, a pesar de verla por primera vez.»

En el periódico La Presse del día 20 de Septiembre de 1868, el

novelista popular Ponson du Terrail, enemigo del Espiritismo,

escribía que se acordaba haber vivido en tiempo de Enrique III y

Enrique IV, y que los recuerdos que tiene del gran rey, en nada se

asemejan con lo que de aquél referían sus parientes. Podría citar

igualmente a Teófilo Gautiery Alejandro Dumas, los cuales han

afirmado en diferentes ocasiones su creencia en las vidas pasadas,

basadas en recuerdos íntimos1; más prefiero consignar los relatos que

en sí mismos llevan la prueba de su autenticidad.

En un artículo biográfico acerca Méry, que se publicó en el

Journal Literaire del 25 Septiembre, de 1864, el autor afirma que

aquel escritor creía firmemente haber vívido muchas veces; que se

acordaba de las menores circunstancias de sus existencias precedentes,

y que las detallaba con una fuerza de certidumbre que se imponía la

convicción. «Así (decía el biógrafo), afirma haber peleado en la guerra

de los Galos, y haber combatido en Germanía con Germánicos.

Afirmaba reconocer ciertos sitios en los que había combatido en otras

ocasiones. En dicha época se llamaba Minins.

A continuación citamos un episodio, por el que parece deducirse

que estos recuerdos no son producto de la imaginación. He aquí

textualmente el hecho:

«Un día de su vida presente se encontraba en Roma visitando la

biblioteca del Vaticano. Le recibieron unos jóvenes novicios que

llevaban traje talar obscuro y que pusieron gran empeño en hablarle en

latín más puro. Méry era buen latinista en todo cuanto a se refería a la

teoría y las palabras escritas, pero no había hecho ningún ensayo para

hablar familiarmente la lengua de Juvenal. Al oír hablar a los

Romanos de hoy día, y al admirar este magnífico idioma que también

armoniza con los monumentos y costumbres de la época que estaba en

uso, le pareció que un velo se desprendía de sus ojos, y que en otro

tiempo había conversado con amigos que se servían de este lenguaje

divino. En el instante salieron de sus labios frases irreprochables

llenas de elegancia y corrección, y habló el latín con la misma

facilidad que el francés. Todo esto no podía hacerse sin aprendizaje, y

si no hubiera sido un mortal del tiempo de Augusto, si no hubiese

atravesado este siglo de esplendores, no habría improvisado una

ciencia imposible de adquirir en algunas horas.»

El autor tiene razón. Interesa distinguir cuidadosamente este

hecho del que tiene lugar en algunos casos de sonambulismo y

enfermedad, y que se denomina hiperestesia de la memoria. En estos

especiales estados; el sujeto repite, a veces, largos recitados que oyó

en el teatro o leyó en lejana época, los cuales estaban profundamente

olvidados en el estado normal. Pero sostener una conversación con

gran facilidad en un idioma difícil y hallándose en pleno goce de todas

las facultades, supone para la pronunciación y traducción de las ideas,

el funcionamiento de un mecanismo que desde mucho tiempo se halla

inactivo, pero que se despierta en el momento propicio bajo el

estímulo de sus esfuerzos. No se improvisa un lenguaje cuando

solamente se conocen las palabras y reglas gramaticales, puesto que

aun reuniendo ambas condiciones, queda la parte más difícil, o seala

de la enunciación de las ideas, la cual depende de los músculos de la

laringe y de las localizaciones cerebrales, siendo preciso un largo

hábito para obtenerla. Si a esta resurrección mnemónica se añaden los

recuerdos precisos de los lugares antes habitados, y esta vez

reconocidos, existirán grandes presunciones para poder admitir las vidas múltiples, como la explicación más lógica de estos fenómenos.

Continuaré en la, exposición de algunos casos tomados de la

colección de la Revue Spírite.

El catedrático Damiani, espiritista de la primera hora, dirigió al

editor de Banner of Light, de Boston, el 1º de Noviembre de 1878, una

carta en contestación a ciertas polémicas suscitadas a propósito de la

reencarnación, de cuyo documento extractaré el siguiente párrafo:

«Séame permitido decirlo porque pienso no haber sido engañado en

mis visiones espirituales. Antes de ser reencarnacionista, y cuando era

tan opuesto a estas teorías, diferentes médiums desconocidos entre sí,

me hablaron de mis reencarnaciones. Mucho me reí en aquella época,

pues calificaba de novelas semejantes revelaciones. Pero algunos

años

después, cuando me hallé en posesión de la visión espiritual, cuando

me vi en medio de las familias de mis existencias pasadas, revestido

de las costumbres de los tiempos y pueblos que otros videntes me

habían descrito, comprendo que se hace preciso ser testigo de

semejantes prodigios para convencerse.»

Esta declaración me parece bastante demostrativa, pues emana

de un observador incrédulo que no se hizo creyente hasta después de

haber comprobado personalmente los hechos. ¿Qué causa podría dar

lugar a las concordantes afirmaciones de médiums desconocidos entre

sí? Si las vidas anteriores dejan trazas en nosotros, ha de ser posible

que ciertos sujetos puedan leer ciertas inscripciones jeroglíficas,

ciertas ruinas venerables escritas en una lengua que sólo la facultad

psicométrica permite descifrar. Las descripciones de los videntes

deben ser semejantes, toda vez que se apoyan en documentos

positivos; de ahí probablemente esa unanimidad que el catedrático

Damiani observa tanto en los demás como consigo mismo.

La Revue Spírite de 1860 (pág. 260), contiene la carta de un

oficial de marina que se acuerda de haber vivido, y también recuerda

que murió asesinado en la noche de San Bartolomé.

Las circunstancias de esta existencia se grabaron profundamente

en su ser, y demuestra en el relato de los hechos que éstas

reminiscencias no son debidas a un capricho de su espíritu. «Si os

digo (escribe), que tenía siete años cuando soñaba, que huía y recibí

en plena espalda tres puñaladas; si os digo que el saludo que se hace

con las armas antes de batirse, lo hice la primera vez que tuve un

florete en la mano; si os digo que cada preliminar más o menos

gracioso que la educación o la civilización han introducido en el arte

de matarse, me era ya conocido antes de haberme iniciado en el

manejo de las armas, etc.» Esta ciencia instintiva anterior a toda

educación, ha de haber sido adquirida en alguna parte. ¿En dónde se

ha adquirido, si no se ha vivido más que una vez?

M. Lagrange en una carta dirigida a la Revue1 dice que en

Veracruz existe un niño de siete años llamado Julio Alfonso, a quien

conoce, el cual cura por medio de la imposición de manos, o con el

auxilio de remedios vegetales que prescribe. Cuando se le pregunta en

dónde ha adquirido estos conocimientos, contesta, que cuando era

crecido fue médico.

Esta facultad extraordinaria se le declaró a la edad de cuatro

años, habiendo convencido con ella a muchos escépticos. Tal vez se

diga que este niño es simplemente un médium; en efecto, oye los

espíritus, pero sabe distinguir perfectamente lo que se le revela de

aquello que saca de su propio fondo, y la certidumbre que tiene de

haber sido médico en su vida anterior, es puramente innata.

M. Bouvier y1 cita con el Lotus Bleu el caso de M. Isaac G.

Joster que tuvo una hija llamada María, la cual murió en Ill,

condado

de Effingham.

Algunos años más tarde tuvo una segunda niña que nació en

Dakota, villa que vino a habitar después de la muerte de María. A esta

segunda niña se le puso por nombre Nellie, más ella persistía

obstinadamente en llamarse María, diciendo que era el verdadero

nombre con el cual se la llamaba otra vez. «En un viaje que realizó en

compañía de su padre, reconoció la antigua casa y muchas personas

que jamás había visto, pero que la primera niña conocía muy bien. A

un cuarto de hora de nuestra antigua morada (dice M. Joster) se

encuentra la escuela que María frecuentaba; Nellie, que jamás la había

visto, hizo de aquel local una exacta descripción, y me expresó el

deseo de volverlo a ver. La conduje allí, y una vez que estuvo en la

sala de estudio, se fue directamente al pupitre que había ocupado su

hermana, diciendo, «He ahí el mío». Se hubiera dicho que hablaba un

muerto salido de la tumba.» Esta es la expresión exacta, pues aun

imaginando que dicha niña en estado de sonambulismo hubiera visto

el país, nadie podía indicarle las personas que conocía María, y sin

embargo Nellie, no se equivocaba designándolas exactamente.

Podría prolongar esta lista, más como me falta tiempo para

discutir convenientemente, prefiero pasar a otra serie de documentos,

asimismo concernientes al retorno del alma aquí en la Tierra.

hechos siguientes de M. Bouvier, excelente magnetizador y director

del periódico La Paix Universelle, que se publica en Lyon.

Un sujeto al que tenía costumbre de dormir, y que puesto en

sonambulismo gozaba de la facultad de ver los espíritus, le dijo un día

con la mayor espontaneidad, que el alma de una religiosa deseaba

hablarle. M. Bouvier le preguntó quién era, y qué deseaba. La religiosa

dio su nombre, indicó el convento en que habitaba, situado en Rouen,

y dijo que volvería después de su muerte, la que tendría lugar

próximamente. Tanto el sujeto como el M. Bouvier ignoraban

absolutamente la existencia de este establecimiento religioso, tampoco

habían oído hablar nunca de él.

Algún tiempo después volvió a presentarse la misma religiosa

diciendo que ya había abandonado su cuerpo terrestre, que volvería a

encarnarse como hermana del sujeto; y que no viviría más de tres

meses. Todos estos anuncios se realizaron con la mayor puntualidad.

Un segundo caso de encarnación fue predicho a M. Bouvier, con

los detalles de que el espíritu iría a incorporarse bajo la forma

femenina en una familia muy conocida del director de La Paix

Universelle, dudándose mucho entre la familia de que un nuevo ser

viniera a engrosar el núcleo, y sintiendo por otra parte pocos deseos de

que se confirmara el vaticinio. El espíritu dijo que sería desgraciado

porque no se le amaría; y efectivamente, todo se realizó, por

desgracia, en las condiciones anunciadas.

La clarividencia magnética del sujeto de monnsieur Bouvier no

puede dar cuenta de la aparición de aquella religiosa a la que jamás

conoció en la tierra, pues el ejercicio de esta facultad tiene siempre su

razón de ser entre las personas unidas por algún lazo con el sujeto.

Si es posible admitir que la hermana del sujeto sea la causa

indirecta de la previsión, es inexplicable la intervención de la

religiosa, solamente para indicar la intención de volverse a encarnar.

En el segundo ejemplo no existe ningún lazo entre el sonámbulo

y los padres del niño, pudiéndose asegurar que el autor del fenómeno

fue el espíritu que se reencarnó, pues el sujeto no era espiritista, y por

lo mismo, no podía autosugestionarse tocante a este punto, como

tampoco podía recibir la sugestión de M. Bouvier, que estaba muy

lejos de esperar semejantes manifestaciones.

El príncipe Emilio de W., con fecha 18 diciembre de 1874,

escribía a la Revue Spírite, desde Vevey, en Suiza, manifestando un

caso relativamente interesante referente a la reencarnación. Se trataba

de su segundo hijo, que tenía tres años de edad, Algún tiempo antes de

su nacimiento habían anunciado los espíritus que dicho niño tenía

grandes cualidades medianímicas, pues en su última existencia, que se

desarrolló en Inglaterra, se ocupó en el desenvolvimiento de estos

poderes, dedicándose a las prácticas de la magia y de la astrología,

haciendo de ellas mal uso, por lo cual pereció miserablemente. «Hace

algunas semanas (escribe el príncipe) se encontraba el niño jugando en

mi despacho, cuando de pronto le oí hablar de Inglaterra, causándome

esto mucha extrañeza, pues jamás le había hablado de dicho país. Le

pregunté si sabía qué cosa era Inglaterra.

¯ Oh! si, es un país en el cual he estado mucho tiempo (me

contestó). ¯ ¿Y eras pequeño como ahora?

¯ No, era mayor que tú, y llevaba una gran barba.

¯ ¿Tú mamá y yo; estábamos contigo?

No; pues yo tenía otro papá y otra mamá.

¯ ¿Y qué hacías tú?

¯ Jugaba mucho con el fuego, y una vez me quemé tanto que

me morí.»

Podría atribuirse este ingenuo relato a una trasmisión

inconsciente del pensamiento del padre; pero las respuestas del niño

parece que emanan de su propia inteligencia, despertándose de súbito

para desaparecer enseguida, según tiene lugar en circunstancias

semejantes.

Con el fin de apoyar la teoría de la reencarnación por medio de

sólidas pruebas, los periódicos espiritistas franceses han abierto una

información acerca de los fenómenos que se relacionan con este orden

de ideas. A partir del primero de Enero de este año, van llegando

mayor número de testimonios que no era de esperar.

En la Revue Scientifique et Morale du Spiritisme correspondiente

al mes de Abril, he reproducido un informe emitido en Lyon, y según

el cual, un médium predijo el nacimiento de una niña que debía

presentar una cicatriz en la frente, a consecuencia de circunstancias

referentes a vidas pasadas. Este vaticinio fue confirmado en todas sus

partes.

El Progrés Spirite en sus números de 5 Febrero y 20 de Marzo

de 1898, cita tres testimonios que ocuparían demasiado lugar para ser

reproducidos íntegramente, pero que demuestran que los espíritus

vuelven acá a la Tierra. No son sonámbulos los que intervinieron en

estos casos, sino médiums tiptológicos o escribientes; de suerte que la

clarividencia no se puede hacer intervenir en la explicación, a menos

que se atribuya a los espíritus desencarnados. Pero entonces se

presenta una dificultad y es la de suponer que estos seres invisibles

pueden engañarnos a sabiendas para sostener un error. Mas esta

conjetura la creo poco razonable cuando se dirige a espíritus que en

diferentes circunstancias han dado pruebas de sus elevadas cualidades

morales, prefiriendo yo admitir lo que anuncian y se realiza, que creer

en un subterfugio universal e inverosímil.

Voy a tratar de un género de prueba que podrá ser muy

discutido, pero que razonablemente no se puede pasar en silencio,

puesto que de cada diez espiritistas que admiten la reencarnación, los

cinco no han llegado a esta conclusión más que fundados en las

afirmaciones de sus guías.

Espíritus que afirman haber vivido muchas veces en la Tierra.¯

Contra este orden de pruebas puede objetarse que todos los espíritus

que se manifiestan no se acuerdan de una vida anterior a la última;

pero si se quiere tomar en consideración que despertar de recuerdos

antiguos se halla en conexión con cierto grado vibratorio del

Las vidas sucesivas – Gabriel Delanne

83

periespíritu, que éste va ligado al desarrollo de la espiritualidad del

ser, se comprenderá fácilmente que mayor parte de hombres

desencarnados, siendo moralidad inferior, poseen un periespíritu

grosero, y por consiguiente, no pueden resucitar en su vida anterior el

panorama de sus existencia pasadas. Pero del mismo modo que en

ciertos sujetos sonambúlico se puede renovarles íntegramente el

recuerdo, así también los espíritus superiores, que poseen un poder

magnético proporcional a su grado de evolución moral, tienen la

potencia suficiente para resucitar, siempre que sea necesario, los

recuerdos latentes.

Me limitaré a citar un ejemplo de este género sacado de la Revue

Spírite de 1866 (pág. 175 y siguientes), pues en él parece que se

confirma la opinión emitida más arriba. Se trata del espíritu de un

médico muy apreciado, que se llamaba Dr. Cailleux por intermediario

del médium Morin, que tan pronto como fue saliendo del largo

período de perturbación, se encontró un día en un estado semejante al

de un sueño lúcido. He aquí sus palabras:

«Cuando mi espíritu hubo quedado en una especie de

entorpecimiento, es porque me hallaba en cierto modo magnetizado

por el fluido de mis amigos espirituales, y de ello resultaba una

satisfacción moral que, según ellos decían, era mí recompensa, y me

prestaba fuerzas para seguir hacia adelante en el camino que se había

trazado mí espíritu desde buen número de existencias. Me hallaba por

consiguiente, dormido en un sueño magnético ¯ espiritual, y en este

sueño vi formarse el pasado como en un presente ficticio,

reconociendo mis individualidades que habían desaparecido con el

tiempo, o mejor, que no habían sido más que un solo individuo. He

visto a un ser del modo como empezaba una obra médica; más tarde,

otro continuaba la tarea interrumpida por la desencarnación del

anterior. En menos tiempo del que es preciso para contarlo, he visto

formare, engrandecerse y convertirse en ciencia, lo que en un

principio sólo eran ensayos de un cerebro ocupado en estudios para el

alivio de la humanidad. He visto todo esto, y al llegar al último de los

seres que sucesivamente habían aportado su parte a la obra entonces

me reconocí. El todo se desvaneció y quedó convertido en el espíritu,

todavía atrasado, de vuestro pobre doctor.»

¿Podrá verse en este relato una alucinación espiritual del alma

del Dr. Cailleux? Aunque esto es posible, no es probable; pues los

espíritus adelantados jamás engañan, según ocurre aquí entre las

personas honradas.

En este ejemplo no se trata de experiencias, ni de investigaciones

intentadas por sus guías, reduciéndose todo a enseñar al espíritu su

pasado por una introspección que le permite hojear conscientemente

las capas profundas de su ser. Si se reflexiona que esta comunicación

fue obtenida hace 32 años, cuando precisamente se ignoraba aún el

medio de producir la resurrección de los recuerdos por medio del

hipnotismo o del magnetismo, tal vez se vea en este hecho una

favorable analogía con la creencia en las vidas sucesivas.
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CONCLUSIÓN
Mensaje Publicado: Lun, 04 Oct 2010 3:36 pm    Asunto: CONCLUSIÓN Responder citando
nedhel
espirita
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:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ pedimos a los buenos espíritus
:               adolfodoc ¦ nos den claridad para el estudio
:               adolfodoc ¦ de la doctrina de el alma
:               adolfodoc ¦ la ciencia de el espiritu
:               adolfodoc ¦ que nos enseña
:               adolfodoc ¦ todo sobre la vida despues de la vida
:               adolfodoc ¦ pedimos a los seres de luz
:               adolfodoc ¦ y ante todo a Dios nuestro creador
:               adolfodoc ¦ despierte en nosotros el ansia de saber y de comprender
                    
:               adolfodoc ¦ que así sea gracias señor
:               adolfodoc ¦ .
:                    nedhel ¦ amen
:               adolfodoc ¦ Conclusión
:               adolfodoc ¦ Señores: He procurado demostrar en este trabajo, excesivamente
:               adolfodoc ¦ corto que:
:               adolfodoc ¦ 1º El ser vivo en realidad, no es más que una forma por la cual
:               adolfodoc ¦ pasa la materia.
:               adolfodoc ¦ 2º Que la conservación de esta forma es debida al principio
:               adolfodoc ¦ inteligente revestido de cierta sustancialidad.
:               adolfodoc ¦ 3º Que tanto en el hombre como en el animal, esta forma se
:               adolfodoc ¦ conserva hasta después de la muerte.
:               adolfodoc ¦ 4º Que las modificaciones moleculares de esta envoltura, son
:               adolfodoc ¦ indestructibles.
:               adolfodoc ¦ 5º Que la repetición de los mismos actos, tanto físico como
:               adolfodoc ¦ intelectuales, tiene por objeto hacerlos más fáciles, más habituales,
:               adolfodoc ¦ más reflejos, es decir, automáticos e inconscientes (los instintos no
:               adolfodoc ¦ son otra cosa que hábitos, millones de veces seculares).
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ º Que la serie de seres orgánicos es físicamente continua, tanto
:               adolfodoc ¦ actualmente como en el pasado.
:               adolfodoc ¦ 7º Que las manifestaciones del instinto, y más tarde de la
:               adolfodoc ¦ inteligencia, en todos los seres vivos, son graduales en su conjunto e
:               adolfodoc ¦ íntimamente ligadas al desarrollo de los organismos.
:               adolfodoc ¦ 8º Que el hombre reasume y sintetiza todas las modalidades
:               adolfodoc ¦ anatómicas e intelectuales que han tenido lugar sobre la Tierra.
:               adolfodoc ¦ 9º Que los hechos de observación establecen la reminiscencia de
:               adolfodoc ¦ estados anteriores en los animales, y el recuerdo de precedentes vidas
:               adolfodoc ¦ en el hombre.
:               adolfodoc ¦ 10º Por último, que ciertos espíritus predicen su retorno aquí a la
:               adolfodoc ¦ Tierra, mientras que otros afirman las vidas sucesivas.
:               adolfodoc ¦ Las vidas sucesivas – Gabriel Delanne
:               adolfodoc ¦ 86
:               adolfodoc ¦ Habría podido hacer también una enumeración de los prodigios
:               adolfodoc ¦ realizados por algunos seres en edad tierna, y que revelan facultades
:               adolfodoc ¦ tan superiores, que dejan estupefactos hasta a los hombres de talento.
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ Un Miguel Ángel o un Salvador Rosa, se revelan de improviso con
:               adolfodoc ¦ talentos improvisados; Sebastián Bach o Mozart, componiendo o
:               adolfodoc ¦ ejecutando sonatas, cuando los niños de su edad conocen apenas los
:               adolfodoc ¦ primeros rudimentos de la música; Pico de la Mirándola o Pascal,
:               adolfodoc ¦ dando pruebas de un genio que no podían haber adquirido en su última
:               adolfodoc ¦ existencia, y por último, Barratier, muriendo a los 19 años y dejando
:               adolfodoc ¦ obras que atestiguan una enciclopedia de conocimientos, son hechos
:               adolfodoc ¦ que por lo demás entran en la cuestión más general de la desigualdad
:               adolfodoc ¦ intelectual de los hombres que aparecen sobre la Tierra.
:               adolfodoc ¦ Sabemos con certeza que el alma no es engendrada por el
:               adolfodoc ¦ cuerpo; que la herencia es completamente extraña a estas diferencias
:               adolfodoc ¦ profundas que separan a un Víctor Hugo o a un Pasteur de los míseros
:               adolfodoc ¦ representantes de la humanidad que vegetan en una bestialidad
:               adolfodoc ¦ intensa, tales como los Botocudos, los Aetas o los Jueguianos. Y aun
:               adolfodoc ¦ sin necesidad de presentar semejantes extremos, ¿no vemos en los
:               adolfodoc ¦ hermanos educados en idénticas condiciones, presentar disposiciones
:               adolfodoc ¦ innatas radicalmente opuestas?
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ Todos estos problemas son insolubles no admitiendo la teoría de
:               adolfodoc ¦ las vidas sucesivas, pues ni la ciencia, ni las religiones, ni las
:               adolfodoc ¦ filosofías espiritualistas han podido dar una explicación razonable de
:               adolfodoc ¦ estas anomalías. Me hallo muy lejos de creer que los hechos que he
:               adolfodoc ¦ reunido sean lo suficiente numerosos y concluyentes para determinar
:               adolfodoc ¦ una convicción verdaderamente científica, porque estoy persuadido de
:               adolfodoc ¦ que son el esbozo imperfecto de la demostración experimental de
:               adolfodoc ¦ nuestros orígenes. Apenas nos hallamos en los primeros balbuceos de
:               adolfodoc ¦ la psicología experimental, de esa ciencia que estudiará el alma bajo
:               adolfodoc ¦ todas sus modalidades terrestres y supraterrestres, así en su pasado
:               adolfodoc ¦ como en su porvenir.
:               adolfodoc ¦ Se concibe la extrema reserva con que se deben hacer las
:               adolfodoc ¦ conclusiones, y aunque se hallen todavía mal explorados los dominios
:               adolfodoc ¦ recorridos por el espíritu en su evolución, no son totalmente
:               adolfodoc ¦ desconocidos, y el porvenir, rectificando los puntos tal vez prematuros
:               adolfodoc ¦ o incompletos que formulamos, confirmará en su conjunto esta teoría,
:               adolfodoc ¦ que lógicamente ya puede exponerse, basándose únicamente en los
:               adolfodoc ¦ fenómenos de observación.
:               adolfodoc ¦ No ignoro las críticas que se han hecho a la teoría de la
:               adolfodoc ¦ evolución; pero los descubrimientos de cada día vienen a afirmarla
:               adolfodoc ¦ más y más, y si la completamos por el paso del alma a través de todas
:               adolfodoc ¦ estas formas graduadas que componen el conjunto de seres vivos,
:               adolfodoc ¦ atribuyendo a aquélla entidad lo que el sabio quiera enlazar con el
:               adolfodoc ¦ cuerpo, podremos decir con Herbet Spencer1, «el cerebro humano (y
:               adolfodoc ¦ periespiritual, decimos nosotros) es un registro organizado de
:               adolfodoc ¦ experiencias infinitamente numerosas durante la evolución de la vida,
:               adolfodoc ¦ o todavía mejor, durante la serie de organismos que ha atravesado para
:               adolfodoc ¦ llegar al organismo humano. Los esfuerzos de las experiencias más
:               adolfodoc ¦ uniformes y frecuentes han sido heredados (nosotros diremos,
:               adolfodoc ¦ aportados), agregándoles capital e intereses, alcanzando este alto
:               adolfodoc ¦ grado de inteligencia que es el cerebro del niño. Este, en su vida
:               adolfodoc ¦ ulterior, la ejerce aumentando posiblemente la fuerza o la
:               adolfodoc ¦ complexidad, y la trasmite (o vuelve a aparecer) con pequeñas
:               adolfodoc ¦ adiciones en las generaciones futuras. Así sucede que un Europeo
:               adolfodoc ¦ hereda veinte o treinta pulgadas cúbicas de cerebro más que el Papú,
:               adolfodoc ¦ ocurriendo por lo mismo, que ciertas facultades, como las de la
:               adolfodoc ¦ música p. e., que apenas existen en algunas razas inferiores, se hacen
:               adolfodoc ¦ congénitas en las razas superiores, y de la raza salvaje que apenas sabe
:               adolfodoc ¦ contar el número de sus dedos, sale a la larga un Newton o un
:               adolfodoc ¦ Shakespeare.»
:               adolfodoc ¦ Esta evolución intelectual ha sido mostrada por los filósofos,
:               adolfodoc ¦ quienes obligados por la lógica, han debido reconocer en todos los
:               adolfodoc ¦ seres una cadena cuyos anillos son imposibles de romper. Lo que fue
:               adolfodoc ¦ una simple intuición filosófica en los grandes pensadores, tales como
:               adolfodoc ¦ Carlos Bonet, Dupont de Nemours, Ballanche, Constant Savy,
:               adolfodoc ¦ Esquirós, Juan Reynaud, Pezzani y Flammarión, resulta con el
:               adolfodoc ¦ Espiritismo una verdad demostrada experimentalmente.
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ Tenemos plena conciencia de la magnitud de esta concepción
:               adolfodoc ¦ palingenésica que sustituye a la acción milagrosa de la antigua
:               adolfodoc ¦ creencia deísta: la ley del progreso cumpliéndose bajo la impulsión de
:               adolfodoc ¦ la Inteligencia Infinita, y utilizando los factores irresistibles que se
:               adolfodoc ¦ denominan espacio y tiempo.
:               adolfodoc ¦ La astronomía, la geología y la paleontología, al exhumar las
:               adolfodoc ¦ cenizas del pasado, nos han descorrido el velo de sus arcanos.
:               adolfodoc ¦ Sabemos que la multitud de siglos que han precedido a la humanidad,
:               adolfodoc ¦ tenían por objeto llegar a la criatura inteligente, libre y responsable,
:               adolfodoc ¦ que es el hombre, puesto que aparece como el coronamiento de esta
:               adolfodoc ¦ larga marcha progresiva. Sabemos que no está condenado para habitar
:               adolfodoc ¦ siempre esta morada terrestre, sino que en el día de mañana estará en
:               adolfodoc ¦ condiciones de residir en otro mundo entre los infinitos que existen en
:               adolfodoc ¦ el universo, pues como dijo Jesús: «en la casa de mi Padre hay
:               adolfodoc ¦ muchas moradas». Nosotros creemos firmemente que la inmortalidad
:               adolfodoc ¦ se halla ante nosotros, y la inmensidad de esta palabra nos facilita la
:               adolfodoc ¦ comprensión del por qué el tiempo pasado no representa más que una
:               adolfodoc ¦ cantidad infinitesimal enfrente de nuestro insondable porvenir. La
:               adolfodoc ¦ Tierra es el nido que debemos abandonar cuando habremos
:               adolfodoc ¦ conquistado las alas, o para hablar sin metáfora, cuando nos
:               adolfodoc ¦ encontremos suficientemente desprendidos de estas mantillas
:               adolfodoc ¦ terrestres que son nuestros instintos, nuestros vicios y nuestras malas
:               adolfodoc ¦ pasiones.
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ Es un hecho de experiencia espírita que los espíritus atrasados no
:               adolfodoc ¦ pueden abandonar nuestra atmósfera; pero es evidente que podrán
:               adolfodoc ¦ hacerlo el día que ya los réprobos no existan. Todos están destinados
:               adolfodoc ¦ por la Suprema Justicia a la dicha final para la cual son creados.
:               adolfodoc ¦ Al terminar, permitidme Sres., emitir mi deseo de que esta
:               adolfodoc ¦ importante cuestión de las vidas sucesivas, tan grande en
:               adolfodoc ¦ consecuencias, sea estudiada imparcialmente en todos los centros
:               adolfodoc ¦ espiritistas, a fin de que la unificación de la enseñanza espírita pueda
:               adolfodoc ¦ realizarse en todo el mundo.
:               adolfodoc ¦ Nuestras divergencias doctrinales son secundarias, ya que jamás
:               adolfodoc ¦ podrán atentar a los sentimientos de profunda estima y fraternal
:               adolfodoc ¦ benevolencia que los espiritistas franceses e italianos, sienten por
:               adolfodoc ¦ todos los partidarios de nuestra causa.
:               adolfodoc ¦ Unamos por consiguiente, nuestros esfuerzos, sin preocuparnos
:               adolfodoc ¦ por las fronteras, a fin de colaborar en la obra de manumisión
:               adolfodoc ¦ intelectual de nuestros hermanos terrestres. Hagamos penetrar en
:               adolfodoc ¦ todos los corazones la consoladora certeza de la inmortalidad;
:               adolfodoc ¦ probemos que los seres que hemos amado, no han muerto, y que
:               adolfodoc ¦ pueden manifestarnos todavía su ternura. Divulguemos esta noble
:               adolfodoc ¦ doctrina de redención social, y el siglo XX verá lucir la aurora de
:               adolfodoc ¦ la
:               adolfodoc ¦ nueva era, o sea la de una humanidad regenerada, que ha encontrado
:               adolfodoc ¦ la dicha en el ejercicio de la justicia, de la concordia, de la fraternidad
:               adolfodoc ¦ y del amor.
                    ¡
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ Estamos hoy
:               adolfodoc ¦ en el siglo XXI y
:               adolfodoc ¦ vemos como
:               adolfodoc ¦ poco a poco vamos hacercandonos mas
:               adolfodoc ¦ en la busqueda de la espiritualidad
:               adolfodoc ¦ nos vemos vacios de ella por las cosas mundanas que ya no nos atraen tanto
:               adolfodoc ¦ la verdad es que necesitamos mas de lo espiritual
:               adolfodoc ¦ para vivir con alegría
:               adolfodoc ¦ y ser felices porque las preocupaciones mundanas nos hacen sufrir mucho
:               adolfodoc ¦ debemos preocuparnos un poquito mas
:               adolfodoc ¦ de las cosas de el alma para que este mundo entre todos lo cambiemos lo antes posible
:               adolfodoc ¦ esperemos que así sea y eso no lo dudamos
:               adolfodoc ¦ .
:               adolfodoc ¦ enpezamos el debate
:               adolfodoc ¦ alguna pregunta
:                    nedhel ¦ mas que una pregunta es una reflexion
:               adolfodoc ¦ si nedhel
:               adolfodoc ¦ cuando quieras
:                    nedhel ¦ ultimamente se viene notando mas que las personas
:                    nedhel ¦ buscan mas las reuniones familiares
:                    nedhel ¦ la union
:                    nedhel ¦ cosa q antes despreciaban
:                    nedhel ¦ aunque aun falta mucho para q vayamos dandole de lado a lo material
:                    nedhel ¦ ...
:               adolfodoc ¦ si
:               adolfodoc ¦ [nedhel]
:                    nedhel ¦ si
:               adolfodoc ¦ es verdad pero sabes
:                    nedhel ¦ dime
:               adolfodoc ¦ todo influye
:               adolfodoc ¦ vemos ahora que por los problemas
:               adolfodoc ¦ de la crisis las personas no pueden
:               adolfodoc ¦ salir por completo de las familias
:               adolfodoc ¦ y eso les hacen
:               adolfodoc ¦ unirse mas
:                    nedhel ¦ asi es
:               adolfodoc ¦ en lo espiritual
:              
:                    nedhel ¦ señor
:                    nedhel ¦ te doi un dia mas las gracias por todo lo que nos das para nuestro aprendizaje
:                    nedhel ¦ sabes que vivimos tiempos muy dificiles
:                    nedhel ¦ vemos que no hay justicia
:                    nedhel ¦ que el mundo es solo para los vividores
:                    nedhel ¦ hoy te pido en especial por todas las personas
:                    nedhel ¦ para que nos ayudes y no dejes que ante tantas visicitudes nos vengamos abajo
:                    nedhel ¦ y miremos siempre para atras
:                    nedhel ¦ y veamos que hay personas que no tienen ni lo basico q es un trozo de pan
:                    nedhel ¦ señor gracias por escucharme
:                    nedhel ¦ amen
:               adolfodoc ¦ gracias señor
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Carácter de la Revelación Espiritista
Mensaje Publicado: Mar, 05 Oct 2010 2:37 pm    Asunto: Carácter de la Revelación Espiritista Responder citando
nedhel
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Carácter de la Revelación Espiritista

Allan Kardec

1. ¿Podemos considerar el Espiritismo como una revelación? ¿En este caso, cuál es

su carácter? ¿Sobre qué se basa su autenticidad? ¿Por quién y de qué manera ha sido

hecha? ¿La doctrina espiritista es una revelación en el sentido teológico de la palabra, es

decir, es realmente el producto de una enseñanza oculta venida de lo alto? ¿Es absoluta o

susceptible de modificaciones? ¿Aportándoles a los hombres la verdad totalmente hecha, la

revelación no tendría por resultado de impedirles hacer uso de sus facultades, ya que les

ahorraría el trabajo de la búsqueda? ¿Cuál puede ser la autoridad de la enseñanza de los

Espíritus, si no son infalibles y no son superiores a la humanidad? ¿Cuál es la utilidad de la

moral que recomiendan, si esta moral no es otra que la del Cristo que conocemos? ¿Cuáles

son las nuevas verdades que nos aportan? ¿Necesita el hombre una revelación y no puede

encontrar por si mismo y en su conciencia todo aquello que le necesario para conducirse?

Tales son las cuestiones sobre las cuales es importante saber a que atenerse.

2. Definamos primero el sentido de la palabra revelación. Revelar, del latino revelare,

cuya raíz es velum, velo, significa literalmente salir de bajo el velo, y en el figurado:

descubrir, dar a conocer una cosa secreta o desconocida. En su acepción vulgar más

general, se dice de toda cosa ignorada que se da a conocer, de toda idea nueva que

descubre lo que no se sabía.

Desde este punto de vista, todas las ciencias que nos dan a conocer los misterios de la

naturaleza son revelaciones, y podemos decir que hay para nosotros una revelación

incesante; la astronomía nos reveló el mundo astral que no conocíamos; la geología, la

formación de la Tierra; la química, la ley de las afinidades; la fisiología, las funciones del

organismo, etc.; Copérnico, Galileo, Newton, Laplace, Lavoisier fueron unos reveladores.



3. El carácter esencial de toda revelación debe ser la verdad. Revelar un secreto, es

dar a conocer un hecho; si la cosa es falsa, no es un hecho, y por consiguiente no hay

revelación. Toda revelación desmentida por los hechos no es tal revelación; si es atribuida a

Dios, que no puede mentir ni equivocarse, entonces no puede emanar de Él; hay que

considerarla como el producto de una concepción humana.

4. ¿Cuál es el papel del profesor frente a sus alumnos, si no es el del revelador? Les

enseña lo que no saben, lo que ellos mismos no tendrían el tiempo ni la posibilidad de

descubrir, porque la ciencia es la obra colectiva de los siglos y de una multitud de hombres

que aportaron, cada uno, su contingente de observaciones, y que aprovechan los que

vienen después de ellos. La enseñanza es pues, en realidad, la revelación de ciertas

verdades científicas o morales, físicas o metafísicas, hecha por hombres que las conocen a

otros que las ignoran, y que sin esto siempre hubieran ignorado.

5. Pero el profesor enseña sólo aquello que aprendió: es un revelador de segundo

orden; el hombre de talento enseña lo que él mismo descubrió: es el revelador primitivo;

aporta la luz que, poco a poco, se vulgariza. ¡Donde estaría la humanidad, sin la revelación

de los genios qué aparecen de vez en cuando!

¿Pero qué son los genios? ¿Por qué son genios? ¿De donde vienen? ¿En que se

convierten? Observemos que la inmensa mayoría aportan al nacer facultades

transcendentales y conocimientos innatos, que un poco de trabajo basta para desarrollar.

Pertenecen muy realmente a la humanidad, ya que nacen, viven y mueren como nosotros.

¿De donde sacaron pues estos conocimientos que no pudieron adquirir de su vida?

¿Diremos, como los materialistas, que el azar les dio la materia cerebral en más gran

cantidad y mejor calidad? En este caso, no tendrían más mérito que una verdura más

gruesa y más sabrosa que otra.

¿Diremos, como ciertos espiritualistas, que Dios les dotó de un alma más favorecida

que la de la mayoría de los hombres? Suposición también ilógica, ya que mancillaría a Dios

de parcialidad. La única solución racional de este problema está en la preexistencia del alma

y en la pluralidad de las existencias. El genio es un Espíritu que vivió más tiempo; que más

adquirió, por consiguiente, y más progresó que los que son menos avanzados.

Encarnándose, aporta lo que sabe, y como sabe mucho más que otros, sin necesitar

aprender, es lo que se llama un hombre de talento o un genio. Pero lo que sabe es el fruto

de un trabajo anterior, y no el resultado de un privilegio. Antes de renacer, era pues Espíritu

avanzado; se reencarna, sea para ayudar a otros a aprovechar lo que sabe, o para seguir

avanzando.

Los hombres progresan indiscutiblemente por si mismos y por los esfuerzos de su

inteligencia; pero, abandonados a sus propias fuerzas, este progreso es muy lento, si no son

ayudados por hombres más avanzados, como el alumno lo es por sus profesores. Todos los

pueblos tuvieron sus genios, que vinieron, en épocas diversas, para dar un impulso y

sacarlos de su inercia.

6. Desde que se admite la solicitud de Dios para sus criaturas, ¿por qué no suponer

que Espíritus capaces, por su energía y la superioridad de sus conocimientos, de hacer

adelantar a la humanidad, se encarnan por la voluntad de Dios con vistas a ayudar al

progreso en una dirección determinada?; ¿que reciben una misión, como un embajador la

recibe de su soberano? Tal es el papel de los grandes genios. ¿Que vienen a hacer, sino a

enseñar a los hombres las verdades que éstos ignoran, y que hubieran ignorado todavía

durante largos períodos, con el fin de darles un estribo con la ayuda del cual podrán

elevarse más rápidamente? Estos genios, que aparecen a través de los siglos como

estrellas brillantes, dejando después de ellas un reguero largo y luminoso sobre la

humanidad, son unos misioneros, o, si se quiere, mesías. Las cosas nuevas que enseñan a

los hombres, ya sea en el orden físico, ya sea en el filosófico, son unas revelaciones.

Si Dios suscita reveladores para las verdades científicas, puede, con mayor razón,

suscitarlo para las verdades morales, que son uno de los elementos esenciales del

progreso. Tales son los filósofos cuyas ideas atravesaron los siglos.

7. En el sentido especial de la fe religiosa, la revelación trata más particularmente

cosas espirituales que el hombre no puede saber por si mismo, que no puede descubrir por

medio de sus sentidos; el conocimiento le es dado por Dios o por sus mensajeros, sea por

medio de la palabra directa, sea por la inspiración. En este caso, la revelación siempre se

hace a hombres privilegiados, designados bajo el nombre de profetas o mesías, es decir

enviados, misioneros, teniendo misión de transmitírselo a los hombres. Considerada bajo

este punto de vista, la revelación implica la pasividad absoluta; la aceptamos sin control, sin

examen, sin discusión.

8. Todas las religiones tuvieron sus reveladores, y aunque ellos todos estuvieran

lejos conocer toda la verdad, tenían su razón para ser providenciales; porque fueron

adaptados al tiempo y al medio dónde vivían, al conocimiento particular de los pueblos a los

cuales hablaban, y a los cuales relativamente eran superiores. A pesar de los errores de sus

doctrinas, no revelaron a los espíritus, y por esto mismo no sembraron los gérmenes de

progreso que, más tarde, debían desarrollarse, o que se desarrollarán un día al sol del

Cristianismo. Es pues sin razón que pronunciamos un anatema en nombre de la ortodoxia,

porque un día vendrá donde todas estas creencias, tan diversas en la forma, pero que se

basan en realidad en el mismo principio fundamental: Dios y la inmortalidad del alma, se

fundirán en una unidad grande y vasta, cuando la razón haya triunfado sobre los perjuicios.

Desgraciadamente, las religiones aun sido, desde siempre, los instrumentos de

dominación; el papel de profeta tentó las ambiciones secundarias, y vimos surgir una

multitud de reveladores pretendidos o mesías que, a favor del prestigio de este nombre,

explotaron la credulidad en provecho de su orgullo, en provecho de su codicia o en provecho

de su pereza, encontrando más cómodo vivir a costa de sus engaños. La religión cristiana

no estuvo al abrigo de estos parásitos. Para este asunto, llamamos a la atención seria sobre

el capítulo XXI del Evangelio según el Espiritismo: "tendrá allí cristos falsos y profetas

falsos."

9. ¿Hay revelaciones directas de Dios a los hombres? Es una cuestión que no nos

atreveríamos a resolver, ni afirmativamente ni negativamente, de forma absoluta. El hecho

no es en absoluto radicalmente imposible, pero nada da la prueba cierta. De lo que no

podría dudar, es de que los Espíritus más acercados a Dios por la perfección se convencen

de su pensamiento y pueden transmitirlo. En cuanto a los reveladores encarnados, según el

orden jerárquico al cual pertenecen y el grado de su saber personal, pueden obtener sus

instrucciones de sus propios conocimientos, o recibirlas de Espíritus más elevados, incluso

de mensajeros directos de Dios. Éstos, hablando en nombre de Dios, pudieron ser tomados

a veces por Dios mismo.

Este tipo de comunicaciones no tienen nada extraño para quien quiera conocer los

fenómenos espiritistas y la manera en la que se establecen las relaciones entre los

encarnados y los desencarnados. Las instrucciones pueden ser transmitidas por medios

diversos: por la inspiración pura y simple, por la audición de la palabra, por la vista de los

Espíritus instructores en las visiones y las apariciones, sea en sueño, sea en el estado de la

víspera, así vemos varios ejemplos en la Biblia, en el Evangelio y en los libros sagrados de

todos los pueblos. Pues es rigurosamente exacto de decir que la inmensa mayoría de los

reveladores son médiums inspirados, auditivos o convincentes; de donde no se deduce que

todos los médiums sean unos reveladores, y todavía menos los intermediarios directos de la

Divinidad o de sus mensajeros.

10. Los Espíritus puros solo reciben la palabra de Dios con misión de transmitirla;

pero sabemos ahora que los Espíritus están lejos de ser todos perfectos, y que los hay que

se dan apariencias falsas; es lo que hizo decir a San Juan: "no crea en absoluto en todo

Espíritu, sino vea antes si los Espíritus son de Dios."1

Puede pues haber revelaciones serias y verdaderas, como las hay apócrifas y

mentirosas. El carácter esencial de la revelación divina es el de la eterna verdad. Toda

revelación mancillada por error o sujeta a cambio no puede emanar de Dios. Así es como la

ley del Decálogo tiene todos los caracteres de su origen, mientras que otras leyes mosaicas

y esencialmente pasajeras, a menudo en contradicción con la ley del Sinaí, son la obra

personal y política del legislador hebreo. Al serenarse las costumbres del pueblo, estas

mismas leyes han caído en desuso, mientras que el Decálogo quedó levantado como el faro

de la humanidad. Cristo hizo de él la base de su edificio, mientras que abolió otras leyes. Si

hubieran sido obra de Dios, se habría abstenido de tocarlas. Cristo y Moisés son los dos

grandes reveladores que cambiaron la cara del mundo, y esa es la prueba de su misión

divina. Una obra puramente humana no tendría tal poder.

11. Una revelación importante se cumple en la época actual: es la que nos muestra

la posibilidad de comunicarnos con los seres del mundo espiritual. Este conocimiento no es

nuevo en absoluto, sin duda; pero hasta nuestros días se había quedado, en cierto modo, en

el estado de papel mojado, es decir sin provecho para la humanidad. La ignorancia de las

leyes que rigen estas relaciones la había asfixiado bajo la superstición: el hombre era

incapaz de obtener de ello alguna deducción saludable; fue reservado para nuestra época

liberarlo de sus accesorios ridículos, comprender su alcance, y descubrir la luz que debería

alumbrar el camino del futuro.

12. El Espiritismo, habiéndonos dado a conocer el mundo invisible que nos rodea y

en medio del que vivíamos sin sospecharlo, las leyes que lo rigen, sus relaciones con el

mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que lo habitan, y como consecuencia el

destino del hombre después de la muerte, es una revelación verdadera, en la acepción

científica de la palabra.

13. Por su naturaleza, la revelación espiritista tiene un carácter doble: tiene a la vez

la revelación divina y la revelación científica. Tiene de la primera, que su advenimiento es

providencial, y no el resultado de la iniciativa y del deseo premeditado del hombre; que los

puntos fundamentales de la doctrina son el fruto de la enseñanza dada por los Espíritus

encargados por Dios de alumbrar a los hombres sobre cosas que ignoraban, que no podían

aprender por si mismos, y que les interesara conocer, hoy que están listos para

comprenderlos. Tiene del segundo, que esta enseñanza no es el privilegio de ningún

individuo, sino que le fuera dado a todo el mundo por la misma vía; que los que lo transmiten

y los que lo reciben no son en absoluto unos seres pasivos, dispensados del trabajo de

observación y de búsqueda; que no hacen en absoluto abnegación de su juicio y de su libre

albedrío; Que el control no les esta prohibido en absoluto, sino al contrario recomendado;

por fin, que la doctrina no ha sido dictada en absoluto punto por punto ni impuesta a la

creencia ciega; que es deducida por el trabajo del hombre, por la observación de los hechos

que los Espíritus ponen bajo sus ojos, y por las instrucciones que le dan, instrucciones que

estudia, comenta, compara, y de las que él mismo averigua las consecuencias y las

aplicaciones. En una palabra, lo que caracteriza la revelación espiritista, es que su fuente es

divina, que la iniciativa pertenece a los Espíritus, y que la elaboración es el fruto del trabajo

del hombre.
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SIGUIENDO EL ESTUDIO DE LA REVELACIÓN
Mensaje Publicado: Mie, 06 Oct 2010 12:48 pm    Asunto: SIGUIENDO EL ESTUDIO DE LA REVELACIÓN Responder citando
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SIGUIENDO EL ESTUDIO DE LA REVELACIÓN




14. Como medio de elaboración, el Espiritismo exactamente procede de la misma

manera que las ciencias positivas, es decir que aplica el método experimental. Se presentan

hechos de un nuevo orden que no pueden ser explicados por las leyes conocidas; se

observan, se comparan, se analizan y, remontando del efecto a la causa, se llega a la ley

que los rige; después se deducen de ello las consecuencias y se buscan las aplicaciones

útiles. No establece ninguna teoría preconcebida; así, no se estableció como hipótesis, la

existencia y la intervención de los Espíritus, ni el periespíritu, ni la reencarnación, ni ninguno

de los principios de la doctrina; se concluyó la existencia de los Espíritus puesto que esta

existencia resaltó con evidencia de la observación de los hechos; y así otros principios. No

son en absoluto los hechos los que vinieron más tarde a confirmar la teoría, sino la teoría la

que vino subsiguientemente para explicar y para resumir los hechos. Es pues,

rigurosamente exacto decir que el Espiritismo es una ciencia de observaciones, y no el

producto de la imaginación. Las ciencias no progresaron de forma seria hasta que su

estudio se basó en el método experimental; pero hasta este día creímos que este método

era aplicable sólo a la materia, mientras que también lo es a las cosas metafísicas.

15. Citemos un ejemplo. Pasa, en el mundo de los Espíritus, un hecho muy singular,

y que ciertamente nadie habría sospechado, es el de los Espíritus que no se consideran

muertos. ¡Pues bien! Los Espíritus superiores, que perfectamente lo conocen, no vinieron en

absoluto para decir con anticipación: "hay unos Espíritus que todavía creen que ellos viven

de la vida terrestre; que conservaron sus gustos, sus costumbres y sus instintos”; sino que

provocaron la manifestación de Espíritus de esta categoría para hacérnoslos observar.

Habiendo visto Espíritus inciertos de su estado, afirmando que todavía eran de este mundo,

y creyendo dedicarse a sus ocupaciones ordinarias, del ejemplo concluimos a la regla. La

multiplicidad de los hechos análogos probó que no era en absoluto una excepción, sino una

de las fases de la vida espiritista; permitió estudiar todas las variedades y las causas de esta

ilusión singular; reconocer que esta situación es sobre todo la propia de los Espíritus poco

adelantados moralmente, y que es particular a ciertos géneros de difunto; que sólo es

temporal, pero que puede durar días, meses y años. Así es como la teoría nació de la

observación. Lo mismo ocurre con todos los demás principios de la doctrina.

16. Lo mismo que la ciencia propiamente dicha tiene como objeto el estudio de las

leyes del principio material, el objeto especial del Espiritismo es el conocimiento de las leyes

del principio espiritual; entonces, como este último principio es una de las fuerzas de la

naturaleza, reaccionando sin cesar y recíprocamente sobre el principio material, resulta de

ello que el conocimiento de uno no puede ser completo sin el conocimiento del otro. El

Espiritismo y la ciencia se completan el uno por la otra: la ciencia sin el Espiritismo es

impotente para explicar ciertos fenómenos por las solas leyes de la materia; el Espiritismo

sin la ciencia carecería de apoyo y de control. El estudio de las leyes de la materia debe

preceder a las de la espiritualidad, porque es la materia la que estimula en primer lugar los

sentidos. Si el Espiritismo hubiese venido antes que los descubrimientos científicos habría

sido una obra frustrada, como todo lo que viene antes de su tiempo.

17. Todas las ciencias se encadenan y se suceden en una orden racional; nacen las

unas de otras, a medida que encuentran un punto de apoyo en las ideas y en los

conocimientos anteriores. La astronomía, una de las primeras que fue cultivada, mantuvo los

errores de su infancia hasta el momento en que la física vino a revelar la ley de las fuerzas

de los agentes naturales; la química, no pudiendo nada sin la física, debía sucederle de

cerca, para marchar luego ambas en concierto apoyándose una en la otra. La anatomía, la

fisiología, la zoología, la botánica, la mineralogía se hicieron unas ciencias serias sólo con la

ayuda del conocimiento aportado por la física y la química. La geología, nacida de ayer, sin

la astronomía, la física, la química y todas las demás, hubiera carecido verdaderamente de

sus elementos vitales; sólo podía venir después.

18. La ciencia moderna hizo justicia a los cuatro elementos primitivos de los

Antiguos, y de observación en observación, llegó a la concepción de un solo elemento

generador de todas las transformaciones de la materia; pero la materia, es inerte; no tiene

vida, ni pensamiento, ni sentimiento; le hace falta su unión con principio espiritual. El

Espiritismo no descubrió ni inventó este principio, sino que lo demostró por pruebas

irrefutables; lo estudió, lo analizó, y lo rindió a la acción evidente. Al elemento material, viene

a añadírsele el elemento espiritual. Elemento material y elemento espiritual, he aquí ambos

principios, ambas fuerzas vivas de la naturaleza. Por la unión indisoluble de estos dos

elementos, explicamos sin dificultad multitud de hechos hasta entonces inexplicables.

El Espiritismo, teniendo como objeto el estudio de uno de los dos elementos

constitutivos del universo, toca forzosamente a la inmensa mayoría de las ciencias; podía

venir sólo después de su elaboración, y nació, por las circunstancias, de la imposibilidad de

explicar todo con la única ayuda de las leyes de la materia.

19. Se acusa al Espiritismo de parentesco con la magia y la brujería; pero se olvida

que la astronomía desciende de la astrología, que no nos es tan alejada; que la química es

hija de la alquimia, y ningún hombre sensato se atrevería a ocuparse hoy de ella. Nadie

niega, sin embargo, que hubo en la astrología y la alquimia el germen de las verdades de

donde salieron las ciencias actuales. A pesar de sus fórmulas ridículas, la alquimia

encaminó cuerpos simples y la ley de las afinidades; la astrología se apoyaba en la posición

y el movimiento de los astros que había estudiado; pero en la ignorancia de las leyes

verdaderas que rigen el mecanismo del universo, los astros eran, para el vulgo, unos seres

misteriosos a los cuales la superstición prestaba una influencia moral y un sentido revelador.

Cuando Galileo, Newton o Kepler dieron a conocer estas leyes, cuando el telescopio

desgarró el velo y sumergió en las profundidades del espacio una mirada que mucha gente

creyó indiscreta, los planetas aparecieron en nosotros como mundos simples semejantes al

nuestro, y toda argumentación de lo maravilloso se derrumbó.

Lo mismo sucede con el Espiritismo respecto a la magia y a la brujería; éstas se

apoyaban también en la manifestación de los Espíritus, como la astrología en el movimiento

de los astros; pero, en la ignorancia de las leyes que rigen el mundo espiritual, se

mezclaban estas relaciones con prácticas y creencias ridículas, hasta que el Espiritismo

moderno, el fruto de la experiencia y de la observación, hizo justicia. Ciertamente, la

distancia que separa el Espiritismo de la magia y de la brujería es más grande que la que

existe entre la astronomía y la astrología, la química y la alquimia; querer confundirlos, es

demostrar que no se tiene buen conocimiento sobre ello.

20. El solo hecho de que exista la posibilidad de comunicarse con los seres del

mundo espiritual tiene consecuencias incalculables de la más alta gravedad; es todo un

mundo nuevo que se nos revela, y que tiene tanta importancia, que alcanza a todos los

hombres sin excepción. Este conocimiento no puede dejar de aportar, generalizándose, una

modificación profunda en las costumbres, en el carácter, y en las creencias que tienen una

gran influencia en las relaciones sociales. Es toda una revolución que se produce en las

ideas, una revolución tan grande y tan poderosa, que no se circunscribe a un pueblo o a una

casta, sino que alcanza simultáneamente el corazón todas las clases, de todas las

nacionalidades y de todos cultos.

Es pues con razón que el Espiritismo está considerado como la tercera de las grandes

revelaciones. Veamos en qué difieren estas revelaciones, y por que lazos se relacionan

unas con las otras.

21. Moisés, como profeta, reveló a los hombres el conocimiento de un Dios único y

soberano, Maestro y Creador de todas las cosas; promulgó la ley del Sinaí y asentó los

fundamentos de la fe verdadera; como hombre, fue el legislador del pueblo por el cual esta

fe primitiva, depurándose, debía un día difundirse sobre toda la Tierra.

22. Cristo, tomando de la antigua ley lo que era eterno y divino, y rechazando lo que

sólo era pasajero, totalmente disciplinario y de concepción humana, añade la revelación de

la vida futura, de lo que Moisés nunca había hablado, y de las penas y las recompensas que

esperan al hombre después de la muerte2.

23. El punto más importante de la revelación de Cristo, en el sentido de ser la

primera fuente y la piedra angular de toda su doctrina, es el punto de vista totalmente nuevo

bajo el cual hace contemplar la Divinidad. No es más el Dios terrible, celoso y vengativo de

Moisés, el Dios cruel y despiadado que riega la Tierra de sangre humana, que ordena la

matanza y el exterminio de los pueblos, sin exceptuar a mujeres, niños y ancianos, que

castiga a quienes ahorran víctimas; no es más el Dios injusto que castiga a todo un pueblo

por la falta de su jefe, que se venga del culpable sobre la persona del inocente, que golpea a

los niños para la falta de su padre; sino un Dios clemente, soberanamente justo y bueno,

lleno de mansedumbre y de misericordia, que perdona al pecador arrepentido y juzga a cada

uno según sus obras; No es más el Dios de un único pueblo privilegiado, el Dios de los

ejércitos que dirige los combates para sostener su propia causa contra el Dios de otros

pueblos, sino el Padre común del género humano, que extiende su protección sobre todos

sus hijos y les llama a Él; no es más el Dios que recompensa y castiga solo por los bienes

terrenales, que basa la gloria y la felicidad en el avasallamiento de los pueblos rivales y en la

multiplicidad de su prole, sino el que dice a los hombres: "Vuestra patria verdadera no está

en este mundo, está en el reino de los cielos; es allí dónde los humildes de corazón serán

elevados y dónde los orgullosos serán rebajados”. No es más el Dios que hace una virtud de

la venganza y ordena devolver ojo por ojo, diente para diente; sino el Dios de misericordia

que dice: "Perdonad las ofensas, si queréis ser perdonados; devolved bien por mal; no

hagáis nunca a los demás lo que no querríais para vosotros mismos”. No es ya el Dios

mezquino y meticuloso que impone, bajo las penas más rigurosas, la forma en la que desea

ser adorado, que se ofende la inobservancia de una fórmula; sino el Dios grande que mira el

pensamiento y no las formas. No es ya, por fin, el Dios que desea ser temido, sino el Dios

que desea ser amado.

24. Siendo Dios el centro de todas las creencias religiosas y objeto de todos los

cultos, cada religión se define en base a la idea que tiene de Dios. Las religiones que le

creen un Dios vengativo y cruel creen honrarle con los actos de crueldad, con las hogueras

y las torturas; las que le creen un Dios parcial y celoso son intolerantes; son más o menos

meticulosas según le consideren más o menos mancillado de las debilidades y pequeñeces

humanas.

25. Toda la doctrina de Cristo se basa en el carácter que atribuye a la Divinidad. Con

un Dios imparcial, soberanamente justo, bueno y misericordioso, pudo hacer del amor de

Dios y de la caridad hacia el prójimo la condición expresa de la salvación, y decir: "Quered a

Dios por encima todas las cosas, y a vuestro prójimo como a vosotros mismos; he aquí toda

la ley, no hay otra”. Sobre esta única creencia, pudo sentar el principio de la igualdad de los

hombres delante de Dios, y la fraternidad universal. ¿Pero era posible querer al Dios de

Moisés? No; solo se le podía temer.

Esta revelación de los verdaderos atributos de la Divinidad, junto con la inmortalidad del

alma y la vida futura, modificaba profundamente las mutuas relaciones de los hombres, les

imponía nuevas obligaciones, les hacía contemplar la vida presente bajo otro punto de vista;

debían, por ello, reaccionar ante las costumbres y las relaciones sociales. Es

indiscutiblemente, por sus consecuencias, el punto más capital de la revelación de Cristo, y

no se comprendió lo suficiente su importancia; es lamentable decirlo, pero también fue el

punto que más se olvidó, el que más se descuidó en la interpretación de sus enseñanzas.

26. Sin embargo Cristo añade: "Muchas de estas cosas que os digo, todavía no

podréis comprenderlas, y habría muchas más que tampoco podrías comprender; es por ello

que os hablo en parábolas; pero, más adelante, os enviaré al Consolador, al Espíritu de la

Verdad, quien restablecerá todas las cosas y os las hará comprender".3

Si Cristo no dijo todo lo que hubiera podido decir, es que creyó que debía dejar ciertas

verdades en la sombra hasta que la humanidad tuviera edad de comprenderlas. De su

confesión, su enseñanza era pues incompleta, ya que anuncia la llegada del que debe

completarlo; preveía pues que la gente se confundiría con sus palabras, que se desviaría de

su enseñanza; en una palabra, que se desharía lo que hizo, ya que todas las cosas deben

ser restablecidas; y sólo restablecemos lo que ha sido deshecho.

27. ¿Por qué llama al nuevo Mesías Consolador? Este nombre significativo y sin

ambigüedad es toda una revelación. Preveía pues que los hombres necesitarían consuelos,

lo que implica la insuficiencia de aquellos que encontrarían creyendo que iban serlo.

Posiblemente Cristo jamás fue más claro y más explícito que en estas últimas palabras, a

las cuales pocas personas prestaron atención, posiblemente porque se evitó evidenciarlas y

profundizar en su sentido profético.

28. Si Cristo no pudo desarrollar su enseñanza de una forma completa, es porque los

hombres no tenían los conocimientos que éstos podrían adquirir sólo con tiempo, y sin los

cuales no podían comprender; hay cosas que hubieran parecido disparates en base al

conocimiento antiguo. Completar su enseñanza debe pues entenderse en el sentido de

explicar y desarrollar, mucho más que en el de añadir verdades nuevas, porque todo se

encuentra en germen; solamente, faltaba la clave para comprender el sentido de sus

palabras.

29. ¿Pero quién osa permitirse interpretar las Escrituras Sagradas? ¿Quién tiene

este derecho? ¿Quién posee el conocimiento, si no son los teólogos?

¿Quién osa? La ciencia primero, que no pide permiso a nadie para dar a conocer las

leyes de la naturaleza y pasar por encima de los errores y los perjuicios. ¿Quién tiene este

derecho? En este siglo de emancipación intelectual y de libertad de conciencia, el derecho

de examen pertenece a todo el mundo, y las Escrituras no son ya el arco santo que nadie

osaría tocar sin correr peligro de ser fulminado. En cuanto a las luces especiales necesarias,

no discutimos a las de los teólogos, y algunos que fueron alumbrados de la edad media, y

en particular los Padres de la Iglesia; sin embargo ¿fueron lo suficiente para no condenar,

como herejía, el movimiento de la Tierra y la creencia a los antípodas?; y, sin ir muy lejos,

¿no pronunciaron en nuestros días un anatema sobre los períodos de la formación de la

Tierra?

Los hombres no podían explicar las Escrituras más que con la ayuda de lo que sabían,

nociones falsas o incompletas que tenían sobre las leyes de la naturaleza, más tarde

reveladas por la ciencia: he aquí por que los mismos teólogos pudieron, de muy buena fe,

equivocarse en el sentido de ciertas palabras y de ciertos hechos del Evangelio. Queriendo,

a toda costa, encontrar allí la confirmación de un pensamiento preconcebido, giraban

siempre en el mismo círculo, sin dejar su punto de vista, de tal modo que veían sólo lo que

querían ver allí. Los teólogos que eran muy sabios, no podían comprender las causas que

dependían de leyes que no conocían.

¿Pero quién será juez de las interpretaciones diversas y a menudo contradictorias,

dadas por la teología? El futuro, la lógica y el sentido común. Los hombres, cada vez más

alumbrados a medida que nuevos hechos y nuevas leyes se revelarán, sabrán distinguir los

sistemas utópicos y la realidad; o bien la ciencia dará a conocer ciertas leyes y el Espiritismo

dará a conocer otras; unas y otras son indispensables para la comprensión de los textos

sagrados de todas las religiones, desde Confucio y Buda al Cristianismo. En cuanto a la

teología, no sabría juiciosamente aclarar las contradicciones de la ciencia, puesto que no

está todavía de acuerdo con ellas.

30. El Espiritismo, tomando su punto de partida en las mismas palabras del Cristo,

como Cristo tomó el suyo en Moisés, es una consecuencia directa de su doctrina.

A la idea vaga de la vida futura, añade la revelación de la existencia del mundo invisible

que nos rodea y puebla el espacio, y ahí precisa la creencia; le da un cuerpo, una

consistencia, una realidad en el pensamiento.

Define los lazos que unen el alma y el cuerpo, y levanta el velo que ocultaba a los

hombres los misterios del nacimiento y de la muerte.

Por el Espiritismo, el hombre sabe de donde viene, donde va, por qué está sobre la

Tierra, por qué sufre en ella temporalmente, y ve en todo la justicia de Dios.

Sabe que el alma progresa sin cesar a través de una serie de existencias sucesivas,

hasta haber alcanzado el grado de perfección que puede acercarla a Dios.

Sabe que no hay en absoluto criaturas desheredadas, ni están más favorecidas las

unas que otras; que Dios no creó a unas privilegiadas y dispensadas del trabajo impuesto a

otras para progresar; que de ninguna manera hay seres perpetuamente consagrados al

dolor y al sufrimiento; que los llamados demonios son Espíritus todavía atrasados e

imperfectos, que hacen daño en el estado de Espíritus, como lo hacían en el estado de

hombres, pero que avanzarán y mejorarán; que los ángeles o Espíritus puros no son en

absoluto unos seres separados en la creación, sino Espíritus que lograron el fin, después de

haber seguido todos los trámites del progreso; que tampoco hay creaciones múltiples, ni

diferentes categorías entre los seres inteligentes, sino que toda la creación resalta de la gran

ley de unidad que rige el universo, y que todos los seres gravitan hacia un fin común, que es

la perfección, sin que unos sean favorecidos a costa de otros, siendo todos hijos de sus

obras.

31. Por las relaciones que el hombre puede ahora establecer con los que dejaron la

Tierra, tiene no sólo la prueba material de la existencia y de la individualidad del alma, sino

que comprende la solidaridad que enlaza a vivos y muertos en este mundo, y los de este

mundo con los de otros mundos. Conoce su situación en el mundo de los Espíritus; les sigue

en sus migraciones; es testigo de sus alegrías y de sus penas; sabe por qué son felices o

desgraciados, y la suerte que le espera a sí mismo según el bien o el mal que hace. Estas

relaciones le inician a la vida futura, que puede observar en todas sus fases, en todas sus

peripecias; el futuro no es ya una esperanza vaga: es un hecho positivo, una certeza

matemática. Entonces la muerte no tiene nada de horroroso, porque es para él la liberación,

la puerta de la vida verdadera.

32. Por el estudio de la situación de los Espíritus, el hombre sabe que la felicidad y la

desgracia en la vida espiritual son inherentes al grado de perfección y de imperfección; que

cada uno sufre las consecuencias directas y naturales de sus faltas: es decir, que es

castigado por donde pecó; que estas consecuencias duran tanto tiempo como la causa que

las produjo; que así el culpable sufrirá eternamente si persiste eternamente en el mal, pero

que el sufrimiento termina con el arrepentimiento y la reparación; entonces, como depende

de cada uno de mejorarse, cada uno puede, en virtud de su libre albedrío, prolongar o

abreviar sus sufrimientos, como el enfermo sufre de sus excesos mientras no pone término

a ellos.

33. Si la razón rechaza, como incompatible con la bondad de Dios, la idea de las

penas irremisibles, perpetuas y absolutas, a menudo infligidas por una sola falta; los

suplicios del infierno que no puede suavizar él más ardiente y sincero arrepentimiento, se

inclina ante esta justicia distributiva e imparcial, que le tiene en cuenta todo, jamás cierra la

puerta del retorno, y que tiende sin cesar la mano al náufrago, en lugar de rechazarlo en el

abismo.

34. La pluralidad de las existencias, cuyo principio puso Cristo en el Evangelio, pero

sin definirlo más que muchos otros, es una de las leyes más importantes reveladas por el

Espiritismo, en el sentido que demuestra la realidad y la necesidad para el progreso. Por

esta ley, el hombre se explica todas las anomalías aparentes que presenta la vida humana;

las diferencias de posición social; los muertos prematuros que, sin la reencarnación, harían

inútiles para el alma las vidas abreviadas; la desigualdad de las aptitudes intelectuales y

morales, por la antigüedad del Espíritu que aprendió más o menos y progresó, y que aporta

renaciendo la experiencia de sus existencias anteriores. (Nº 5)

35. Con la doctrina de la creación del alma en cada nacimiento, recaemos sobre el

sistema de las creaciones privilegiadas; los hombres son extraños los unos para los otros,

nada les conecta otra vez, los lazos de familia son puramente carnales: no son solidarios en

absoluto de un pasado donde no existían; con la nada después de la muerte, toda relación

cesa con la vida, no son solidarios en absoluto del futuro. Por la reencarnación, son

solidarios del pasado y del futuro; perpetúan sus relaciones en el mundo espiritual y en el

mundo corporal, la fraternidad tiene como base las mismas leyes de la naturaleza; el bien

tiene un fin, el mal tiene sus consecuencias inevitables.

36. Con la reencarnación caen los perjuicios de razas y de castas, ya que el mismo

Espíritu puede renacer señor rico o pobre y grande o proletario, dueño o subordinado, libre o

esclavo, hombre o mujer. De todos los argumentos invocados contra la injusticia de la

servidumbre y de la esclavitud, contra la sujeción de la mujer a la ley del más fuerte, no hay

nada que supere en lógica el hecho material de la reencarnación. Entonces si la

reencarnación basa en la ley de la naturaleza el principio de la fraternidad universal, basa

sobre la misma ley la de la igualdad de los derechos sociales, y como consecuencia la de la

libertad.

37. Si le quitamos al hombre el espíritu libre, independiente y superviviente a la

materia, lo convertimos en una máquina organizada, sin objeto, sin responsabilidad, sin otro

freno que la ley civil, y bueno para ser explotado como un animal inteligente. No esperando

nada después de la muerte, nada le detiene para aumentar los goces del presente; si sufre,

tiene en perspectiva sólo la desesperación y la nada como refugio. Con la certeza del futuro,

la de reencontrar a aquellos a los que quiso y el temor a ver de nuevo a aquellos a los que

ofendió, todas sus ideas cambian. El Espiritismo, no ha hecho más que sacar al hombre de

la duda sobre la vida futura, habrá además ayudado a su mejora que cualquiera de las leyes

disciplinarias que lo retienen algunas veces, pero que no le cambian.

38. Sin la preexistencia del alma, la doctrina del pecado original no es solamente

inconciliable con la justicia de Dios, que convertiría a todos los hombres en responsables de

la falta de uno solo: sería un contrasentido muy poco justificable ya que, según esta

doctrina, el alma no existía en la época a la que se pretende remontar su responsabilidad.

Con la preexistencia, el hombre aporta renaciendo el germen de sus imperfecciones,

defectos que no corrigió, y que se observan en sus instintos nativos, en sus propensiones a

tal o cual vicio. Ese es su verdadero pecado original, y sufre muy naturalmente sus

consecuencias, pero con esta diferencia capital que lleva la pena de sus propias faltas, y no

la de la falta de otro. Y esta diferencia, a la vez consoladora, alentadora y soberanamente

equitativa de que cada existencia le ofrece los medios de ganarse el perdón por la

reparación, y de progresar, ya sea librándose de alguna imperfección, ya sea adquiriendo

nuevos conocimientos, y esto hasta que estando lo bastante purificado, no necesite más la

vida corporal, y pueda vivir exclusivamente de la vida espiritual, eterna y bienaventurada.

Por la misma razón, el que moralmente progresó aporta, renaciendo, cualidades

nativas, como el que progresó intelectualmente aporta ideas innatas; se identifica con el

bien; lo practica sin esfuerzos, sin cálculo y, para decirlo así, sin pensar en ello. El que es

obligado a combatir sus malas tendencias está todavía en la lucha: el primero ya venció, el

segundo está venciendo. Hay pues virtud original, como hay saber original, y pecado o,

mejor dicho, vicio original.

39. El Espiritismo experimental estudió las propiedades de los fluidos espirituales y

su acción sobre la materia. Demostró la existencia del periespíritu, sospechado desde la

antigüedad, y designado por San Pablo bajo el nombre de cuerpo espiritual, es decir bajo el

nombre de cuerpo fluídico del alma después de la destrucción del cuerpo tangible. Sabemos

hoy que este sobre es inseparable del alma; que es uno de los elementos constitutivos del

ser humano; que es el vehículo de transmisión del pensamiento, y que, durante la vida del

cuerpo, sirve de lazo entre el Espíritu y la materia. El periespíritu desempeña un papel muy

importante en el organismo y en multitud de afecciones; tan importante, que se une tanto a

la fisiología como a la psicología.

40. El estudio de las propiedades del periespíritu, de los fluidos espirituales y de los

atributos fisiológicos del alma, abre nuevo horizonte a la ciencia, y da la clave de multitud de

fenómenos incomprendidos hasta ahora por no conocer la ley que los rige; fenómenos

negados por el materialismo, porque se relacionan con la espiritualidad, cualificados por

otros de milagros o de sortilegios, según las creencias. Tales son, entre otras cosas, los

fenómenos del sexto sentido, de la vista a distancia, del sonambulismo natural y artificial, de

los efectos psíquicos de la catalepsia y del letargo, de la presciencia, de los presentimientos,

de las apariciones, de las transfiguraciones, de la transmisión de pensamiento, de la

fascinación, de las curaciones instantáneas, de las obsesiones y las posesiones, etc.

Demostrando que estos fenómenos reposan en leyes tan naturales como los fenómenos

eléctricos, y demostrando las condiciones normales en las cuales pueden reproducirse, el

Espiritismo destruye el imperio de lo maravilloso y de lo sobrenatural, y como consecuencia

la fuente de la inmensa mayoría de las supersticiones. Si hace creer en la posibilidad de

ciertas cosas que algunos ven como quiméricas, impide creer en muchas otras de las que

se ha demostrado su imposibilidad e irracionalidad.

41. El Espiritismo, muy lejos de negar o de destruir al Evangelio viene, al contrario, a

confirmar, explicar y desarrollar, por las nuevas leyes de naturaleza que revela, todo lo que

hizo y dijo Cristo; ilumina las partes oscuras, de tal modo que aquellos para quienes ciertas

partes del Evangelio eran ininteligibles, o parecían inadmisibles, las comprenden ahora sin

dificultad con la ayuda del Espiritismo, y las admiten; ven mejor el alcance, y pueden separar

la realidad de la alegoría; Cristo les parece más grande: ya no es simplemente un filósofo,

es un Mesías divino.

42. Si se considera, además, la fuerza moralizadora del Espiritismo por el fin que

asigna a todas las acciones de la vida, por las consecuencias del bien y del mal que pone

ante nuestros ojos; la fuerza moral, el coraje, los consuelos que da en las aflicciones por la

inalterable confianza en el futuro, por el pensamiento de tener cerca de sí a los seres a

quien se amó, por la seguridad de verlos de nuevo, por la posibilidad de mantenerse con

ellos, por fin por la certeza de que todo lo que hace, de que todo lo que adquiere en

inteligencia, en ciencia, en moralidad, hasta la última hora de su vida, no está perdido, que

todo se aprovecha para el adelanto, reconocemos entonces que el Espiritismo cumple todas

las promesas de Cristo con respecto al Consolador anunciado. Entonces, como es el

Espíritu de la Verdad quien dirige el gran movimiento de la regeneración, la promesa de su

advenimiento se encuentra también cumplida, porque, por los hechos, es él el verdadero

Consolador.

43. Si, a estos resultados, se añade la rapidez inaudita de la propagación del

Espiritismo, a pesar de todo lo que se hizo para derribarlo, se puede convenir que su llegada

no fue providencial, ya que triunfa sobre todas las fuerzas y sobre la mala voluntad humana.

La facilidad con la cual es aceptado por grandes multitudes, y esto sin coacción, sin otros

medios que la fuerza de la idea, prueba que responde a una necesidad, la de creer en algo

después del vacío cavado por la incredulidad, y que, por consiguiente, vino en su tiempo.

44. Los afligidos existen en gran número; entonces no es sorprendente que tanta

gente acoja una doctrina que consuela, prefiriéndola a las doctrinas que desesperan, porque

es a los desheredados, más que a los felices del mundo, a quien se dirige el Espiritismo. El

enfermo ve llegar al médico con más alegría que el sano; así los afligidos son los enfermos,

y el Consolador es el médico.

Usted que combate el Espiritismo, si quiere que lo abandone para seguirle, déme más y

mejor qué él; cure mejor las heridas del alma. Dé más consuelo, más satisfacción al

corazón, esperanza más legítima, certeza mayor; haga del futuro un cuadro más racional y

más seductor; pero no piense llevárselo, usted, con la perspectiva de la nada; usted con la

alternativa de las llamas del infierno y de la beata contemplación inútil y perpetua.

45. La primera revelación se personificó en Moisés, la segunda en Cristo, la tercera

no lo hizo en ningún individuo. Mientras que las dos primeras son individuales, la tercera es

colectiva; este es un carácter esencial de una gran importancia. Es colectiva en el sentido de

que no ha sido hecha por privilegio a nadie; que nadie, por consiguiente, puede llamarse el

profeta exclusivo. Ha sido hecha simultáneamente sobre toda la Tierra, a millones de

personas, de toda edad y de toda condición, desde el más bajo al más alto de la escala,

según esta predicción del autor de los Hechos de los Apóstoles: "En los últimos días -dice el

Señor- difundiré mi espíritu sobre todo el mundo; vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

vuestros jóvenes tendrán visiones, y vuestros viejos tendrán sueños”.4 Esta revelación, no

se obtuvo con ningún culto especial, con el fin de servir un día a todos en cualquier lugar de

reunión.

46. Las dos primeras revelaciones siendo el producto de una enseñanza personal,

forzosamente han sido localizadas, es decir que se efectuaron en un solo lugar, a partir del

cual la idea se difundió poco a poco; pero fueron necesarios muchos siglos para que

alcanzaran los extremos del mundo, sin llegar a invadirlo por completo. La tercera tiene esto

de particular, que no se personificó en un individuo, sino que se produjo simultáneamente

sobre millares de puntos diferentes, y que se produjo en círculos y hogares radiantes. Estos

puntos se multiplican, sus rayos se unen poco a poco, como los círculos formados por

muchas piedras lanzadas al agua; de tal suerte, que en un tiempo dado, acabará por cubrir

la superficie entera del globo.

Esta es una de las causas de la propagación rápida de la doctrina. Si hubiese surgido

en un solo lugar, si hubiese sido obra exclusiva de un solo hombre, se habría formado una

secta alrededor de él; en medio siglo posiblemente no hubiera alcanzado más que los

límites del país dónde se hubiese originado, mientras que después de diez años, tiene

jalones plantados de un extremo al otro.

47. Esta circunstancia, inaudita en la historia de las doctrinas, da a ésta una fuerza

excepcional y una fuerza de acción irresistible; en efecto, si se la oprime en un lugar, en un

país, es materialmente imposible oprimirla en todos los lugares, en todos los países. Para un

lugar donde será trabada, habrá mil a su lado dónde florecerá. Además, si se ataca a un

individuo, no podemos atacar a los Espíritus que son la fuente. Entonces, como los Espíritus

están por todas partes, y los habrá siempre, si, por imposible, se llegaba a asfixiarla sobre

todo el globo, reaparecería algún tiempo después, porque reposa en un hecho, porque este

hecho está en la naturaleza, y porque no se pueden suprimir las leyes de la naturaleza. He

aquí aquello de lo que deben persuadirse los que sueñan con la destrucción del Espiritismo.5

48. Sin embargo, estos centros diseminados podrían haber quedado mucho tiempo

aislados unos de otros, confinados algunos en países lejanos. Hacía falta entre ellos un lazo

de unión que los pusiera en comunión de pensamientos con sus hermanos en creencia, y

que les diera a conocer lo que se hacía en otro lugar. Este lazo de unión, que habría faltado

al Espiritismo en la antigüedad, se encuentra en las publicaciones que están por todas

partes, que condensan, bajo una forma única, concisa y metódica, la enseñanza dada en

todo lugar bajo formas múltiples y en lenguas diversas.

49. Las dos primeras revelaciones podían ser sólo el resultado de una enseñanza

directa; debían imponerse a la fe por la autoridad de la palabra del maestro, los hombres no

estaban lo bastante avanzados para contribuir a su elaboración.

Observemos, no obstante, entre ellas un matiz muy sensible que aprecia el progreso de

las costumbres y las ideas, aunque que hubieran sido hechas en el mismo pueblo y por el

mismo medio, pero con de dieciocho siglos de intervalo. La doctrina de Moisés es absoluta,

despótica; no admite discusión y se impone a todo el pueblo por la fuerza. La de Jesús

esencialmente es consejera; es aceptada libremente y se impone sólo por la persuasión; es

controvertida como la vida misma de su fundador, que no desdeñaba discutir con sus

adversarios.

50. La tercera revelación, recibida en una época de emancipación y de madurez

intelectual, donde la inteligencia desarrollada no puede relegarse a un papel pasivo, donde

el hombre no acepta nada a ciegas, sino que quiere ver donde se le lleva, saber el como y el

por qué de cada cosa, debía ser a la vez el producto de una enseñanza y el fruto del trabajo,

de la búsqueda y del examen libre. Los Espíritus enseñan sólo lo justo y necesario para

encaminar la verdad, pero se abstienen de revelar lo que el hombre mismo puede encontrar,

dejándole al cuidado de discutir, de controlar y de someter todo al crisol de la razón,

dejándole adquirir a menudo la experiencia a su costa. Le dan el principio y los materiales: a

él toca obtener provecho de eso y ponerlos en funcionamiento. (N° 13).
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Objetos en el Más Allá
Mensaje Publicado: Jue, 07 Oct 2010 12:40 pm    Asunto: Objetos en el Más Allá Responder citando
nedhel
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Objetos en el Más Allá



Hemos extraído el siguiente pasaje de una carta que nos ha sido enviada del Departamento del Jura por una de las corresponsales de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas:



Señor, como ya os he dicho , los Espíritus gustaban de nuestras vieja habitación . En el mes de octubre pasado (1858), la Sra. Condesa de C... amiga íntima de mi hija, vino a pasar algunos días en nuestra casa, con su pequeño hijo de ocho años. El niño dormía en la misma habitación que su madre: la puerta que daba al cuarto de mi hija había sido dejada abierta para que ellas pudiesen prolongar las horas de conversación. El niño no dormía, y decía a su madre: ¡Qué hace ese hombre sentado cerca de vuestra cama? Él fuma una pipa grande: ved cómo llena de humo nuestra habitación entonces, echadlo: él mueve las cortinas”. Esta visión duró toda la noche. La madre no pudo hacer callar al niño y nadie pudo dormir. Esta circunstancia no sorprendió ni a mí, ni a mi hija, pues sabemos que hay manifestaciones espíritas; en cuanto a la madre , ella creyó que su hijo estaba soñando despierto , o que se divertía.



“He aquí otro hecho personal y que me sucedió en esa misma habitación en el mes de mayo de 1858: se trata de la aparición del Espíritu de un encarnado que se quedó muy admirado después de haber venido a visitarme. He aquí en qué circunstancias: Yo estaba bastante enferma y no dormía desde hacía tiempo, cuando a las diez de la noche vi. a un amigo de la familia que se sentaba junto a mi cama. Le manifesté mi sorpresa por su visita y aquella hora. Él me dijo: No habléis, vengo a velar por vos. No habléis, es preciso que durmáis, y extendió su mano sobre mi cabeza. Varias veces volví a abrir los ojos para ver si él aún estaba allí, y cada vez que los abría me hacía signos para cerrarlos y para que me quedase en silencio. Giraba su tabaquera entre los dedos y de vez en cuando aspiraba una pizca de rape, como lo hacía habitualmente . Finalmente adormecí y , al despertar, la visión había desaparecido. Diferentes circunstancias me daban la prueba de que en el momento de esta visita inesperada yo estaba perfectamente la Naturaleza . He aquí por que vemos diariamente a personas que nada han visto y que creen, únicamente porque comprenden: mientras que otras han visto y no creen, porque no comprenden. Al hacer entrar el Espiritismo en el camino del razonamiento, lo hemos vuelto aceptable para aquellos que quieren darse cuenta del porqué y del cómo de cada cosa, y el número de éstos es grande en este siglo, puesto que la creencia ciega ya no hace más parte de nuestras costumbres: ahora bien, si solamente hubiésemos indicado la senda, nosotros tendríamos la conciencia de haber contribuido para el progreso de esta ciencia nueva, objeto de nuestros estudios constantes, Volvamos a nuestra tabaquera.



(Uno de los miembros de la Sociedad, el Sr. Sansón , hace observar que en la imagen reproducida por el espejo hay algo de real: si ella no permanece en el mismo, es porque nada la fija; pero si fuere fijada en la chapa del daguerrotipo dejaría una impresión , lo que prueba evidentemente que es producida por alguna sustancia, y que no es solamente una ilusión de óptica).



La observación del Sr. Sansón es perfectamente justa. ¿Querríais tener la bondad de decirnos si hay alguna analogía con la tabaquera, es decir, si en esta tabaquera hay algo de material? –Res.- Ciertamente: es con la ayuda de este principio material que el periespiritu toma la apariencia de vestimentas semejantes a las que el Espíritu usaba cuando encarnado.



Nota: Es evidente que la palabra apariencia debe ser tomada aquí en el sentido de imagen, de imitación. La tabaquera real no estaba allá: la que el Espíritu tenía era sólo la reproducción de aquella: por lo tanto, era una apariencia comparada a la tabaquera original, aunque formada de un principio material.



La experiencia nos enseña que es necesario no tomar literalmente ciertas expresiones empleadas por los Espíritus; al interpretarlas según nuestras ideas , nos exponemos a grandes equívocos, porque es preciso profundizar el sentido de sus palabras, todas las veces que presenten la menor ambigüedad: es una recomendación que constantemente nos hacen los Espíritus. Sin la explicación que hemos dado sobre la palabra apariencia constantemente reproducida en casos análogos , a la misma podría dar lugar a una falsa interpretación.



5º.- ¿Habría un desdoblamiento de la materia inerte? ¿Habría en el mundo invisible una materia esencial que revestiría la forma de los objetos que vemos? En una palabra, estos objetos ¿Tendrían su doble etéreo en el mundo invisible, como los hombres son allí representados en Espíritu?



Nota: He aquí una teoría como cualquier otra, y ese era nuestro pensamiento: pero el Espíritu no la ha tomado en cuenta, lo que de ninguna manera nos ha humillado, porque su explicación nos ha parecido muy lógica y por la misma se basa en un principio más general, cuya aplicaciones encontramos muchas veces.



Respuesta: No es así que esto sucede. El Espíritu tiene sobre los elementos materiales diseminados en todo el espacio, un nuestra atmósfera, un poder que estáis lejos de sospechar. Puede, a voluntad, concentrar esos elementos y darles la forma aparente , apropiada a sus proyectos.



6º.- Formulo nuevamente la pregunta de una manera categórica, a fin de evitar todo equívoco: ¿son algo las vestimentas con que los Espíritus se cubren? –Res- Parece que mi respuesta precedente resuelve la cuestión . ¿No sabéis que el propio periespiritu es algo?



7º.- De esta explicación resulta que los Espíritus hacen pasar a la materia etérea por las transformaciones que quieran, y que así, por ejemplo en el caso de la tabaquera, el Espíritu no la encontró totalmente hecha: él mismo la hizo en el momento en que tuvo necesidad de ella, y también pudo deshacerla: debe suceder lo mismo con todos los otros objetos tales como vestimentas, joyas, etc. –Res.- Evidentemente.



8º.- Esta tabaquera ha sido visible para la Sra. R.... a punto de darle la impresión de la misma. ¿Podría el Espíritu haberla vuelto tangible para ella? –Res.- Si, hubiera podido hacerlo.



9º.- Llegado el caso , la Sra. R.....¿Podría haberla tomado en sus manos, creyendo tener una tabaquera verdadera? –res.-Sí.



10º.- Si ella la hubiese abierto, probablemente encontraría allí tabaco: si hubiera aspirado ese tabaco, ¿podría haberla hecho estornudar? –Res.- Sí .



11º.- ¿puede entonces el Espíritu dar no solamente la forma, sino también las propiedades especiales? –Res.- Si lo quisiere; es en virtud de este principio que he respondido afirmativamente a las preguntas precedentes . Tendréis pruebas de la poderosa acción que ejerce el Espíritu sobre la materia, y que estáis lejos de sospechar, como ya os lo he dicho.



12º.- Entonces supongamos que él hubiera querido hacer una sustancia venenosa : si una persona la hubiese tomado, ¿habría quedado envenenada? –Res.- Hubiera podido , pero no lo habría hecho porque no le sería permitido.



13º.- ¿Podría hacer una sustancia saludable y adecuada para curar en caso de enfermedad? ¿Y este caso ya se ha presentado? –Res.- Sí, muy a menudo.



Nota: Se encontrará un hecho de este género, seguido de una interesante explicación teórica, en el articulo que publicamos más adelante en el título. Un Espíritu servicial.



14º.- Entonces podría también hacer una sustancia alimenticia. Supongamos que haya hecho una fruta o algún otro alimento. ¿Alguien podría comerlos y sentirse saciado? –Res.- Si, si, Pero no busquéis tanto para encontrar lo que es tan fácil de comprender. Un rayo de sol es suficiente para hacer perceptibles a vuestros órganos groseros esas partículas materiales que llenan el espacio en el cual vivís: ¿No sabéis que el aire contiene vapores de agua? Condensadlos, llevadlos a su estado normal: privadlos de calor, y he aquí que esas moléculas impalpables e invisibles se volverán un cuerpo sólido y bien sólido: existen muchas otras materias que llevarán a los químicos a descubrir maravillas aún más asombrosas, sólo el Espíritu posee los instrumentos más perfectos que los vuestros: su voluntad y el permiso de Dios.



Nota: La cuestión de la saciedad es aquí muy importante. ¿Cómo una sustancia que solo tiene existencia y propiedades temporales y , de una cierta manera, convencionales, puede producir saciedad? Esta sustancia , por su contacto con el estómago, produce la sensación de saciedad, pero la saciedad resultante de la plenitud. Si tal sustancia puede actuar en el organismo y modificar un estado mórbido, también puede actuar en el estómago y producir la sensación de saciedad. Entretanto, rogamos a los señores farmacéuticos y a los dueños de restaurantes que no se pongan colosos, ni crean que los Espíritus vengan a hacerles competición . esos casos son raros, excepcionales y nunca dependen de la voluntad: de otro modo, uno se alimentaría y se curaría de forma muy barata.



15º.- ¿El Espíritu podría, de la misma manera , hacer monedas? –Res.- Por la misma razón.



16º.- Esos objetos, que por la voluntad del Espíritu se vuelven tangibles, ¿podrían tener un carácter de permanencia y de estabilidad? –Res.- Podrían, pero esto no sucede: está fuera de las leyes.



17º.- ¿Todos los Espíritus tienen ese poder en le mismo grado? –Res.- ¡No no!



18º.- ¿Cuáles son aquellos que tienen mas particularmente ese poder? –Res.- Aquellos a los que Dios se lo concede cuando esto es útil.



19º.- ¿La elevación del Espíritu influye en algo? –Res.- Es cierto que cuanto más elevado es el Espíritu más fácilmente obtiene dicho poder: pero esto aún depende de circunstancias : Espíritus inferiores también pueden tener ese poder.



20º.- La producción de objetos materiales ¿resulta siempre de un acto de la voluntad del Espíritu. O algunas veces ejerce ese poder sin saberlo? –Res.- A menudo lo ejerce sin saberlo.



21º.- Entonces ese poder sería uno de los atributos, una de las facultades inherentes a la propia naturaleza del Espíritu: ¿sería de cierto modo una de sus propiedades, como la de ver y de escuchar? –Res.- Ciertamente: pero a menudo él mismo lo ignora. Entonces es otro que lo ejerce por él, sin éste saberlo cuando las circunstancias lo requieren. El sastre del suabo era justamente el Espíritu del que acabo de hablar , y al cual él hacía alusión en su lenguaje jocoso.



Nota: Encontramos una comparación de esta facultad con la de ciertos animales, ,como por ejemplo el pez torpedo, que emite electricidad sin saberlo lo que hace , ni cómo la produce, y que menos aún conoce el mecanismo que la pone en funcionamiento? . ¿Nosotros mismos no producimos a menudo ciertos efectos como actos espontáneos, de los cuales no nos damos cuenta? Por lo tanto, parece totalmente natural que el Espíritu actúe en esta circunstancias por una especie de instintito: él produce a través de su voluntad, sin saber cómo, del mismo modo que caminamos sin calcular las fuerzas que ponemos en juego.



22º.- Comprendemos que, en ambos casos citados por la Sra. R... uno de los dos Espíritus haya querido tener una pipa y el otro una tabaquera, para llamar la atención de una persona viva: pero pregunto si, al no tener nada que mostrarle, el Espíritu podría pensar que tenía esos objetos, creando de ese modo una ilusión a sí mismo. –Res.- No, si él tuviere una cierta superioridad, porque tiene la perfecta conciencia de su condición: ya lo mismo no ocurre con los Espíritus inferiores.



Nota: Tal era, por ejemplo, el caso de la reina de Qudh, cuya evocación ha sido relatada en el número de marzo de 1858. y que aún se creía cubierta de diamantes .



23.º- ¿Pueden dos Espíritus reconocerse por la apariencia material que tenían cuando encarnados? –Res.- No es por esto que ellos se reconocen, ya que no tomarán esa apariencia uno para el otro: pero si en ciertas circunstancias uno se encuentra en la presencia del otro, revestidos de dicha apariencia ¿por qué no se reconocerían?



24º.- ¿Cómo pueden los Espíritus reconocerse en medio de una multitud de otros Espíritus y, sobre todo, cómo pueden hacerlo cuando uno de ellos va a buscar bien lejos y frecuentemente en otros mundos, a aquellos a quien llama? –Res.- Es una cuestión cuya solución llevaría a un extenso desarrollo: es preciso esperar, vosotros no estáis lo bastante avanzados. Por el momento contentaos con la certeza de que es así, puesto que tenéis pruebas suficientes.



25º.- Si el Espíritu puede extraer del elemento universal los materiales para hacer todas esas cosas y dar a las mismas una realidad temporaria con sus propiedades , puede también extraer de allí lo que es necesario para escribir . Por consecuencia, esto parece darnos la clave del fenómeno de la escritura directa. –Res.- ¡Finalmente lo habéis comprendido!



26º- Si la materia de la que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, ¿Cómo es que no desaparecen los trazos de la escritura directa? –Res- No toméis las palabras literalmente: desde el inicio yo no he dicho: nunca. Aquella cuestión trataba de un objeto material voluminoso: aquí se tata de signos trazados que son útiles de conservar , y que son conservados .



Las teoría anteriormente mencionada , puede resumirse así: El Espíritu actúa sobre la materia: extrae de la materia primitiva universal los elementos necesarios para formar a su gusto los objetos que tengan la apariencia de los diversos cuerpos que existen . en la Tierra . A través de su voluntad puede igualmente operar en la materia elemental una transformación intima que le da determinadas propiedades. Esta facultad es inherente a la naturaleza del Espíritu, que a menudo la ejerce como un acto instintivo , cuando es necesario, y sin darse cuenta de esto. Los objetos formados por el Espíritu tienen una existencia temporaria. Subordinada a su gusto. A los ojos de los encarnados, esos objetos pueden, en ciertos casos, tener todas las apariencias de la realidad, es decir, volverse momentáneamente visibles e incluso tangibles. Hay formación pero no creación, ya que el Espíritu no puede tirar algo de la nada .
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UN ESPÍRITU SERVICIAL
Mensaje Publicado: Vie, 08 Oct 2010 1:35 pm    Asunto: UN ESPÍRITU SERVICIAL Responder citando
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UN ESPÍRITU SERVICIAL



Hemos extraído los siguientes pasajes de la carta de uno de nuestros corresponsales en Burdeos.



“Mi estimado señor Allan Kardec, he aquí un nuevo relato de hechos muy extraordinarios que someto a vuestra apreciación, rogando que tengáis a bien verificarlos al evocar al Espíritu que ha sido su autor.



“Una joven dama, que nosotros llamaremos de señora Mally, es la persona por intermedio de la cual han tenido lugar las manifestaciones que constituyen el asunto de esta carta. Esta dama vive en Burdeos y tiene tres hijos.



“Desde corta edad, con alrededor de nueve años, que ella tiene visiones. Una noche, al volver a su casa con la familia, vio en un ángulo de la escalera la forma muy clara de una tía que había fallecido hacía cuatro o cinco años . Lanzó una exclamación : ¡Ah, tía mía! Y la aparición desapareció. Dos años después escucho una voz que la llamaba, reconociendo en la misma a su tía: el llamado era tan fuerte que no pudo dejar de decir: ¡Entrad, tía mía! Como no abrieron la puerta, ella misma fue a abrirla, y al no ver a nadie, bajó en busca de su madre para informarse si alguien había subido.



“Algunos años después encontramos a esta señora sintiendo la influencia de un Guía o Espíritu familiar, que aparece encargado de velar por su persona y por sus hijos, y que presta una multitud de pequeños servicios en la casa, entre otros, el de despertar a la hora marcada a los que están enfermos para tomar sus hierbas medicinales, o aquellos que necesitan salir : ahora bien, por ciertas manifestaciones él revela su condición moral. Este Espíritu tiene un carácter poco serio: sin embargo, al lado de muestras de liviandad , ha dado pruebas de sensibilidad y de consideración. La señora Marlly lo ve comúnmente bajo la forma de una centella o de una gran claridad; pero él se manifiesta a sus hijos bajo la forma humana. Una sonámbula pretendía haber encaminado a la Ser. Mally ese Guía sobre el cual parecía ejercer cierta influencia. Cuando la señora Mally permanecía algún tiempo sin ocuparse de su Guía, éste tenía el cuidado de que ella lo recordase a través de algunas visiones más o menos desagradables . Por ejemplo, una vez en que ella bajaba sin luz, percibió en el descansillo de la escalera un cadáver cubierto con una mortaja luminosa. Esta dama tiene una gran fuerza de carácter, como veremos más tarde: entretanto, al ver eso, ella no pudo impedir el impacto de recibir una penosa impresión y cerrando rápidamente la puerta de su cuarto, fue a refugiarse junto con su madre. En otras ocasiones sentía que le tiraban de la ropa o que alguien o algún animal le hacía una especie de roce. Esas contrariedades cesaban cuando ella dirigía un pensamiento a su Guía y, a su turno, la sonámbula reprendía a este último y lo prohibía de atormentarla.



“En 1856 , la tercera hija de la señora Mally, de cuatro años de edad, enfermó en el mes de agosto. La niña estaba constantemente inmersa en un estado de somnolencia, que se interrumpía con crisis y convulsiones. Durante ocho días yo mismo he visto a la niña que parecía salir de su abatimiento adoptar un semblante sonriente y feliz con los ojos medio cerrados, sin mirar a aquellos que la rodeaban, tender la mano con un gesto gracioso como para recibir algo, llevarlo a la boca y comerlo, y después agradecer con una sonrisa encantadora. Durante esos ocho días la niña se ha sustentado con esta alimentación invisible. Y su cuerpo recobró la apariencia de su frescura habitual. Cuando ella pudo hablar, parecía haber salido de un largo sueño y contaba visiones maravillosas.



“Durante la convalecencia de la niña , hacia el 25 de agosto , tuvo lugar en esta misma casa la aparición de un agénere . Alrededor de las diez y media de la noche, la señora Mally, llevando a la pequeña de la mano, bajo la escalera de servicio cuando percibió a un individuo que subía. La escalera estaba perfectamente iluminada por la luz de la cocina, de manera que la señora Mally pudo distinguir muy bien al individuo, que tenía todas las apariencias de una persona de complexión vigorosa. Llegaron al mismo tiempo al descansillo, encontrándose cara a cara: era un joven de aspecto agradable, bien vestido, con una gorra en la cabeza y teniendo en la mano un objeto que ella no puedo distinguir bien . Sorprendida con este encuentro inesperado a aquella hora de la noche y en una escalera retirada, la señora Mally lo miró sin decirle una palabra e incluso sin preguntarle lo que quería. Por su parte, el desconocido la observó en silencio por un momento , después dio media vuelta y bajó la escalera golpeando el pasamano con el objeto que llevaba y que hacía un ruido similar al de un bastón. Ni bien él desapareció, la señora Mally corrió hacia la sala donde yo me encontraba en ese momento y gritó que había un ladrón en la casa. Nos pusimos a buscarlo con la ayuda de mi perro: todos los rincones fueron examinados . verificamos que la puerta de la calle estaba cerrada, de modo que nadie podría haber entrado, y que además si lo hicieran no lograrían cerrarla sin hacer ruido: realmente era poco probable que un malhechor subiese una escalera iluminada y a una hora en la que estuviera expuesto a encontrarse a cada instante con las personas de la casa: por otro lado, ¿Cómo podría un extraño haber sido encontrado en esa escalera de servicio que el público no usa? En todo caso, si él se hubiera equivocado, habría dirigido la palabra a la señora Mally, mientras que dio media vuelta y se fue tranquilamente como quien no tiene prisa y como quien conoce el camino. Todas estas circunstancias no nos dejaban la menor duda sobre la naturaleza de ese individuo.



“Este Espíritu se manifiesta a menudo por intermedio de ruidos, tales como los del tambor, a través de golpes violentos en el horno, puntapiés en las puertas que entonces se abren solas o ruidos semejantes a los de piedras que fuesen tiradas contra los vidrios de las ventanas. Cierto día la señora Mally estaba en la puerta de su cocina cuando a su frente vio un pequeño mueble que se abría y que se cerraba varias veces por una mano invisible. En otras ocasiones, al estar ocupada preparando el fuego, ella sintió que le tiraban de la ropa, siendo que también , al subir la escalera, le agarraban el talón, En varias oportunidades él escondió las tijeras y otros objetos de trabajo de ella, los cuales eran puestos en su regazo después de haberlos buscado bastante. Un domingo estaba ocupada en condimentar con un diente de ajo una pata de cordero: de repente sintió que le arrancaban el ajo de sus dedos; creyendo que lo había dejado caer, lo buscó inútilmente; entonces, en un agujero triangular hecho en la propia pierna de el cordero, cuya piel había sido retirada, encontró el diente de ajo picado , como para mostrar que una mano extraña lo había puesto allí intencionalmente.



“La hija mayor de la señora, Mally , de cuatro años de edad, paseaba con su mamá, y ésta percibió que su hija conversaba con un ser invisible que parecía pedirle bombones; la pequeña cerraba la mano y decía siempre:



Estos son míos : si quieres otros, cómpralos. Sorprendida, la madre le preguntó con quién ella hablaba . Con este chico que quiere que yo le dé mis bombones dijo la niña.



¿Qué chico? Preguntó la madre. Este chico que está aquí, a mi lado. –pero no veo a nadie . -¡Ah! Él se fue. Su vestido era blanco y todo frisado.



“En otra oportunidad la pequeña enferma, de quien ya hablé anteriormente, se divertía haciendo pajaritos de papel. ¡Mamá, mamá!- dijo ella-. No permitas que este chico tome mi papel.



-¿Quién?- preguntó la madre. –Sí este chico tomó mi papel: y la niña se puso a llorar. -¿Pero dónde está él?



-¡Ah! Está saliendo por la ventana. Es un chico demasiado travieso.



“Esta misma niña un día saltó en la punta de los pies hasta perder el aliento , a pesar de que su madre se lo había prohibido, pues temía que eso le hiciera mal. De repente la pequeña paró exclamó: ¡Ah! ¡el Guía de mamá!. Le preguntaron qué significaba esto: ella dijo que había visto un brazo que la detuvo cuando ella saltaba y que la forzaba a permanecer quieta. Agregó que ella no tenía miedo y que inmediatamente pensó en el Guía de su madre. Los hechos de ese género se renovaron frecuentemente , pero los mismos se tornaron familiares para los niños, que no tenían miedo alguno porque el pensamiento del Guía de su mamá les venía espontáneamente.



“La intervención de este Guía se hubo manifestado en circunstancias más serias. La señora Mally había alquilado una casa con jardín en la comuna de Cauderan. Esta casa se encontraba aislada y rodeada de vastas praderas: ella vivía solamente con sus tres hijos y una profesora. Por aquel entonces la comuna era infestada de bandidos que depredaban las propiedades circundantes y que naturalmente codiciaban una casa que sabían que era habitada por dos mujeres solas: así, todas las noches venían a robar. Intentando forzar las puertas y las contraventanas. Durante tres años la señora Mally vivió en esa casa en constantes sobresaltos. Pero a cada ella se recomendaba a Dios y, después de la oración, su Guía se manifestaba bajo la forma de una centella . Durante la noche, cuando varias veces los ladrones intentaron robar, una súbita claridad iluminaba el cuarto, y ella escuchaba una voz que le decía. No temas: ellos no entrarán. En efecto, ellos nunca consiguieron entrar en la casa. No obstante, para mayor precaución, ella portaba armas de fuego. Una noche en que los percibió merodeando su casa, ella les disparó dos tiros de pistola que acertaron a uno de ellos pues escuchó gemidos, pero al día siguiente habían desaparecido. Este hecho ha sido relatado en los siguientes términos por un diario de Burdeos.:



“Nos han informado un hecho que denota un cierto coraje por parte de una señora que vive en la comuna de Cauderan:



“Una dama que ocupa una casa aislada en esta comuna tiene como compañía a una señorita que se encarga de la instrucción de sus hijos.



En una de las noches anteriores, esta dama había sido víctima de una tentativa de robo . Al día siguiente ambas se pusieron de acuerdo en hacer guaria, y si fuese necesario vigilarían durante la noche.



Hicieron lo que habían combinado. De esta manera, cuando los ladrones se presentaron para concluir el objetivo de la víspera, encontraron quien los recibiese. Apenas tuvieron la precaución de no entablar conversación con los moradores de la casa sitiada. La señora de la cual hemos hablado, al percibir que ellos rondaban la casa. Abrió la puerta y dio un tiro de pistola que debe haber acertado a uno de los ladrones, porque al día siguiente se encontró sangre en el jardín.



“Hasta este momento no se ha podido descubrir a los autores de esta segunda tentativa.



“Haré referencia, de memoria, a otras manifestaciones que tuvieron lugar en esta misma casa de Cauderan, durante la permanencia de esas damas. Durante la noche se escuchaban frecuentemente ruidos extraños, semejantes a bolas rodando en el piso, o de leña arrojada al suelo: entretanto, por la mañana todo estaba en perfecto orden.



“Señor , si lo creéis conveniente tened a bien evocar al Guía de la señora Mally e interrogadlo sobre las manifestaciones que acabo de relataros. Principalmente consentid en preguntadle si la sonámbula que ha pretendido haberle encaminado ese Guía , tiene el poder de retomarlo, y si él se retiraría en el caso en que la sonámbula llegara a fallecer. (...)”.



EL GUÍA DE LA SEÑORA MALLY



1. Evocación Del guía de la Sra. Mally. –Res.- Estoy aquí: esto es fácil para mí.



2º.- ¿Cómo qué nombre queréis que os designemos? –Res. Como queráis: por aquel con el cual ya me conocéis.



3º.- ¿Qué motivo os ha vinculado a la señora Mally y a sus hijos? –Res. Al principio, antiguas relaciones y una amistad, una simpatía que Dios protege siempre.



4º.- Dicen que ha sido la sonámbula, señora Dupuy, quien os ha encaminado a la señora Mally: ¿esto es verdad? .-Res.- Es aquélla quien ha dicho que yo estaba junto a ésta.



5º.- ¿Dependéis de esta sonámbula? –Res. No.



6º.- ¿Podría esa sonámbula alejaros de aquella señora?- Res.- No.



7º.- Si esta sonámbula desencarnase, ¿esto tendría sobre vos alguna influencia ¿ -Res.- Ninguna .

8º.- ¿hace mucho tiempo que habéis desencarnado? – Res.- Sí, hace varios años.



9º.- ¿Qué erais cuando estabais encarnado?. –Res.- Un niño, que había muerto a los ocho años.



10º.- Como Espíritu ¿sois feliz o infeliz? –Res.- Feliz; no tengo ninguna congoja personal. Y no sufro sino por los otros: es verdad que sufro mucho por ellos.



11º.- ¿Habéis sido vos quien apareció en la escalera a la señora Mally, bajo la forma de un joven que ella tomo por un ladrón? –Res.- No, era un compañero.



12º.- ¿Y en otra ocasión bajo la forma de un cadáver? Esto podía impresionarla de modo perjudicial: fue una mala pasada que denota falta de benevolencia. –Res.- Lejos de esto en mucho casos; pero aquí era para dar a la señora Mally pensamientos más valientes: ¿Qué tiene un cadáver de espantoso?



13º.- ¿Tenéis entonces el poder de volveros visible a voluntad? –Res.- Si, pero yo os he dicho que no había sido yo.



14º.- ¿Sois igualmente extraño a las otras manifestaciones materiales que se han producido en la casa de ella? –Res.- ¡perdón! Esto si: fue eso lo que me impuse junto a ella, como trabajo material: pero realizo un trabajo mucho más útil y bien más serio para ella.



15º.- ¿Podéis volveros visibles a todos? –Res. Si.



16º.- ¿Podríais volveros visible aquí a uno de nosotros? –Res.- Si. Pedid a Dios que lo permita: puedo hacerlo, pero neo me atrevo a realizarlo.



17º.- Si no quisierais volveros visibles . ¿podríais al menos darnos una manifestación, traernos, por ejemplo, algo sobre la mesa? –Res.- Ciertamente: ¿pero para qué? Ante ella es por ese medio que atestiguo mi presencia, pero para vos esto es inútil, porque nosotros estamos conversando.



18º.- ¿El obstáculo no sería aquí la falta de un médium necesario para producir esas manifestaciones?-Res.- No. Esto es obstáculo sencillo. ¿No veis a menudo apariciones súbitas a personas que no son de modo alguno médiums?



19º.- ¿Todo el mundo , es por lo tanto, apto para tener manifestaciones espontáneas? –Res.- Si, ya que todos los hombres son médiums.



20.- Entretanto, ¿No encuentra el Espíritu, en el organismo de ciertas personas, una mayor facilidad para comunicarse? –Res.- Si. Pero yo os dije y deberíais saberlo que los Espíritus son poderosos por sí mismos: el médium nada es . ¿No tenéis la escritura directa? Y para esto , ¿es necesario un médium? No , sino solamente fe y un ardiente deseo, y frecuentemente esto se produce también sin los hombres saberlo, es decir, sin fe y sin deseo.



21.- ¿Pensáis que las manifestaciones, tales como la escritura directa. Por ejemplo, se volverán más comunes de lo que hoy lo son? –Res.- Ciertamente ¿cómo comprendéis entonces la divulgación del Espiritismo?



22º.- ¿Podéis explicarnos lo que la pequeña hija de la señora Mally recibía en su mano y lo que comía durante su enfermedad? –Res.- Maná: una sustancia formada por nosotros, que posee el principio contenido en el maná común y el sabor de las golosinas.



23º.- ¿Es formada esta sustancia de la misma manera que las vestimentas y otros objetos que los espíritus producen por su voluntad y por la acción que ejercen sobre la materia? –Res.- Si, pero los elementos son bien diferentes. Las partes que forman el maná no son las mismas que yo tomaría para formar madera o una vestimenta.



24º.- (a San Luis). El elemento tomado por el Espíritu para formar el maná. ¿Es diferente de aquel que él toma para formar otra cosa? Siempre nos han dicho que no hay más que un solo elemento primitivo universal, del cual los diferentes cuerpos no son sino modificaciones. –Res.- Si, o sea, es el mismo elemento primitivo que yace en el espacio , aquí bajo una forma y allí bajo otra: es lo que él quiere decir. Toma el maná de una parte de este elemento, que él cree diferente, pero que es siempre el mismo.



25º.- La acción magnética por la cual se da a una sustancia como por ejemplo al agua propiedades espaciales, ¿tiene relación con la del Espíritu que crea una sustancia ¿ -Res.- El magnetizador no desdobla absolutamente sino su voluntad: es un Espíritu que lo ayuda, que se encarga de recoger y de preparar el remedio.



26º.- (Al Guía). Hace algunos meses hemos relatado hechos curiosos de manifestaciones por parte de un Espíritu , al que hemos designado con el nombre de Duende de Bayonne ¿Conocéis a este Espíritu. –Res. No particularmente . pero he seguido lo que habéis investigado sobre él, y ha sido solamente de ese modo que primero he tomado conocimiento del mismo.



27º.- ¿Es él un Espíritu de orden inferior? –Res.- ¿Inferior quiere decir malo? No. ¿Quiere decir simplemente que no es enteramente bueno y que es poco avanzado? Si.



28.º.- Os agradecemos porque habéis tenido a bien venir y por las explicaciones que nos habéis dado. –Res.- A vuestra disposición.



Nota: Esta comunicación nos ofrece un complemento a lo que hemos dicho en nuestros dos artículos precedentes, sobre la formación de ciertos cuerpos por los Espíritus. La sustancia dada a la niña durante su enfermedad era evidentemente una sustancia preparada por ellos y que ha tenido por efecto restablecer la salud ¿De dónde han extraído sus principios? En el elemento universal transformado para el uso propuesto. El fenómeno tan extraño de las propiedades transmitidas por la acción magnética problema hasta el presente inexplicado y sobre el cual se han divertido tanto los incrédulos se encuentra ahora resuelto. En efecto , sabemos que no son sólo los Espíritus desencarnados que actúan, sino que también los encarnados tienen su parte de acción en el mundo invisible. El hombre de la tabaquera nos da la prueba de eso. ¿Qué hay, pues, de sorprendente en que la voluntad de una persona, actuando para el bien , pueda operar una transformación de la materia primitiva y darle determinadas propiedades? En nuestra opinión, ahí se encuentra la clave de muchos efectos supuestamente sobrenaturales y de los cuales tendremos ocasión de hablar. Es así que a través de la observación llegamos a darnos cuenta de las cosas que hacen parte de la realidad y de lo maravilloso. ¿Mas quién dice que esta teoría sea verdadera? Bueno : pero por lo menos tiene el mérito de ser racional y concuerda perfectamente con los hechos observados. Si algún cerebro humano encuentra otra más lógica que la de los Espíritus, que ambas sean comparadas. Un día tal vez reconozcan que hemos abierto el camino al estudio razonado del Espiritismo.



Como día nos decía una persona: “Cómo me gustaría tener a un Espíritu servicial bajo mis órdenes, aunque tuviese que soportar algunas travesuras de su parte. Es una satisfacción que a menudo se disfruta sin percibirlo, porque ni todos los Espíritus que nos asisten se manifiestan de manera ostensible: pero no por ello dejan de estar a nuestro lado y, por ser oculta , su influencia no es menos real.
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LOS ELEMENTOS
Mensaje Publicado: Mie, 13 Oct 2010 12:47 pm    Asunto: LOS ELEMENTOS Responder citando
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LOS ELEMENTOS



51. Los elementos de la revelación espiritista, habiendo sido revelados en varios

puntos simultáneamente, a hombres de toda condición social y de diversos grados de

instrucción, evidencian que las observaciones no podían haberse hecho en todas partes con

el mismo fruto; que las consecuencias que hay que sacar de ello, la deducción de las leyes

que rigen este orden de fenómenos, en una palabra la conclusión que debía sentar las

ideas, podía salir sólo del conjunto y de la correlación de los hechos. Además, cada centro

aislado, circunscrito en un círculo limitado, no viendo, la mayoría de las veces, más que un

orden particular de hechos en apariencia contradictorios muchas veces, generalmente

estando en relación sólo con la misma categoría de Espíritus, y, además, siendo frenada por

las influencias locales y el espíritu partidista, se encontraría en la imposibilidad material de

abrazar el conjunto, y, por esto mismo, sería impotente para relacionar las observaciones

aisladas con un principio común. Al apreciar cada uno los hechos hasta el punto de vista de

sus conocimientos y de sus creencias anteriores, o de la opinión particular de los Espíritus

que se manifiestan, habría habido pronto tantas teorías y sistemas como centros, y ninguno



habría podido ser completo, por falta de elementos de comparación y de control. En una

palabra, cada uno se habría inmovilizado en su revelación parcial, creyendo tener toda la

verdad, por no saber que en cientos de otros lugares se obtenía cuanto más o mejor.

52. Además, es necesario observar que en ninguna parte la enseñanza espiritista ha

sido dada de forma completa; toca a un número muy grande de observaciones, de temas

muy diversos que exigen conocimiento o aptitudes mediúmnicas especiales, que habría sido

imposible reunir en el mismo lugar todas las condiciones necesarias. La enseñanza debía

ser colectiva y no individual y los Espíritus dividieron el trabajo diseminando los temas de

estudio y de observación, como, en ciertas fábricas, la confección de cada parte del mismo

objeto se reparte entre diferentes obreros.

La revelación se hizo así parcialmente, en lugares diversos y por multitud de

intermediarios, y es de esa forma que todavía se prosigue en este momento, porque todo no

ha sido revelado. Cada centro encuentra, en otros centros, el complemento de lo que

obtiene, y son el conjunto y la coordinación de todas las enseñanzas parciales los que

constituyeron la doctrina espiritista.

Era pues necesario agrupar los hechos dispersos para ver su correlación, reunir los

documentos diversos, las instrucciones dadas por los Espíritus en todos los lugares y sobre

todos los temas, para compararlos, analizarlos, estudiar las analogías y las diferencias.

Proviniendo las comunicaciones de Espíritus de todo orden, más o menos alumbrados,

había que apreciar el grado de confianza que la razón permitía concederles, distinguir las

ideas sistemáticas individuales y aisladas de las que tenían la sanción de la enseñanza

general de los Espíritus, las utopías de las ideas prácticas; eliminar las que notoriamente

fueron desmentidas por los datos de la ciencia positiva y la sana lógica, también utilizar los

errores, las informaciones abastecidas por los Espíritus, hasta del piso más bajo, para el

conocimiento del estado del mundo invisible, y formar un todo homogéneo. Hacía falta, en

una palabra, un centro de elaboración, independiente de toda idea preconcebida, de todo

perjuicio de secta, resuelto a aceptar la verdad evidente, aunque ella fuera contraria a sus

opiniones personales. Este mismo centro se formó por si mismo, por las circunstancias, y sin

intención premeditada.



53. De este estado de cosas, ello resultó en una corriente doble de ideas: unas que

van de las extremidades al centro y otras que regresan del centro a las extremidades. Así es

como la doctrina pronto marchó hacia la unidad, a pesar de la diversidad de las fuentes de

donde emanaba; los sistemas divergentes cayeron poco a poco, por el hecho de su

aislamiento, delante de la influencia de la opinión de la mayoría, por no encontrar en ella

acogida. Una comunión de pensamientos se estableció desde entonces entre los diferentes

centros parciales; hablando la misma lengua espiritual, se comprenden y simpatizan de una

parte a la otra del mundo.

Los s se encontraron más fuertes, lucharon con más coraje, marcharon con paso más

seguro, cuando ya no se vieron aislados, cuando sintieron un punto de apoyo, un lazo que

los unía a la gran familia; los fenómenos de los que eran testigos no les parecieron ya

extraños, anormales ni contradictorios, cuando pudieron relacionarlos con leyes generales

de armonía, abarcar de una sola mirada el edificio, y ver en todo ese conjunto un fin grande

y humanitario.

¿Pero cómo saber si un principio se enseña en todas partes o es sólo el resultado de

una opinión individual? Los grupos aislados no están en condiciones de saber lo que se dice

en otro lugar, era necesario que un centro recogiera todas las instrucciones para hacer una

especie de recuento de votos, y poner en conocimiento de todos la opinión de la mayoría.

54. No existe ninguna ciencia que haya salido en su totalidad del cerebro de un

hombre; todas ellas, sin excepción, son el producto de observaciones sucesivas que se

apoyan en las observaciones precedentes, como sobre un punto conocido para llegar al

desconocido. Así es como los Espíritus procedieron para el Espiritismo; es por eso que su

enseñanza es gradual; abordan las cuestiones sólo a medida que los principios en los

cuales deben apoyarse están lo bastante elaborados, y a medida que la opinión es madura

para asimilarlas. Es hasta notable que cada vez que los centros particulares quisieron

abordar cuestiones prematuras, obtuvieron sólo respuestas contradictorias no concluyentes.

Cuando, al contrario, el momento favorable vino, la enseñanza se generalizaba y se

unificaba casi en la universalidad de los centros.

Hay, no obstante, entre la marcha del Espiritismo y la de las ciencias hay una diferencia

capital, es que éstas no alcanzaron el punto dónde llegaron sino después de intervalos

largos, mientras que bastaron algunos años para el Espiritismo, si no para alcanzar el punto

culminante, por lo menos para recoger una suma bastante grande de observaciones para

constituir una doctrina. Esto valora la multitud innumerable de Espíritus que, por la voluntad

de Dios, se manifestaron simultáneamente, aportando cada uno el contingente de sus

conocimientos. Es resultado de eso que todas las partes de la doctrina, en lugar de ser

elaboradas sucesivamente durante varios siglos, lo fueron más o menos simultáneamente

en algunos años, y que bastó con agruparlas para formar un todo.

Dios quiso se hiciera así, primero, para que el edificio llegara antes a la cumbre; en

segundo lugar, para que se pudiera, por la comparación, tener un control, por así decirlo,

inmediato y permanente de la universalidad de la enseñanza, que ninguna parte no tuviera

valor y autoridad más que por su enlace con el conjunto, todas debían de armonizarse,

encontrar su sitio en el casillero general, y llegar cada una a su tiempo.

No confiando a un solo Espíritu el cuidado de la promulgación de la doctrina, Dios quiso

además que tanto el más pequeño como el más grande, entre los Espíritus como entre los

hombres, aportara su piedra al edificio, con el fin de establecer entre ellos un lazo de

solidaridad cooperativa que faltó a todas las doctrinas obtenidas de una fuente única.

Por otra parte, cada Espíritu, lo mismo que cada hombre, teniendo sólo un conjunto

limitado de conocimientos, individualmente eran inhábiles a tratar exprofeso las cuestiones

innumerables a las cuales toca el Espiritismo; he aquí también por qué la doctrina, para

cumplir las vistas del Creador, no podía ser la obra de un solo Espíritu, ni de un solo

médium; podía salir sólo de la colectividad de los trabajos controlados por unos y otros.



55. Un último carácter de la revelación espiritista, y que resalta de las mismas

condiciones con las cuales se hace, es que, apoyándose en hechos, es y puede sólo ser

esencialmente progresiva, como todas las ciencias de observación. Por su esencia, contrae

alianza con la ciencia que, siendo la exposición de las leyes de la naturaleza en un cierto

orden de hechos, no puede ser contraria a la voluntad de Dios, el autor de estas leyes. Los

descubrimientos de la ciencia glorifican a Dios en lugar de rebajarlo: destruyen sólo las

ideas falsas que los hombres edificaron de Dios.

El Espiritismo no pone pues en principio absoluto más que lo se demuestra con la

evidencia, o lo que vuelve a obtenerse lógicamente de la observación. Tocando todas las

ramas de la economía social, a las cuales presta el apoyo de sus propios descubrimientos,

se asimilarán siempre todas las doctrinas progresivas, de cualquiera que sea la orden que

sean, llegadas al estado de verdades prácticas, y apartadas del dominio de la utopía, sin

esto se suicidaría; dejando de ser lo que es, mentiría en su origen y en su fin providencial. El

Espiritismo, marchando con progreso, jamás será desbordado, porque, si nuevos

descubrimientos le demuestran que está equivocado sobre un punto, se modificaría sobre

este punto; si una nueva verdad se revela, el Espiritismo lo acepta.

56. ¿Cuál es la utilidad de la doctrina moral de los Espíritus, puesto que no es otra

que la de Cristo? ¿Necesita el hombre una revelación, y no puede encontrar por si mismo

aquello que le es necesario para conducirse?

Desde el punto de vista moral, Dios le dio sin duda al hombre a un guía en su

conciencia que le dice: "no hagas a otro lo que no querrías que se te hiciera”. La moral

natural está ciertamente inscrita en el corazón de los hombres, pero ¿saben todos leer allí?

¿Jamás negaron sus sensatos preceptos? ¿Que hicieron con la moral del Cristo? ¿Cómo la

practican los mismos que la enseñan? ¿No se convirtió en papel mojado, en una bella

teoría, buena para otros y no para sí? ¿Le reprocharíais un padre por repetir diez veces,

cien veces las mismas instrucciones a sus hijos si no sacan provecho de ellas? ¿Por qué

Dios haría menos que un padre de familia? ¿Por qué no enviaría de vez en cuando entre los

hombres mensajeros especiales encargados de recordarles sus deberes, y de devolverlos al

buen camino cuando se desvían, de abrir los ojos de la inteligencia a los que los cerraron,

como los hombres más avanzados envían a misioneros entre los salvajes y los bárbaros?

Los Espíritus no enseñan otra moral que la de Cristo, por la razón que no la hay de

mejor. Pero entonces ¿para qué su enseñanza, ya que sólo dicen lo que ya sabemos?

Podríamos decir tanto sobre la moral del Cristo, que fue enseñada quinientos años antes

que él por Sócrates y Platón, y en términos casi idénticos; de todos los moralistas que

repiten la misma cosa en todos los tonos y bajo todas las formas. ¡Pues bien! Los Espíritus

vienen simplemente para aumentar el número de moralistas, con la diferencia que,

manifestándose por todas partes, se hacen oír tanto en la choza como en el palacio, tanto

por los ignorantes como por la gente instruida.

Lo que la enseñanza de los Espíritus añade a la moral del Cristo, es el conocimiento de

los principios que conectan otra vez a muertos y vivos, que completan las nociones vagas

que había dado del alma, su pasado y su futuro, y que dan como sanción a su doctrina las

mismas leyes de la naturaleza. Con la ayuda de las nuevas luces aportadas por el

Espiritismo y los Espíritus, el hombre comprende la solidaridad que enlaza a todos los seres;

la caridad y la fraternidad se convierten en una necesidad social; el hombre hace por

convicción lo que hacía sólo por deber, y lo hace mejor.

Cuando los hombres practiquen la moral de Cristo, entonces podrán decir que no

necesitan más de moralistas encarnados o desencarnados; pero entonces Dios ya no se los

enviará más.



57. Una de las cuestiones más importantes es una de las que apunté al inicio de esta

obra: ¿cuál es la autoridad de la revelación espiritista, ya que emana de seres cuyas luces

son limitadas, y que no son infalibles?

La objeción sería importante si esta revelación consistiera sólo en la enseñanza de los

Espíritus, si debiéramos obtenerlo todo exclusivamente de ellos y aceptarlo con los ojos

cerrados; no tiene valor hasta el momento en que el hombre le aporta el concurso de su

inteligencia y de su juicio; los Espíritus se limitan a encaminarlo hacia deducciones que

puede obtener de la observación de los hechos. Además, las manifestaciones y sus

variedades innumerables son los hechos; el hombre los estudia y busca la ley; le ayudan en

este trabajo los Espíritus de todo orden, que son más bien unos colaboradores que

reveladores en el sentido usual de la palabra; somete sus declaraciones al control de la

lógica y del sentido común; de esa manera, se beneficia de los conocimientos especiales

que se deben a su posición, sin abdicar al uso de su propia razón.

No siendo los Espíritus otros que las almas de los hombres, comunicándonos con ellos

no salimos de la humanidad, circunstancia capital que hay que considerar. Los hombres de

talento que fueron las antorchas de la humanidad vinieron pues del mundo de los Espíritus,

como volvieron allí dejando la Tierra. Desde que los Espíritus pueden comunicarse con los

hombres, estos mismos genios pueden darles instrucciones bajo la forma espiritual, como lo

hicieron bajo la forma corporal; pueden instruirnos después de su muerte, como lo hacían en

su vida; son invisibles en lugar de ser visibles, he aquí toda la diferencia. Su experiencia y

su saber no deben ser menores, y si su palabra, como hombres, tenía autoridad, no la debe

tener menos porque estén en el mundo de los Espíritus.



58. Pero no son solamente los Espíritus superiores los que se manifiestan, lo hacen

los Espíritus de todo orden, y esto es necesario para iniciarnos en el carácter verdadero del

mundo espiritual, mostrándonoslo es todos sus aspectos; por ello, las relaciones entre el

mundo visible y el mundo invisible son más íntimas, el enlace es más evidente; vemos más

claramente de donde venimos y donde vamos: tal es el fin esencial de estas

manifestaciones. Todos los Espíritus, cualquiera que sea el grado que hayan alcanzado, nos

enseñan alguna cosa, pero como son más o menos alumbrados, nos pertoca discernir lo

que hay en ellos de bueno o de malo, y obtener el provecho que contiene su enseñanza;

entonces todos ellos, cualesquiera que sean, pueden enseñarnos o revelarnos cosas que

ignoramos y que sin ellos no sabríamos.

59. Los grandes Espíritus encarnados son individualidades poderosas, sin disputa,

pero cuya acción está restringida y necesariamente se propaga lentamente. Si solo uno de

ellos, sea el mismo Elías o Moisés, Sócrates o Platón, hubiera venido en los últimos tiempos

a revelarles a los hombres el estado del mundo espiritual, ¿quien habría probado la verdad

de sus aserciones, en este tiempo de escepticismo? ¿No le habríamos visto como un

soñador o un utopista? Y admitiendo estuviera en la verdad absoluta, habrían pasado siglos

antes de que sus ideas fueran aceptadas por las masas. Dios, en su sabiduría, no quiso

fuera así; Quiso que la enseñanza fuera dada por los mismo Espíritus, y no por encarnados,

con el fin de convencer de su existencia, y que tuviera lugar simultáneamente en toda la

Tierra, sea para propagarlo más rápidamente, sea para que se encontrara en la coincidencia

de la enseñanza una prueba de la verdad, teniendo así cada uno los medios de

convencerse por si mismo.



60. Los Espíritus no vienen a liberar al hombre del trabajo del estudio y de las

búsquedas; no le aportan ninguna ciencia totalmente desarrollada; sobre lo que él mismo

puede encontrar, le dejan a sus propias fuerzas; eso es lo que perfectamente saben hoy los

espíritas. Desde hace tiempo, la experiencia demostró el error de la opinión que atribuía a

los Espíritus todo saber y toda sabiduría, y que bastaba con dirigirse al primer Espíritu

venido para conocer cualquier cosa. Salidos de la humanidad, los Espíritus son una de sus

caras; así como sobre la Tierra, los hay superiores y vulgares; muchos saben menos

científicamente y filosóficamente que ciertos hombres; dicen lo que saben, ni más ni menos;

así como entre los hombres, los más avanzados pueden informarnos sobre más cosas,

darnos opiniones más juiciosas que los atrasados. Pedir consejo a los Espíritus, no es en

absoluto dirigirse a fuerzas sobrenaturales, sino a sus iguales, a los mismos a quienes se

habría dirigido en su vida: a sus parientes, a sus amigos, o a individuos más inteligentes que

nosotros. He aquí aquello de lo que es importante persuadirse y lo que ignoran los que, no

habiendo estudiado el Espiritismo, se hacen una idea completamente falsa sobre la

naturaleza del mundo de los Espíritus y de las relaciones de ultratumba.
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CUAL ES LA UTILIDAD DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITAS
Mensaje Publicado: Jue, 14 Oct 2010 2:43 pm    Asunto: CUAL ES LA UTILIDAD DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITAS Responder citando
nedhel
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CUAL ES LA UTILIDAD DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITAS





¿Cuál es pues la utilidad de estas manifestaciones, o si se quiere de esta

revelación, si los Espíritus no saben sobre eso más que nosotros, o si no nos dicen todo lo

que saben?

Primero, como lo dijimos, se abstienen de darnos lo que podemos adquirir por el

trabajo; en segundo lugar, hay cosas que no les está permitido revelar, porque nuestro

grado de adelanto no lo contempla. Pero aparte de esto, en las condiciones de su nueva

existencia extienden el círculo de sus percepciones; ven lo que no veían sobre la Tierra;

libres de las trabas de la materia, libres de las preocupaciones de la vida corporal, juzgan las

cosas desde un punto más elevado y por esto mismo más sanamente; su perspicacia

alcanza un horizonte más vasto; comprenden sus errores, rectifican sus ideas y se

desembarazan de perjuicios humanos.

Es en esto que consiste la superioridad de los Espíritus sobre la humanidad corporal, y

que sus consejos pueden ser, en base a su grado de adelanto, más juiciosos y más

desinteresados que los de los encarnados. El medio en el cual se encuentran les permite

además de iniciarnos en temas de la vida futura que ignoramos, y que no podemos aprender

donde estamos. Hasta ese momento, el hombre había creado sólo hipótesis sobre su futuro;

es por ello que sus creencias sobre este punto han sido compartidas por sistemas tan

numerosos y como divergentes, desde el ateísmo hasta las concepciones fantásticas del

infierno y del paraíso. Hoy, son los testigos oculares, los actores mismos de la vida de

ultratumba los que vienen decirnos como es, y solo ellos son quienes podían hacerlo. Estas

manifestaciones pues sirvieron para hacernos conocer el mundo invisible que nos rodea, y

que no sospechábamos; Y este conocimiento, por sí solo sería de una importancia capital,

suponiendo que los Espíritus fueran incapaces de enseñarnos nada más.

¿Si vamos a un país nuevo para nosotros, rechazaremos las informaciones del

campesino más humilde que encontrásemos? ¿Nos negaríamos a preguntarle sobre el

estado del camino, porque es sólo un campesino? Ciertamente no esperaremos de él

declaraciones de alto alcance, pero tal, como está en su mundo, podrá, sobre ciertos

puntos, informarnos mejor que un sabio que no conocería el país. Sacaremos de sus

indicaciones conclusiones que él mismo no podría sacar, pero no habrá sido un instrumento

menos útil para nuestras observaciones, aunque hubiera servido solo para darnos a conocer

las costumbres de los campesinos. Lo mismo ocurre en las relaciones con los Espíritus,

donde el más pequeño puede servir para enseñarnos algo.



Una comparación vulgar dará a entender todavía mejor la situación.

Una embarcación cargada de emigrantes se va a un destino lejano; se lleva a hombres

de toda condición, parientes y amigos de los que se quedan. Sabemos que esta

embarcación naufragó; no quedó ningún rastro, no llegó ninguna noticia sobre su suerte;

pensamos que todos los viajeros perecieron, y el duelo está en todas las familias. Sin

embargo la tripulación entera, sin exceptuar a un solo hombre, abordó una tierra

desconocida, abundante y fértil, donde todos ellos todos viven felices bajo un cielo clemente;

pero lo ignoramos. Un día, otra embarcación aborda esa tierra; encuentra allí a todos los

náufragos sanos y salvos. La noticia feliz se difunde con la rapidez del relámpago; cada uno

se dice: "¡nuestros amigos no están perdidos en absoluto!" y dan gracias a Dios. No pueden

verse, pero si comunicarse; intercambian testimonios de afecto, y la alegría sucede a la

tristeza.

Tal es la imagen de la vida terrestre y de la vida de ultratumba, antes y después de la

revelación moderna; ésta, semejante a la segunda embarcación, nos anuncia la buena

noticia de la supervivencia de los que nos son queridos, y la certeza de reencontrarlos un

día; la duda sobre su suerte y sobre la nuestra ya no existe; el desaliento desaparece ante la

esperanza.

Pero otros resultados vienen para fecundar esta revelación. Dios, juzgando a la

humanidad madura para penetrar el misterio de su destino y contemplar conscientemente

las nuevas maravillas, permitió que el velo que separaba el mundo visible del mundo

invisible fuera levantado. El hecho de las manifestaciones no tiene nada extrahumano; es la

humanidad espiritual que viene para conversar con la humanidad corporal y decirle:

"Existimos, pues la nada no existe; he aquí lo que somos, y he aquí lo que seréis; el

futuro os pertenece como nos pertenece. Andabais por las tinieblas, venimos para alumbrar

vuestro camino y abriros la vía; ibais al azar, os mostramos el fin. La vida terrestre era todo

para vosotros, porque no veíais nada más allá; venimos a deciros, mostrándoos la vida

espiritual: la vida terrestre no es nada. Vuestra mirada no alcanzaba más allá de la tumba,

os mostramos más allá un horizonte espléndido. No sabíais por qué sufrís sobre la Tierra,

ahora, en el sufrimiento, veis la justicia de Dios; el bien no tenia fruto aparente en el futuro,

en lo sucesivo tendrá un fin y será una necesidad”; la fraternidad era sólo una bella teoría,

ahora esta basada en una ley de la naturaleza. Bajo el efecto de la creencia que todo acaba

con la vida, la inmensidad está vacía, el egoísmo reina entre vosotros, y vuestro

pensamiento es: “cada uno para sí”; con la certeza del futuro, los espacios infinitos se

pueblan al infinito, el vacío y la soledad no existen ya en ninguna parte, la solidaridad

conecta otra vez a todos los seres más allá de la tumba; es el reino de la caridad con la

divisa: "cada uno para todos y todos para cada uno." Finalmente, al fin de la vida decíamos

un eterno adiós a los que nos son queridos; ahora, les diremos: "¡hasta la vista!".

Tales son, en resumen, los resultados de la nueva revelación; vino para llenar el vacío

cavado por la incredulidad, para levantar corajes abatidos por la duda y la perspectiva de la

nada, y para dar a toda cosa su razón de ser. Este resultado es pues insignificante, porque

los Espíritus no vienen para resolver los problemas de la ciencia, ni para dar conocimiento a

los ignorantes y a las personas perezosas los medios de enriquecerse sin dificultad. Sin

embargo, el fruto que el hombre debe recoger de ello no es solamente para la vida futura;

gozará de ello sobre la Tierra por la transformación que estas nuevas creencias

necesariamente deben obrar sobre su carácter, sus gustos, sus tendencias y, como

consecuencia, sobre las costumbres y las relaciones sociales. Poniendo fin al reino del

egoísmo, del orgullo y de la incredulidad, preparan el del bien, el que es el reino de Dios

anunciado por Cristo.
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PROCEDIMIENTOS PARA ALEJAR A LOS ESPÍRITUS MALOS
Mensaje Publicado: Vie, 15 Oct 2010 1:19 pm    Asunto: PROCEDIMIENTOS PARA ALEJAR A LOS ESPÍRITUS MALOS Responder citando
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PROCEDIMIENTOS PARA ALEJAR A LOS ESPÍRITUS MALOS





La intromisión de los Espíritus engañadores en las comunicaciones escritas es una de las mayores dificultades del Espiritismo: se sabe por experiencia que ellos no tienen ningún escrúpulo en tomar nombres supuestos e incluso hasta nombres respetables. ¿hay medios de alejarlos? He aquí la cuestión Con este fin, ciertas personas emplean lo que se podría llamar procedimientos, es decir, formulas particulares de evocación o especies de exorcismos, como por ejemplo hacerlos jurar en el nombre de Dios que están diciendo la verdad, hacerlos escribir ciertas cosas, etc. Conocemos a alguien que, a cada frase, intima al Espíritu afirmar su nombre, si él es verdadero, escribe su nombre sin dificultad: si es falso, de repente se detiene justo en medio del escrito, sin poder terminarlo : hemos visto a esta persona recibir las comunicaciones más ridículas por parte de Espíritus que firmaban un nombre falso con gran desfachatez. Otras personas piensan que un medio eficaz es hacerlos confesar con las siguientes palabras: Jesús en carne, o con otras expresiones de la religión. ¡Pues bien! Declaramos que si algunos Espíritus un poco más escrupulosos se detienen ante la idea de un perjurio o de una profanación existen otros que juran todo lo que uno quiera, que firman todos los nombres , que se ríen de todo lo que causan afrenta ante la presencia de las figuras más veneradas , de donde sacamos en conclusión de que, entre lo que se puede llamar procedimientos no hay ninguna fórmula ni recurso material que pueda servir como protección eficaz.



En este caso dirán sólo hay una cosa que hacer. Dejar de escribir. Este medio no sería el mejor: lejos de eso, en muchos casos sería el peor. Nosotros ya hemos dicho, y no estaría de más repetirlo, que la acción de los Espíritus sobre nosotros es incesante y no es menos real por el hecho de ser oculta. Si esa acción es mala, será aún más perniciosa porque el enemigo está oculto éste se revela y se desenmascara a través de las comunicaciones escritas , y así se sabe con quién se está tratando y se puede combatirlo. Pero si no hay ningún medio para alejarlo. ¿Qué hacer entonces? No hemos dicho que no haya ningún medio, sino solamente que la mayoría de los que se emplea son ineficaces: esta es la tesis que nos proponemos a desarrollar.



Es preciso no perder de vista que los Espíritus constituyen todo un mundo, toda una población que llena el espacio, que circula a nuestro lado y que influye en todo lo que hacemos L Si se levantara el velo que los oculta, los veríamos a nuestro alrededor yendo y viniendo, siguiéndonos o evitándonos según el grado de su simpatía: unos serían indiferentes como verdaderos ociosos del mundo oculto. Otros , muy ocupados , ya sea consigo mismos o con los hombres a los cuales se vinculan con un objetivo más o menos loable y según las cualidades que los distinguen. En una palabra, veríamos una copia del género humano con sus buenas y malas cualidades. Con sus virtudes y sus vicios. Ese entorno, al cual no podemos escapar porque no hay lugar tan oculto que sea inaccesible a los Espíritus, ejerce sobre nosotros y sin nuestro conocimiento una influencia permanente. Unos nos conducen al bien, otros nos inducen al mal, y nuestras determinaciones son muy a menudo el resultado de sus sugerencias: felices de aquellos que tienen bastante juicio como para discernir la buena o la mala senda por donde intentan llevarnos. Ya que los Espíritus no son sino los propios hombres despojados de su envoltura grosera, o las almas de los que sobre viven al cuerpo, de esto se deduce que hay Espíritus desde que hay seres humanos en el Universo. Son una de las fuerzas de la Naturaleza, y no esperaron que hubiesen médiums para obrar: la prueba de esto es que, en todos los tiempos, los hombres han cometido inconsecuencias, he aquí por qué nosotros decimos que su influencia es independiente de la facultad de escribir. Esta facultad es un medio de conocer esta influencia de saber quiénes son los que están a nuestro alrededor y cuáles los que se vinculan a nosotros. Creer que se pueda sustraer a esta absteniéndose de escribir, es hacer como los niños que creen que por cerrar los ojos van a escapar de un peligro. Al revelarnos a aquellos que tenemos por compañeros, como amigos o enemigos, la escritura nos da por eso mismo un arma para combatir a estos últimos, por lo que debemos agradecer a Dios: a falta de visión para reconocer a los Espíritus tenemos las comunicaciones escritas: a través de éstas, ellos se revelan lo que son: es para nosotros un sentido que nos permite juzgarlos. Repeler este sentido es complacerse en permanecer ciego en el quedar expuesto al engaño sin control.



Por lo tanto la intromisión de los Espíritus malos en las comunicaciones escritas no es peligro del Espiritismo, puesto que, si hay peligro, es permanente y no depende de Él. He aquí de lo que deberíamos estar suficientemente persuadidos: es simplemente una dificultad, pero de la cual es fácil triunfar si a esto nos dedicamos de manera conveniente



En primer lugar podemos establecer como principio que los Espíritus malos sólo van donde algo los atrae: por lo tanto, cuando ellos se entrometen en las comunicaciones, es porque encuentran en el medio donde se presenta, o por lo menos puntos débiles que esperan aprovechar; en todo caso, se observa que no hay una fuerza moral suficiente para repelerlos . Entre las causas que los atraen, es preciso poner en primera línea a las imperfecciones morales de toda naturaleza, porque el mal siempre simpatiza con el mal: en segundo lugar, la excesiva confianza con la cual son acogidas sus palabras. Cuando una comunicación revela un origen malo ,sería ilógico inferir de esto una paridad necesaria entre el Espíritu y los evocadores; a menudo vemos a las personas más honorables expuestas a las bellaquerías de los Espíritus engañadores, como ocurre en el mundo con las personas honestas, engañadas por los bribones. Pero cuando son tomadas precauciones, los bribones no pueden hacer nada: lo mismo sucede con los Espíritus. Cuando una persona honesta es engañada por ellos, esto puede tener dos causas. La primera, una confianza absoluta y que disuade de todo examen. La segunda, que las mejores cualidades no excluyen ciertos lados débiles que dan entrada a los Espíritus malos, ávidos por aprovechar las menores fallas en la coraza. No nos referimos al orgullo y a la ambición, que son más que fallas, sino a una cierta debilidad de carácter y, sobre todo, a los prejuicios que esos Espíritus saben hábilmente explotar al hacer adulaciones. En este aspecto , ellos usan todas las máscaras para inspirar más confianza.



Las comunicaciones francamente groeras son las menos peligrosas, porque no pueden engañar a nadie, las que más engañan son en una palabra, las comunicaciones de los Espíritus hipócritas y de los pseudosabios. Unos pueden engañarse de buena fe. Por ignorancia o por fatuidad: otros, sólo actúan por astucia. Por lo tanto, veamos los medios para desembarazarse de ellos.



La primera cosa es no atraerlos y evitar todo lo que pueda darles acceso.



Como hemos visto, las disposiciones morales son una causa preponderante, pero, haciendo abstracción de esta causa, el modo empleado no deja de tener influencia. Hay personas que tienen por principio jamás hacer evocaciones y esperar la primera comunicación espontánea que provenga del lápiz del médium. Ahora bien, si se recuerda lo que hemos dicho sobre la variada multitud de los Espíritus que nos rodean se comprenderá sin dificultad que eso sería estar enteramente a mercede del primero que viniera, bueno o malo: y como en esta multitud hay más malos que buenos, existen más posibilidades que lleguen los malos, exactamente, como si abrierais la puerta a todos los transeúntes, de la calle, mientras que a través de la evocación hacéis vuestra elección: rodeándoos de Espíritus buenos, imponéis silencio a los malos que, a pesar de esto, podrán algunas veces intentar entrometerse incluso los buenos lo permitirán para ejercer vuestra sagacidad en reconocerlos, una gran utilidad cuando se tiene la certeza de la calidad del entorno: entonces, a menudo, uno debe congratularse por la iniciativa dejada a los Espíritus. El inconveniente solamente está en el sistema absoluto , que consiste en abstenerse del llamado directo y de las preguntas.



Entre las causas que influyen poderosamente en la calidad de los Espíritus que frecuentan los Círculos espíritas, es preciso no omitir la naturaleza de las cosas que son allí tratadas. Aquellas que se proponen un objetivo serio y útil atraen por esto mismo a los Espíritus serios. Las que únicamente tienen la finalidad de satisfacer una vana curiosidad o sus intereses personales, se exponen como mínimo a mistificaciones , cuando no a cosas peores, En resumen, se pueden extraer de las comunicaciones espíritas las enseñanzas más sublimes y las más útiles, cuando se sabe dirigirlas, toda la cuestión está en no dejarse llevar por la astucia delos Espíritus burlones o malévolos: ahora bien, para eso es esencial saber con quién se está tratando. Al respecto, escuchemos en principio los consejos que el Espíritu san Luís daba a la Sociedad Parisiense de Estudios . Espíritas por intermedio de Sr. R... uno de sus buenos médiums. Es una comunicación espontánea que un día ha recibido en su casa, con la misión de transmitirla a la Sociedad:



Por más legítima que sea la confianza que os inspiren los Espíritus que presiden vuestros trabajos, hay una recomendación que no estaría más repetir y que debéis tenerla siempre presente en el pensamiento cuando os dediquéis a vuestros estudios. Es la de examinar madurar y pasar por el control de la más severa razón a todas las comunicaciones que recibís: desde que una respuesta os parezca dudosa o confusa, no dejéis de pedir las explicaciones necesarias para aclararla.



Sabéis que la revelación ha existido desde los tiempos más remotos, pero siempre ha sido ajustada al grado de adelanto de los que la recibían . Hoy, ya no se trata de hablaros por imágenes y parábolas: debéis recibir nuestras enseñanzas de una manera clara, precisa y sin ambigüedades . Pero sería demasiado cómodo solamente tener que preguntar para esclarecerse: además eso estaría fuera de las leyes progresivas que presiden la evolución universal. Por lo tanto , no os admiréis si, para dejaros el mérito de la elección y del trabajo, y también para puniros por las infracciones que podáis cometer contra nuestros consejos, algunas veces es permitido a ciertos Espíritus más ignorantes que malintencionados responder en ciertos casos a vuestras preguntas. En vez de ser esto un motivo de desaliento para vosotros, debe ser un poderoso estímulo para que busquéis ardientemente la verdad. Por lo tanto, estad bien convencidos de que al seguir este camino no dejaréis de llegar a resultados felices. Sed unidos de corazón y de intención: trabajad todos. Buscad, buscad siempre y encontraréis.



Luís







El lenguaje de los Espíritus serios y buenos tiene un sello con el cual es imposible engañarse, por poco que se tenga de tacto, de discernimiento y de hábito de observación. Los Espíritus malos, por más que cubran sus torpezas non el velo de la hipocresía, nunca podrán desempeñar indefinidamente su papel; ellos muestran siempre sus verdaderas intenciones en algún momento. De otro si su lenguaje fuese intachable, ellos serían Espíritus buenos. Por lo tanto, el lenguaje de los Espíritus el verdadero criterio por el cual podemos juzgarlos. Al ser el lenguaje la expresión del pensamiento, tiene siempre un reflejo de las buenas o malas cualidades del individuo. ¿No es también por el lenguaje que juzgamos a los hombres que no conocemos? Si recibís veinte cartas de veinte personas que jamás visteis, ¿no quedaríais diferentemente impresionados al leerlas? ¿No será por la calidad del estilo, por la elección de las expresiones. Por la naturaleza de los pensamientos y hasta por ciertos detalles de la forma, que reconoceréis en aquel que os escribe al hombre bien educado o al hombre rústico, al sabio o al ignorante, al orgulloso o al modesto? Sucede exactamente lo mismo con los Espíritus, . Suponed que sean hombres que os escriben, y los habréis de juzgar de la misma manera: los juzgaréis severamente, porque de ningún modo los Espíritus buenos se sentirán ofendidos con esta escrupulosa investigación, puesto que ellos mismos nos la recomiendan como medio de control. Por lo tanto, al saber que se puede ser engañado , el primer sentimiento debe ser el de la desconfianza, únicamente los Espíritus malos, que buscan inducir al error, pueden temer al examen porque lejos de suscitarlo quieren ser creídos bajo palabra.



De este principio deriva muy naturalmente y con bastante lógica el medio más eficaz para alejar a los Espíritus malos y para precaverse contra sus bellaquerías. El hombre que no es escuchado deja de hablar: el que ve que sus artimañas son constantemente descubiertas, las lleva a otra parte: el bribón que sabe que estamos en alerta continua, no hace tentativas inútiles. De la misma manera,, los Espíritus engañadores abandonan la partida cuando ven que no pueden hacer nada y cuando encuentran a personas atentas que rechazan todo lo que les parece sospechoso.



Para terminar. Resta pasar revista a los principales caracteres que denotan el origen de las comunicaciones espíritas.



1º.- Los Espíritus superiores tienen, como la hemos dicho en varias circunstancias, un lenguaje siempre digno, noble , elevado y sin ninguna mezcla de trivialidad: ellos dicen todo con simplicidad y modestia, nunca se jactan y jamás hacen alarde de su saber de su posición entre los otros. El lenguaje de los Espíritus inferiores o vulgares tiene siempre algún reflejo de las pasiones humanas; toda expresión que denote bajeza, presunción, arrogancia, fanfarronería o acrimonia, es un indicio característico de inferioridad o de superchería, si el Espíritu se presenta con un nombre respetable venerado.



2º.- Los Espíritus buenos sólo dicen lo que saben: se callan o confiesan su ignorancia en aquello que no conocen, Los malos hablan de todo con atrevimiento, sin preocuparse con la verdad. Toda herejía científica notaría, todo principio que choca a la razón y al buen sentido revela fraude, si el Espíritu se hace pasar por un Espíritu esclarecido.



3º.- El lenguaje de los Espíritus elevados es siempre idéntico, si no en la forma , por lo menos en el fondo. Los pensamientos son los mismos, en cualquier tiempo y lugar: pueden tener más o menos desenvoltura según las circunstancias , las necesidades y las facilidades de comunicación, pero no son contradictorios, Si dos comunicaciones que llevan el mismo nombre están en oposición, una de ellas será evidentemente apócrifa, y la verdadera será aquella donde Nada demienta el carácter conocido del personaje. Cuando una comunicación presenta en todos los puntos el carácter de sublimidad y de elevación, sin ningún defecto , es porque emana de un Espíritu elevado, sea cual fuere su nombre: si contiene una mezcla de bueno y de malo, procede de un Espíritu vulgar, si él se presenta como es: será de un Espíritu embustero, si se adorna con un nombre que no puede justificar.



4º.- Los Espíritus buenos nunca dan órdenes. Ellos no imponen aconsejan, y si no son escuchados, se retiran. Los malos son imperiosos. Dan órdenes y quieren ser obedecidos. Todo Espíritu que se impone delata su origen.



5º.- De ninguna manera los Espíritus buenos adulan: aprueban cuando se hace el bien , pero siempre con reservas: los malos hacen elogios exagerados, estimulan el orgullo y la vanidad aun predicando la humildad y buscan exaltar la importancia personal de aquellos que quieren atrapar.



6º.- Los Espíritus superiores está por encima de las puerilidades de la forma en todas las cosas. Para ellos el pensamiento lo es todo, la forma no es nada. Solamente los Espíritus vulgares pueden dar importancia a ciertos detalles incompatibles con las ideas verdaderamente elevadas. Toda prescripción meticulosa es una señal cierta de inferioridad y de superchería por parte de un Espíritu que toma un nombre que infunda respeto.



7. Es preciso desconfiar de los nombres extravagantes ridículos que toman ciertos Espíritus que se quieren imponer a la credulidad . sería completamente absurdo tomar esos nombres en serio.



8.º- También es necesario desconfiar de los que muy fácilmente se presentan con nombres sumamente venerados, y no aceptar sus palabras sino con la mayor reserva: sobre todo en estos casos es indispensable tener un severo control , porque a menudo es una máscara que ellos usan para hacer creer en supuestos vínculos íntimos con los Espíritus superiores. Por ese medio adulan la vanidad y se aprovechan con frecuencia para indicar a actitudes lamentables o ridículas.



9º.- Los Espíritus buenos son muy escrupulosos en las actitudes que puedan aconsejar, en todos los casos éstas tienen un objetivo serio y eminentemente, útil . Por lo tanto, se deben considerar como sospechosas todas las que no tuvieren ese carácter y reflexionar maduramente antes de adoptarlas.



10º.- Los Espíritus buenos sólo prescriben en bien. Toda máxima, todo consejo que no esté estrictamente de conformidad con la pura caridad evangélica no puede ser obra de Espíritus buenos: sucede lo mismo con toda insinuación malévola que tienda a incitar o a fomentar sentimientos de odio, de celos o de egoísmo.



11º.- Nunca los Espíritus buenos aconsejan cosas que no sean perfectamente racionales. Toda recomendación que se aparte de la línea recta del buen sentido o de las leyes inmutables de la Naturaleza revela a un Espíritu limitado y que aún está bajo la influencia de los prejuicios terrestres, y, por consecuencia , poco digno de confianza.



12º.- Los Espíritus malos, o simplemente imperfectos, se delatan también por signos materiales con los cuales uno no podría equivalerse. Su acción sobre el médium es algunas veces violenta, y provoca en su escritura movimientos bruscos y sacudidas, una agitación febril y convulsiva que contrasta con la clama y la suavidad de los Espíritus buenos.



13º.- Otra señal de su presencia es la obsesión. Los Espíritus buenos jamás obsesan: los malos se imponen en todos los instantes: es por eso que todo médium debe desconfiar de la necesidad irresistible de escribir que se apo9dera de él en los momentos más inoportunos . Nunca se trata de un espíritu bueno, y a eso no debe ceder.



14º.- Entre los Espíritus imperfectos que se entrometen en las comunicaciones, está los que se inmiscuyen por así decirlo furtivamente, como para hacer una travesura, pero que se retiran tan fácilmente como vinieron, y esto a la primera advertencia. Otros, por el contrario, son tenaces, se obstinan con un individuo, y sólo ceden con constreñimiento, y persistencia: ejercen dominio sobre él , lo subyugan y lo fascinan al punto de hacerlo aceptar los más groseros absurdos como cosas admirables. Feliz de él cuando personas de sangre fría consiguen abrirle los ojos, lo que no siempre es fácil, porque esos Espíritus tienen el arte de inspirar la desconfianza y el alejamiento de cualquiera que pueda desenmascararlos. De esto se deduce que se debe tener como sospechoso de inferioridad o de mala intención a todo Espíritu que prescribe el aislamiento y el alejamiento de quien quiera que pueda dar buenos consejos. El amor propio viene en su auxilio, porque frecuentemente le cuesta confesar que ha sido víctima de una mistificación y reconocer a un embustero en aquel bajo cuya protección se vanagloriaba de estar. Esta acción del Espíritu es independiente de la facultad de escribir: a falta de la escritura. El Espíritu malévolo tiene mil y un medio de actuar y de embaucar: la escritura es para él un medio de persuasión, pero no es un causa: para el médium, es un medio de esclarecerse.



Al pasar todas las comunicaciones espíritas por el control de las consideraciones precedentes, fácilmente se reconocerá su origen y se podrá desbaratar la malicia de los Espíritus engañadores, que solamente se dirigen a aquellos que se dejan engañar voluntariamente : si perciben que uno se pone de rodillas ante sus palabras, ellos se aprovechan de la situación, como lo harían los simples mortales; por lo tanto, nos cabe probarles que pierden su tiempo. Agreguemos que, atraemos la asistencia de Dios y de los Espíritus buenos, aumentando nuestra propia fuerza. Conocemos el precepto: Ayúdate, que el Cielo te ayudará: Dios quiere asistirnos, pero con la condición de que hagamos la parte que nos corresponda.



A ese precepto agreguemos un ejemplo. Un señor que yo no conocía vino un día a verme, me dijo que era médium y que recibía comunicaciones de un Espíritu muy elevado, que le había encargado que viniera a mi para hacerme una revelación a respecto de una trama que según él se urdía en mi contra por parte de los enemigos secretos que él designó, ¿Queréis agregó que yo escriba en vuestra presencia? De buen grado, respondí: pero de entrada debo deciros que esos enemigos son menos temibles de lo que creéis. Sé que los tengo: ¿Y quién no los tiene? Frecuentemente los más encarnizados son aquellos a quienes más hicimos el bien. Tengo conciencia que nunca hice mal a nadie voluntariamente; aquellos que me hicieron mal no podrán decir lo mismo, y Dios será el juez entre nosotros. Vemos , sin embargo, el consejo que aquel Espíritu quiere darme. Entonces ese señor escribió lo siguiente:



“He ordenado al Ser, C.... ( el nombre de este señor), que es la antorcha de la luz de los Espíritus buenos, y que ha recibido de ellos la misión de esparcirla entre sus hermanos, que fuese a la casa de Allan Kardec, el cual deberá creer ciegamente en lo que yo le diré, porque estoy entre los elegidos propuestos por Dios para velar por la salvación de los hombres, y porque vengo a anunciarle la verdad...



Es suficiente le dije, no os teméis el trabajo de proseguir . Este preámbulo me basta para mostrarme a qué Espíritu os habéis vinculado. No agregaré más que una palabra: para un Espíritu que quiere ser astuto, es bien torpe.



Este señor pareció bastante escandalizado por el poco caso que yo hacía de aquel Espíritu, que él tuvo la ingenuidad de tomar por algún arcángel o al menos por algún santo del primer orden, venido especialmente para él. Le dije: “Ese Espíritu muestra sus verdaderas intenciones en cada uno de las palabras que acaba de escribir, y con vengamos que sabe muy poco esconder su juego. Primeramente os ordena. Por lo tanto, quiere manteneros bajo su dependencia, lo que es característico de los Espíritus obsesores, os llama la antorcha de luz de los Espíritus bueno, lenguaje bastante enfático y confuso, bien distante de la simplicidad que caracteriza el de los Espíritus buenos: por dicho lenguaje adula vuestro orgullo, exalta vuestra importancia, lo que es suficiente para volverlo sospechoso. Sin guardar ninguna ceremonia se coloca en el número de los elegidos propuestos por Dios. Jactancia indigna de un Espíritu verdaderamente superior. En fin, me dijo que debo creerle ciegamente esto corona la obra. Es bien al estilo de esos Espíritus mentirosos que quieren que creamos en ellos bajo palabra, porque saben que con un examen serio levan las de perder. Con un poco más de perspicacia sabría que yo no me contento con bellas palabras y que hace muy mal en prescribirme una confianza ciega. De esto saco la conclusión de que sois víctima de un Espíritu mistificador que abusa de vuestra buena fe. Os aconsejo a prestar seriamente la atención a ello, porque si no tomáis cuidado, podréis ser engañado otra vez.



No sé si este señor ha de aprovechar la advertencia, porque no lo he visto más, ni aquel Espíritu. Yo no terminaría nunca si fuese a contar todas las comunicaciones de ese género que me han sido dadas, a veces muy seriamente, como emanando delos mayores santos, de la Virgen María e incluso del propio Cristo, y será verdaderamente curioso ver las torpezas que atribuyen a esos nombres venerable, es preciso ser ciego para dejarse engañar sobre su origen, considerando que frecuentemente una sola palabra equivoca, un único pensamiento contradictorio son suficientes para hacer descubrir la superchería a quien se toma el trabajo de reflexionar. Como ejemplos notable en apoyo a esto, sugerimos a nuestros lectores tener a bien remitirse a nuestro artículos publicados en la Revista Espírita de los meses de Julio y de octubre de 1858.
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Mensaje Publicado: Lun, 18 Oct 2010 11:08 am    Asunto: Responder citando
nedhel
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CAPÍTULO PRIMERO

Introducción

Sabido es que existen muchos casos notables en los que una persona moribunda, poco antes de

abandonar la tierra, cree ver y reconocer algún pariente o amigo difunto. Sin embargo, hay que

tener presente que las alucinaciones de los moribundos son muy frecuentes. No obstante, se han

dado casos en que la persona moribunda ignoraba la muerte previa de la persona cuya imagen ve, y,

por lo tanto, se asombra de hallar en la visión de su difunto pariente a una persona a quien el

moribundo juzga todavía en la tierra. Estos casos constituyen, quizás, uno de los argumentos más

convincentes en apoyo de la supervivencia, ya que el valor demostrativo y el carácter verídico de

estas visiones de los moribundos se acrecientan considerablemente cuando se establece, de modo

indiscutible, el hecho de que la persona moribunda ignoraba por completo el fallecimiento de la

persona a quien ve tan vívidamente.

Refiriéndose a estas visiones, el profesor Richet, ese eminente fisiólogo de renombre

europeo, escribe lo siguiente:

"Los hechos de esta índole son de gran importancia. Resultan mucho más explicables según la

teoría espiritista que por la hipótesis de la mera criptestesia. De todos los hechos admitidos para

probar la supervivencia, éstos son, a mi parecer, los más desconcertantes (esto es desde el punto de

vista materialista). Por consiguiente, he juzgado un deber mencionarlos con toda escrupulosidad."

Como es sabido, el profesor Richet no cree en la existencia del alma o supervivencia después de la

muerte, y explica las demostraciones que ha dado la investigación psíquica de la existencia de un

mundo espiritual, mediante su teoría de la criptestesia, por la que entiende la percepción de cosas o

seres por medio de algún órgano sensorial hasta ahora ignorado por la ciencia, facultad que no todo

el mundo posee, pero cuya existencia, en determinados individuos, ha quedado establecida, a juicio

mío, de modo concluyente. Estas personas sensitivas pueden encontrarse en todos los países y en

ambos sexos, y pueden ser viejas o jóvenes, ricas o pobres, instruidas o ignorantes. Esta facultad de

clarividencia _esta percepción de personas o cosas invisibles a la vista normal_ puede manifestarse

cuando la persona sensitiva se encuentra en estado consciente, pero se observa más a menudo en

estado de trance, especialmente cuando éste es originado por una profunda hipnosis, o "trance

mesmeriano", como se le solía llamar.

Los antiguos mesmerianos empleaban la palabra "lucidez" o "clarividencia a distancia" para

designar la percepción de cosas distintas. El término clarividencia es, sin embargo, ambiguo, pues

ahora se emplea en dos sentidos diferentes, a saber:

a) Para designar la percepción de objetos materiales ocultos y alejados de la persona

sensitiva, tales como agua subterránea.

b) Para designar la percepción por parte de la persona sensitiva de objetos inmateriales, tales como

las apariciones de personas difuntas.

Para evitar esta confusión, Myers sugirió el término "telestesia" en lugar del de clarividencia para

designar la percepción de cosas materiales. Myers define la telestesia como la sensación o

percepción de objetos o condiciones independientemente de los conductos sensoriales reconocidos e

independientemente, también, de toda posible comunicación telepática como origen del

conocimiento obtenido de ese modo. De aquí que el término telestesia sería inaplicable a las

apariciones de los muertos o a las visiones de los moribundos, mientras que Richet incluiría ambos

fenómenos, así como la visión de cosas materiales ocultas, bajo su término "criptestesia", que

parece tener la misma connotación que la palabra familiar "clarividencia" y ofrece, por lo tanto,

análoga ambigüedad.

Se han sugerido otros términos para designar la clarividencia. En Norteamérica, el Sr. Henry Holt

emplea la palabra "telopsis", y el Dr. Heysinger la palabra "telecognosis", pero estos términos

difícilmente podrían aplicarse a las apariciones o visiones de los moribundos, que surgen cerca del

individuo sensitivo, no lejos de él.

En su obra Peak in Darien, la Srta. Cobbe hace algunas observaciones interesantes sobre la

cuestión de las visiones de los moribundos. Dice así:

"El moribundo yace tranquilo cuando, de pronto, en el mismo momento de expirar, alza la vista -a

veces se incorpora en el lecho-y se queda mirando fijamente en el vacío (o lo que tal parece) con

una expresión de perplejidad, que unas veces se transforma instantáneamente en alegría, y otras

acorta la primera sensación de un asombro y un terror solemnes. Si el moribundo fuera a percibir

una visión totalmente inesperada, pero instantáneamente reconocida, que le causara una gran

sorpresa o una exultante alegría, su rostro no podría revelar mejor el hecho. En el mismo instante en

que se produce este fenómeno tiene lugar la muerte, y los ojos se vidrian, sin dejar de contemplar el

espectáculo ignorado."

Por lo que respecta al problema general de las visiones de los moribundos, el Sr. Myers ha hecho

algunas observaciones interesantes en su obra Phantasms of the Living. Myers dice que, a su juicio,

este fenómeno - "seguramente debe tener lugar a menudo, aunque rara vez puede registrarse". Pues

aquí nos encontramos con un relato parcial de un incidente recíproco que, por completo para el

conocimiento: me refiero a la percepción supranormal que tiene un hombre en el mismo instante de

la muerte, mientras que no se ha registrado ningún caso en que las personas a quienes el moribundo

parecía hacer su visita correspondiente (Phantasms of the Living, vol. 11, pág. 305).

Sin embargo, se han registrado diversos casos en que la visión de los ausentes ha sido compartida

por los amigos del moribundo que se hallaban a su cabecera. En otro capítulo se presentaran casos

de estos.

Al considerar el valor de las demostraciones de los fenómenos supranormales hay que tener en

cuenta la importancia del carácter acumulativo de la evidencia. La espontánea coincidencia de

testigos entre los que no ha existido relación alguna, es lo que constituye su valor tomados en

conjunto, mientras que un solo caso puede ser dudoso o refutado, del mismo modo que una sola

vara puede romperse fácilmente, pero un haz desafiará cuantos intentos hagamos por quebrarlo.

Sobre este punto, el arzobispo Whately ha hecho algunas observaciones admirables sobre el valor

del testimonio. He aquí sus palabras: "Es evidente que cuando coinciden muchos en un testimonio

(para el que no pueda haber existido ningún acuerdo previo) la verosimilitud derivada de

semejante coincidencia no descansa en la supuesta veracidad de cada individuo considerado

separadamente, sino en lo inverosímil que sería que semejante coincidencia se debiera a la

casualidad. Pues aunque en este caso habría que creer que ninguno de los testigos era digno de

crédito y hasta que era más probable que mintieran que el que dijeran verdad, aun así y todo

habría infinitas probabilidades en contra de la posibilidad de que todos hubieran coincidido en la

misma falsedad." (Véase la Retórica de Whately, cap. V.)

Hace unos cincuenta años el Rvdo. J.S. Pollock, erudito beneficiado de una iglesia de

Birmingham, publicó una colección de casos de fenómenos supranormales bajo el curioso título

de Muertos y ausentes. Aunque se citan unos quinientos casos, tomados de diversas fuentes, no

se ha intentado investigar ni un solo caso, por lo que el libro, en conjunto, tiene escaso valor

demostrativo.

Aquí cabe citar algunas observaciones sugestivas que hizo el Sr. Henry Sidgwick poco tiempo

después de fundarse la Sociedad de Investigaciones Psíquicas. Éstas se publicaron en los

Proceedings de 1885, pág. 69.

La mayor parte de aquellos a quienes van dirigidas estas páginas pertenecen seguramente a

alguna secta cristiana, y para ellos la continuación de la existencia del alma después de la muerte

no es, por supuesto, una teoría nueva inventada para explicar los fenómenos que estamos

examinando o que requiere el apoyo de estos fenómenos. Pero poco serán los que encuentren

difícil coincidir conmigo en los siguientes puntos:

1.°-Que la posibilidad de recibir visiones o comunicaciones no se sigue como una

consecuencia necesaria de la inmortalidad del alma.

2.°-Que si la comunicación que podría llamarse objetiva, es decir, distinguible de nuestros

pensamientos y emociones, pueden llevarla a cabo todos los difuntos que lo deseen, cabe esperar,

naturalmente, que se produzca con más frecuencia de lo que el más entusiasta puede suponer que

se produce.

3.- Que su posibilidad, aunque no está en contradicción con ninguno de los hechos conocidos de la

ciencia física, no está, por cierto, apoyada, ni en modo alguno sugerida, por ninguno de estos

hechos. Por consiguiente, por mucho que podamos creer en la supervivencia de los muertos, no

podemos considerar la suposición de su acción sobre la mente de los vivos como si se tratase

simplemente de la referencia de un efecto a una vera causa conocida que fuera adecuada para

producirlo. Debemos tratarla como trataríamos -en cualquier departamento de investigación físicala

hipótesis de un agente completamente nuevo, de cuya existencia no tenemos prueba alguna,

salvo los fenómenos que se presentan a explicación. De ser así, se reconocerá, creo yo, que

violaremos una regla establecida del método científico si presentamos semejante hipótesis, a no ser

en último recurso, cuando los demás modos de explicación parecen fracasar claramente.

En qué punto exacto de inverosimilitud ha de considerarse establecido el fracaso de las demás

explicaciones: yo no creo que pueda determinarse, o, al menos yo me creo incapaz de ello. Pero

quizá pueda decir que, a mi juicio, es éste un punto que difícilmente puede alcanzarse cuando se

trata de la narración de un solo acontecimiento considerado en sí. Si tuviéramos que enfrentarnos

únicamente con una sola historia de aparecidos, apenas podría concebir el género o importancia de

las pruebas que me inducirían a mí a preferir la hipótesis de la actuación de los espectros a todas las

demás explicaciones posibles. Por lo tanto, la existencia de los fantasmas de los muertos sólo puede

establecerse, de poder ser, por el cúmulo de las inverosimilitudes en que nos vemos envueltos al

rechazar una gran masa de testimonios aparentemente vigorosos de hechos que, como se ha dicho,

no parecerían admitir ninguna otra explicación satisfactoria, y al poner a prueba el valor de este

testimonio estamos obligados, a mi juicio, a forzar hasta el máximo todas las posibles suposiciones

de causas reconocidas antes de que podamos creer que el relato en cuestión prueba la actuación de

este nuevo agente.

Por otra parte, todas las sociedades científicas deben tener como lema la opinión expresada por Sir

John Herschel en su discurso sobre La filosofía natural (pág. 127), de que "el observador perfecto...

ha de tener abiertos los ojos para poder descubrir inmediatamente todo fenómeno que, con arreglo a

las teorías recibidas, no debe acontecer, pues éstos son los hechos que sirven de indicios para

nuevos descubrimientos". Por desgracia, como hizo notar Goethe en una de sus conversaciones con

Eckermann, "cuando en las ciencias alguien sugiere algo nuevo... las gentes se oponen con todas sus

fuerzas; se habla con desprecio de la nueva opinión como si no valiera la pena de considerarla o

estudiarla, y por eso una nueva verdad necesita esperar largo tiempo hasta que puede abrirse

camino".

CAPÍTULO II

Visiones de personas cuya muerte ignoraban los moribundos que las veían

La evidencia de las visiones de los moribundos cuando éstos creen ver y reconocer algún

pariente cuya muerte desconocían, facilita quizás uno de los argumentos más sóli dos en favor de

la supervivencia. El mismo profesor. Richet cree que es imposible explicar este fenómeno por la

criptestesia. Yo he presentado algunos casos notables de estas visiones de los moribundos en mi

libro En el umbral de lo invisible, y pueden encontrarse otros en los Proceedings de nuestra

Sociedad.

Un caso reciente de esta índole me fue relatado por la Srta. Barrett, caso que es produjo cuando

ésta se hallaba asistiendo a una paciente en la Casa de Maternidad de Clapton, en la que es uno de

sus cirujanos obstétricos.

La Srta. Barrett recibió un aviso urgente de la Dra. Phillips, médico permanente de la Casa, para

que fuera a asistir a una paciente, la Sra. B., que estaba de parto y sufría una grave debilidad

cardíaca. La Srta. Barrett acudió en el acto, y el niño nació sano y salvo, aunque la madre se

hallaba en período de agonía. Después de visitar a otras pacientes, la Srta. Barrett volvió al

departamento de la Sra.

B., en donde tuvo lugar la siguiente conversación, que fue escrita poco después. Dice la Srta.

Barrett:

Cuando entré en su departamento la Sra. B. me tendió las manos diciendo:

-Gracias, muchas gracias por lo que ha hecho usted por mi para que diera a luz. ¿Es niño o niña?

Luego, volviéndose de nuevo hacia la visión, añadió:

-No me deje, no se vaya, por favor.

Y a los pocos minutos, mientras el cirujano de la casa ponía en práctica algunas medidas para

reanimarla, ella se quedó mirando hacia la parte vacía de la estancia, que estaba brillantemente

iluminada, y dijo:

-¡Oh! No dejen que oscurezca. Está oscureciendo... Cada vez se pone más oscuro. Entonces se

mandó llamar a su marido y a su madre. Súbitamente, la Sra. B. se quedó mirando con ansiedad

hacia un punto de la estancia, mientras una sonrisa radiante iluminaba toda su fisonomía.

-¡Oh, qué hermoso, qué hermoso! -dijo.

-¿Qué es lo que es hermoso? -pregunté yo.

-Lo que estoy viendo -repuso ella en voz baja e intensa.

-¿Qué ve usted?

-Un resplandor sublime... seres maravillosos.

Difícil es describir la sensación de realidad que daba su intensa absorción en la visión. Luego -

como si concentrara un momento su atención con más intensidad en un solo puntoexclamó

lanzando casi un grito de alegría:

¡Como! ¡Si es mi padre! ¡Oh, cuánto se alegra de que vaya! ¡Cuanto se alegra! Para ser

perfecto sólo bastaría que w. (su marido) pudiera venir también.

Entonces se le llevó el niño para que lo viera. Ella lo miro con interés y luego dijo:

-¿Creen ustedes que debo quedarme por amor al niño? Luego, volviéndose de nuevo hacia la

visión, añadió:

-No puedo, no puedo quedarme. Si ustedes pudieran ver lo que yo, sabrían que no puedo

quedarme.

Pero se volvió a su marido, que ya había llegado, y dijo:

-No dejarás que se lleve el niño nadie que no lo quiera, ¿verdad?

Luego lo apartó suavemente, diciendo:

-Déjame ver el bello resplandor.

Yo me fui poco después y la comadrona me sustituyó a la cabecera. La Sra. B. vivió aún una hora y

pareció conservar hasta el último momento la doble conciencia de las brillantes imágenes que veía y

de las personas que la asistían a la cabecera. Por ejemplo: convino con la directora que su niño

prematuro permaneciera en la Casa hasta que fuera lo bastante fuerte para poderlo criar en un hogar.

Florencia E. Barreto

La Dra. Phillips, que se halló presente, después de leer las anteriores notas me escribe

diciéndome que "coincide en absoluto con el relato de la Srta. Barrett".

La prueba más importante, sin embargo, es la facilitada por la directora del hospital, que ha

enviado el siguiente relato:

Yo me hallé presente poco antes de que muriera la Sra. B. en unión de su esposo y su madre. Su

esposo estaba hablándole inclinado sobre ella, cuando la Sra. B. le apartó (1) diciendo: "¡Oh, no lo

tapes! Es muy hermoso." Luego, volviéndose hacia mí, que me encontraba al otro lado de la cama,

añadió: "¡Oh! ¿Cómo está ahí Vida?", refiriéndose a una hermana suya de cuya muerte, ocurrida

tres semanas antes, no se le había hablado. Posteriormente, la madre, que se halló presente a esto,

me dijo, como ya he indicado, que Vida era el nombre de una hermana de la Sra. B., cuya

enfermedad y muerte ignoraba ésta por completo, ya que ellos habían cuidado de que no supiera la

noticia a causa de la gravedad de su estado.

Mirian Castle. Directora

(1). Este no es el incidente mencionado por la Sra. Barrett, sino un incidente posterior de la

misma índole.

Yo pedí a la Dra. Phillips que tratara de conseguir un relato independiente de la madre de la

Sra. B., que, según manifestó la directora, se hallaba presente en aquel momento.

Amablemente se me complació en esto, y he recibido la interesante e informativa carta que

sigue de la Sra. Clark (la madre de la Sra. B.):

Highbury, N. 5.

He sabido que le interesa a usted el bello tránsito del espíritu de mi querida hija, que abandonó la

tierra el 12 de enero de 1924.

Lo que hay en él de maravilloso es la historia de la muerte de mi querida hija Vida, que había

estado inválida durante algunos años. La muerte aconteció el 25 de diciembre de 1923, dos

semanas y cuatro días antes de que muriera Doris, su hermana menor. Mi hija Doris, la Sra.

B., se hallaba entonces muy enferma, y la directora de la Casa de Maternidad pensó que no

era prudente que la Sra. B. se enterara de la muerte de su hermana. Por lo tanto, cuando

íbamos a visitarla prescindíamos de nuestra pesadumbre y la visitábamos como de costumbre.

Asimismo, se rogó que se retuvieran sus cartas para que su marido viera de quién eran antes

de dejar que ella las viera. Se tomó esta precaución por temor a que alguna amiga de fuera

aludiera al escribirle a su reciente desgracia, ignorando el gravísimo estado de su salud.

Cuando mi querida hija empezó a decaer rápidamente, dijo primeramente: "Todo se oscurece.

No puedo ver." A los pocos segundos, un bello resplandor iluminó su fisonomía. Ahora sé

que aquello era la luz del cielo, y causaba maravilla contemplarlo. Mi querida hija dijo: "¡Oh,

es hermoso y brillante! Ustedes no pueden verlo como yo." Fijó la vista en un punto

particular de la estancia y dijo: "¡Oh, Señor, perdóname cuanto haya hecho mal!" Después de

esto añadió: "Veo a mi padre. Me necesita. Está muy solo." Habló a su padre, diciendo: "Ya

voy", a la vez que se volvía a mirarme a mí, diciendo: "¡Oh, qué cerca está!" Volviendo a

mirar al mismo sitio, dijo con expresión un tanto intrigada: "Vida está con él", y se volvió a

mí repitiendo: "Está Vida con él." Luego añadió: "Tú me necesitas, papá. Ya voy." Luego

prorrumpió en algunas palabras entrecortadas o suspiros que no eran muy precisos ni claros.

Con gran dificultad, y tras un penoso esfuerzo, pidió ver "al hombre que nos casó". Este

ruego se lo hizo a su marido, que se hallaba al otro lado de la cama. Ella no pudo decir el

nombre pero se refería al Reverendo Mauricio Davis, de All Saints, Haggerston, al que se

mandó llamar (2) Éste conocía a mi querida hija desde hacía algunos años, y le impresionó

tanto su visión, que la citó en su Boletín Parroquial del último mes de febrero.

Suya afectísima,

Mary C. Clark

(2). Éste fue; pero cuando llegó, la Sra. B. ya no podía hablar, aunque todavía vivía.

Antes de pasar a otros casos es conveniente examinar algo en detalle el precedente. La visión

percibida por la moribunda Sra. B. no era debida evidentemente a su sentido visual normal, pues

de ser así todos los presentes hubieran visto las imágenes. Por lo tanto, la aparición no era

producida por ningún objeto material, ni tampoco es probable que fuera debida a una ilusión, esto

es, a la confusión de un objeto material realmente visible -como cuando se toma una bata por una

mujer-, pues no sólo no había nada en la estancia que pudiera sugerir semejante ilusión, sino que la

Sra. B. reconoció a su padre y a su hermana, además de que ignoraba la muerte de esta última. Una

explicación más probable es la de que fuera una alucinación, que podría describirse como "una

percepción sensorial que no tiene contrapartida alguna en el campo de la visión". La cuestión se

convierte, pues, en si fue simplemente una alucinación ilusoria, que es aquella que no corresponde

con nada, o una alucinación verídica, que es la que corresponde con un acontecimiento real, que

era invisible a la vista normal. No debe confundirse esto con una ilusión, nombre que se aplica a

los casos en que no existe una realidad correspondiente. Se han dado muchos casos conocidos de

ilusiones visuales vívidas que acompañan a veces al despertar de un sueño, como cuando una

imagen soñada persiste durante breve rato o cuando ciertas personas ven vívidamente rostros en la

oscuridad; estas ilusiones se llaman hipnagógicas. Las impresiones exteriorizadas de este género

son el origen frecuente de apariciones imaginarias, tales como las que creen ver las personas

nerviosas cuando pasean por la noche por lugares solitarios. Muchos de mis lectores creerán que

esta sencilla explicación es aplicable a la visión que acabamos de relatar, despachando toda la

cuestión diciendo que se trata de una simple coincidencia. Si este caso fuera único, tal sería la

explicación probable. Sin embargo, se verá que no puede atribuirse a una simple coincidencia los

numerosos casos que han de relatarse. Otra explicación es la creación de la alucinación en el

perceptor por una transmisión del pensamiento o influencia telepática de los que se encuentran en

torno suyo. En el caso descrito, sin embargo, no es aplicable esta explicación, pues la Srta. Barrett

y la Dra. Phillips no sabían nada acerca de la muerte del padre de la moribunda cuando ésta,

mirando fijamente a un punto, dijo: "¡Cómo! ¡Si es mi padre! ¡Cuánto se alegra de que vaya!" Y su

marido tampoco se hallaba presente en aquel momento. Por otra parte, es posible que el lector

escéptico niegue la existencia de la telepatía y rechace toda explicación basada en tal fundamento.

El siguiente caso se me ha comunicado desde Norteamérica, y de su autenticidad es garantía el

prestigio de un hombre distinguido, el Dr. Minot J. Savage, con el que yo estaba relacionado. El

Dr. Minot Savage fue durante muchos años valioso miembro de nuestra

S.P.R. y falleció en 1920. El Dr. Hyslop (3) ha relatado el siguiente caso en su libro Psychical

Research and the Resurrection (Boston, U.S.A., 1908, pág. 8Fresco, y destaca: "El Dr. Savage me dio a

conocer personalmente los hechos y me dio los nombres y direcciones de las personas en cuya

autoridad se basa para contar los incidentes", que el Dr. Savage narra como sigue:

En una ciudad vecina vivían dos niñas llamadas Jennie y Edith, una de las cuales tenía unos ocho

años de edad, y la otra poco más. Eran condiscípulas e íntimas amigas. En junio de 1889 ambas

cayeron enfermas de difteria. El miércoles a mediodía murió Jennie. Entonces los padres de Edith,

así como su médico, pusieron gran cuidado en ocultarle el hecho de que su amiguita se había ido

para siempre. Temían el efecto que podría causarle la noticia a su propia salud. Para demostrar que

consiguieron su propósito y que ella no sabía nada, puede decirse que el sábado 8 de junio al

mediodía, y poco antes de que dejara de tener conocimiento de cuanto pasaba en torno suyo, cogió

dos fotografías suyas para enviárselas a Jennie, y dijo también a los que la asistían que la

despidieran de ella.

(3.) Como a algunos de mis lectores puede que no les sea familiar el nombre del Dr. Hyslop, haré

constar que éste fue durante algunos años profesor de Ética y Lógica en la Universidad de

Columbia (Nueva York). Estudió algunos años en Alemania, donde se doctoró en Filosofía, y era

también doctoren leyes. Al principio fue un crítico escéptico y severo de las investigaciones

psíquicas, pero después se convenció de la importancia del problema y abandonó su cátedra

universitaria y todos sus emolumentos para consagrar el resto de su vida a la investigación de los

fenómenos psíquicos. Desplegó un celo, una energía y una penetración considerables, y de hecho

sacrificó su vida al incesante trabajo que implicaban sus deberes de tesorero, secretario honorario

e investigador de la S.P.R. norteamericana. Su producción literaria fue enorme; parecía vivir,

moverse y tener todo su ser en la investigación psíquica, con exclusión de casi toda otra cuestión.

Pasó algún tiempo conmigo en Irlanda y dio una documentada conferencia en la Sección de Dublín

recientemente fundada de la S.P.R. Murió en 1920.

Edith murió a las seis y media de la tarde del sábado 8 de junio. Se había despertado y despedido de

sus amigas y se puso a hablar de la muerte sin aparentar miedo. Creyó ver a una y otra de cuantas

amigas suyas habían fallecido a sabiendas de ella. Hasta aquí era lo mismo que otros casos

similares. Más de pronto, y con una expresión de suma sorpresa, se volvió a su padre y exclamó:

"¡Anda, papá, voy a llevarme a Jennie conmigo!" Luego añadió: "¡Oh, papá! ¡No me habías dicho

que Jennie estaba aquí!" E inmediatamente tendió los brazos como en una acogida y exclamó: "¡Oh,

Jennie, cuánto me alegro de que estés aquí!"

En relación con este caso, el Dr. Savage hace notar que es difícil explicar el incidente por

ninguna teoría ordinaria de las alucinaciones. Si esta visión fuera un caso aislado, quizá pudiera

explicarse por una mera coincidencia casual; pero como forma parte de un considerable grupo

de casos análogos, resulta increíble la explicación de que fuera una coincidencia debida al azar.

Mis lectores coincidirán sin duda con la observación del Dr. Savage a medida que lean los

demás casos narrados en este volumen.

El siguiente caso fue descrito en un trabajo de contribución a la S.P.R., escrito por el Sr. Edmund

Guruey y el Sr. F.W.H. Myers (Proceedings, S.P.R., vol. V, pág. 459). Éstos lo conocieron a través

del Reverendo C.J. Taylor. El narrador, que no quiere que se publique su nombre, fue el Vicario de

H.: (COMIENZO AQUÍ DE AQUÍ PARA ABAJO)



Los días 2 y 3 de noviembre de 1870 perdí a mis dos hijos mayores, David Eduardo y Harry, que

tenían 3 y 4 años de edad, respectivamente, víctimas de la escarlatina.

Harry murió el 2 de noviembre en Abbot's Langley, a catorce millas de mi vicaría en Aspley, y

David murió al día siguiente en este último lugar. Una hora antes de morir David se sentó en el

lecho, y señalando al pie de la cama dijo distintamente: "Ahí está Harry llamándome." Estoy

convencido de la veracidad de este hecho, y estas palabras fueron oídas también por la enfermera.

X.Z. Vicario de H.

En cartas y conversaciones con el Sr. Podmore, el Sr. Taylor añade los siguientes detalles: "El Sr.

Z. (el vicario) me ha dicho que tuvo cuidado de evitar que David supiera que había muerto Harry y

que está seguro de que David no lo sabía. El mismo Sr. Z. se halló presente y oyó lo que dijo el

niño. Éste no deliraba en aquel momento."

El siguiente caso fue comunicado a la S.P.R. (Proceedings, S.P.R., vol. V, pág. 460) por el

Reverendo J.A. McDonald, que ayudó útilmente a la Sociedad durante algunos años en la

ciudadosa reunión de pruebas. El Sr. McDonald lo supo directamente por la Srta. Ogle, hermana

del perceptor. Ésta escribió como sigue:

Mi hermano John Alkin Ogle murió en Leeds el 17 de julio de 1879. Una hora antes de expirar

vio a su hermano -que había fallecido unos dieciséis años antes-, y John, alzando la vista con

marcado interés, exclamó: "¡Joe! ¡Joe!" E inmediatamente después añadió con cálida sorpresa:

"¡Jorge Hanley!" Mi madre, que había llegado de Melbourne, que se encontraba a unas cuarenta

millas de distancia y era donde residía Jorge Hanley, se quedó atónita al oír esto y dijo: "¡Qué

extraño es que haya visto a Jorge Hanley! ¡Sólo hace diez días que murió!" Luego, volviéndose a

mi cuñada, le preguntó si alguien le había hablado a John de la muerte de Jorge Hanley, a lo que

aquélla contestó negativamente. Mi madre era la única persona entre los presentes que estaba

enterada del hecho. Yo estuve presente y presencié cuanto acabo de decir.

Harriet H. Ogle

En respuesta a varias preguntas, la Srta. Ogle manifiesta: "J.A. Ogle no deliraba ni había perdido el

conocimiento cuando pronunció las palabras citadas. Jorge Hanley era un conocido de John A.

Ogle, no un amigo particularmente familiar. La muerte de Hanley no fue mencionada al alcance de

su oído."

La Revue Spirite del mes de diciembre de 1924 contiene el interesante caso siguiente:

La revista Verdade e Luz, de San Paolo (Brasil), hace observaciones en su número del mes de

septiembre de 1924 sobre el notable incidente de que fue heroína la moribunda Adamina Lázaro.

Pocas horas antes de morir la paciente dijo a su madre que veía junto a su lecho a varios miembros

de la familia, todos los cuales habían fallecido algunos años antes. El padre atribuyó al delirio esta

declaración in extremis, pero Adamina insistió con nuevas frases, y entre los "visitantes" 'invisibles

nombró a su propio hermano Alfredo, que se hallaba en aquel momento a una distancia de 423

kilómetros, en el faro del puerto de Sisal.

El padre se convenció cada vez más del carácter imaginario de estas visiones, sabiendo bien que su

hijo Alfredo gozaba de perfecta salud, pues algunos días antes había recibido noticias suyas que no

podían ser mejores.

Adamina murió aquella misma noche y a la mañana siguiente su padre recibió un telegrama que le

informaba de la muerte del joven Alfredo. Una comparación del tiempo transcurrido prueba que la

moribunda vivía todavía al acaecer la muerte de su hermano. El siguiente caso se lo debo al Sr. C.J.

Hans Hamilton, que lo tradujo de la revista Psychica de 1921, publicada en Francia. Fue facilitado

por el Sr. Warcollier, del Instituto Metapsíquico de París. Dice así:

Mi tío, el Sr. Paul Durocq, dejó París en 1893 para hacer un viaje a América en compañía de mi tía

y otros miembros de la familia. Cuando se hallaban en Venezuela mi tío enfermó con la fiebre

amarilla y murió en Caracas el 24 de junio de 1894.

Poco antes de morir, y cuando se hallaba rodeado de toda su familia, tuvo un prolongado delirio

durante el cual profirió los nombres de algunos amigos que había dejado en Francia y a los que

creía ver. "¡Vaya, vaya, usted también... y usted... usted también!..."

Aunque sorprendidos por este incidente, nadie concedió gran importancia a estas palabras en el

momento en que fueron proferidas. Pero posteriormente adquirieron una importancia excepcional

cuando, de regreso a París, la familia se encontró con las esquelas mortuorias de las personas

nombradas por mi tío antes de morir y que habían fallecido antes que él. Hasta hace poco tiempo

no logré reunir el testimonio de los dos únicos supervivientes de este acontecimiento, que son mis

primos Germana y Mauricio Durocq.

Germana Durocq lo relata como sigue:

Me pides detalles de la muerte de mi pobre padre. -Aún le recuerdo bien cuando yacía moribundo,

aunque han transcurrido muchos años. Lo que seguramente te interesa es que nos dijo que había

visto algunas personas en el cielo y que había hablado con ellas extensamente. Nosotros nos

quedamos muy asombrados cuando al regresar a Francia encontramos las esquelas mortuorias de las

mismas personas que él había visto al morir. Mauricio, que era mayor que yo, podría darte más

detalles sobre este asunto.

Mauricio Durocq dice:

Respecto a lo que me preguntas acerca de la muerte de mi padre, que aconteció hace bastantes años,

recuerdo que pocos momentos antes de morir mi padre pronunció el nom bre de uno de sus viejos

camaradas -el Sr. Etcheverry-, con el que no se había relacionado ni siquiera por correspondencia

desde hacía mucho tiempo, exclamando: "¡Ah, usted también!",

o una frase análoga. Hasta regresar a París no vimos la esquela mortuoria de este señor. Quizá mi

padre pronunciara otros nombres, pero yo no me acuerdo.

El Sr. Hans Hamilton, que tradujo y me envió el incidente citado, hace los siguientes

comentarios:

Las fechas de la muerte de las personas vistas por el Sr. Durocq al agonizar deberían haber sido

comprobadas al regresar la familia a París, pues por no haberlo hecho no tenemos la certidumbre

de que hubieran muerto antes que el Sr. Durocq. Sin embargo, toda la historia hace pensar que es

más que probable que la familia no pasara por alto este punto, y el Sr. Warcollier manifiesta en su

relato que las personas en cuestión habían ya fallecido al tiempo de las apariciones.

El siguiente incidente fue enviado al Spectator por "H. Wedguerood" en 1882. Dice así:

Hace unos cuarenta o cincuenta años, una joven, pariente cercana mía, se hallaba agonizando

víctima de la tisis. Había yacido algunos días en un estado de gran postración sin darse cuenta de

nada, cuando de pronto abrió los ojos y mirando hacia arriba dijo lentamente: "Susana..., y Juana...,

y Elena" como si reconociera a sus tres hermanas, que habían fallecido anteriormente de la misma

enfermedad. Luego prosiguió tras una breve pausa: "¡Y Eduardo también!" (que era un hermano

suyo, al que entonces se suponía sano y salvo en la India), como si se sorprendiera de verle entre

sus hermanas. Ya no dijo más, y poco después falleció. Pasados los días requeridos por el correo

llegaron cartas de la India anunciando la muerte de Eduardo, a causa de un accidente, una semana o

dos antes de la muerte de su hermana. Esto me lo contó una hermana mayor que cuidó a la

moribunda, y que se hallaba a su cabecera al tener lugar la aparente visión. (Véase la obra de R.

Pike, Life's Borderland and Beyond, pág. 29.)

La Srta. Frances Power Cobber, autora de la obra The Peak in Darien, relata un incidente de

índole muy notable ocurrido en una familia estrechamente ligada por el afecto: Una señora

moribunda, mostrando una expresión de gozosa sorpresa, dijo ver uno tras otro a tres hermanos

suyos que habían muerto hacía mucho tiempo, mas luego reconoció al parecer a un cuarto

hermano, al que los asistentes juzgaban vivo en la India. La asociación de su nombre con el de sus

hermanos difuntos suscitó tal espanto y tal horror en el espíritu de uno de los presentes, que se

precipitó fuera de la estancia. Transcurrido el debido tiempo se recibieron cartas que anunciaban

la muerte del hermano en la India, que había acaecido poco tiempo antes de que su moribunda

hermana creyera reconocerle.

El Dr. E.H. Plumptre (el deán de Wells) hace notar en una comunicación al Spectator del 26 de

agosto de 1882:

La madre de uno de los primeros pensadores y teólogos de nuestro tiempo yacía en el lecho de

muerte en el mes de abril de 1854. Había pasado algunos días en un estado de absoluta

inconsciencia. Poco antes de morir salieron de sus labios las palabras siguientes: "Ahí están todos...

Guillermo, e Isabel, y Emma, y Anita." Luego, tras una pausa, añadió: "Y Priscilla también."

Guillermo era un hijo suyo que había muerto en la infancia y cuyo nombre no había salido de los

labios de la madre desde hacía varios años. Priscilla había muerto dos días antes, pero aunque su

muerte era conocida de la familia, no se le había comunicado a la madre.

En relación con la cuestión tratada en este capítulo, debe leerse también el caso de la Sra. Z. en el

capítulo V.
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1º.- Evocación –Res.- Estoy aquí: habladme.
Mensaje Publicado: Mar, 19 Oct 2010 12:55 pm    Asunto: 1º.- Evocación –Res.- Estoy aquí: habladme. Responder citando
nedhel
espirita
espirita
 

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1º.- Evocación –Res.- Estoy aquí: habladme.



2º.- Habíais prometido volver a vernos y aprovechamos la ocasión para pediros algunas explicaciones complementarias. Res.- De buen grado.



3º.- Después de vuestra muerte, ¿habéis asistido algunos combates que tuvieron lugar –Res.- Si, al último.



4º.- Como Espíritu, cuando sois testigo de un combate y veis a los hombres matarse mutuamente . ¿Esto os hace experimentar el sentimiento de horror que nosotros mismos tenemos al ver semejantes escenas? –Res.- Si, incluso como hombre ya lo sentía: pero por entonces el respeto humano reprimía ese sentimiento como indigno de un soldado.



5º.- ¿Hay Espíritus que sienten placer al ver esas escenas de matanza? –Res.- Pocos.



6º.- Al ver esto, ¿qué sentimiento experimentan los Espíritus de un orden superior? .-Res.- Gran compasión. Casi desprecio. Aquello que vosotros mismos sentís cuando veis a los animales que se dilaceran entre si:



7º.- Al asistir a un combate y al ver morir a los hombres , ¿sois testigo

de la separación entre el alma y el cuerpo? -. Res.- sí.



8º.- En ese momento ¿Veis a dos individuos. El Espíritu y el cuerpo? -.Res.- No. ¿qué es, pues, el cuerpo? –Preg.- Pero no por eso el cuerpo deja de estar allá. Y debe ser distinto del Espíritu. –Res.- un cadáver, si. Pero no es más un ser.



9º.- ¿Cuál es la apariencia que el Espíritu tiene para vos en ese momento? Pres.- Levedad.



10º.- ¿Se aleja el Espíritu inmediatamente del cuerpo? Os ruego que tengáis a bien describirnos lo más explícitamente posible cómo tales cosas suceden y cómo nosotros las veríamos si fuésemos tetigos de las mismas. _Res.- Hay pocas muertes realmente instantáneas: la mayor parte del tiempo el Espíritu, cuyo cuerpo acaba de recibir el impacto de una bala o de un cañonazo , dice a sí mismo: Voy a morir, pensemos en Dios y en el Cielo: adiós, Tierra que amo . Después de este primer sentimiento, el dolor os arranca de vuestro cuerpo, y es entonces que se puede distinguir al Espíritu, que se mueve al lado del cadáver. Esto parece tan natural que la visión del cuerpo muerto no produce ningún efecto desagradable, La vida, al haber sido toda transportada para el Espíritu, atrae la atención solamente hacia éste. Es con él que conversamos o a él que damos órdenes.



Nota: Se podría comparar este efecto al que es producido por un grupo de bañistas : el espectador no presta atención a las ropas que ellos han dejado en la playa.



11º.- Generalmente, el hombre sorprendido por una muerte violenta , durante algún tiempo no cree que está muerto. ¿Cómo se explica su situación y cómo él se puede causar esa ilusión, ya que realmente debe sentir que su cuerpo no es más material ni resistente? –Res. Lo sabe, y de ninguna manera él se puede causar esa ilusión.



Nota: Esto no es perfectamente exacto. Sabemos que los Espíritus se pueden causar esa ilusión en ciertos casos creyéndose que no está muertos.



12º.- Una violenta tempestad se desencadenó en el final de la batalla de Solferino: ¿Esto se debió a una circunstancia fortuita o a un designio providencial? –Res.- Toda circunstancia fortuita resulta de la voluntad de Dios.



13º.- ¿Esta tempestad tenía un objetivo? ¿Y cuál era.? –Res.- Si, ciertamente: parar el combate.



14º.- ¿Ha sido provocada en interés de una de las partes beligerantes? ¿Cuál de ellas? –Res.- Si, sobre todo para nuestros enemigos.



-Pregunta. ¿Por qué esto? ¿Podríais explicaros más claramente? –Res.- ¿Me preguntáis por qué? ¿Pero no sabéis que, sin esta tempestad , nuestra artillería no habría dejado escapar a ningún austriaco?



15º.- Si esa tempestad ha sido provocada, debe haber tenido sus agentes: ¿cuáles eran estos agentes? –Res.- la electricidad.



16º.- Este es el agente material: ¿ero hay Espíritus que tienen la atribución de dirigir esos elementos? –Res.- No. La voluntad de Dios es suficiente: Él no necesita de ayudantes tan comunes. (Ver más adelante el artículo sobre las tempestades).





El general Hoche

(Sociedad, 22 de julio de 1859.)



1º.- Evocación: -Res. Estoy con vosotros.



2º.- La Sra. J... nos ha dicho que os habíais comunicado espontáneamente con ella: ¿con qué intención lo habéis hecho, puesto que la misma no os había llamando? –Res.- Es ella quien me ha traído aquí. Yo deseaba ser llamado por vos y sabía que, al estar cerca de ella, vos lo sabríais y probablemente me evocaríais.



3º.- Le habéis dicho que acompañabais las operaciones militares de Italia: esto nos parece natural: ¿podríais decirnos lo que pensáis al respecto? –Res.- Ellas han producido grandes resultados: en mi época se combatía por más tiempo.



4º.- Al asistir a esta guerra. ¿desempeñabais en la misma algún papel activo? –Res.- No, el de un simple espectador.



5º.- Como vos. ¿han estado allí otros generales de vuestro tiempo? –Res.- Si: bien lo podéis imaginar.



6º.- ¿Podríais designar a algunos? –Res.- Sería inútil.



7º.- Se nos ha dicho que Napoleón I estaba presente, lo que no es difícil de creer. A la época de las primeras Guerras de Italia. Él no era sino general. ¿podríais decirnos si en ésta él veía las cosas desde el punto de vista del general o del emperador?- Res. De ambos, e incluso de un tercero: el de diplomático.



8º.- Cuando encarnado, vuestro rango militar era más o menos igual al de él: como después de vuestra muerte él ascendió bastante ¿Podríais decirnos si, como Espíritu, vos lo consideráis como vuestro superior? –Res.- Aquí reina la igualdad: ¿por qué preguntáis esto?



Nota: Indudablemente él entiende por igualdad que los Espíritus no tienen en cuenta las distinciones terrestres, con las cuales, en efecto, poco se preocupan y que no poseen ningún peso entre los mismo: pero la igualdad moral está lejos de reinar allí: entre ellos hay una jerarquía y una subordinación fundadas en las cualidades adquiridas, y nadie puede sustraerse al ascendente de aquellos que son más elevados y más puros.



9º.- Al acompañar las peripecias de la guerra. ¿preveíais la paz tan próxima? –Res.- Si.



10º.- ¿Esto era para vos una simple previsión o teníais un cierto conocimiento previo? –Res.- No. Me lo habían dicho.



11º.- ¿Sois sensible al recuerdo que se ha guardado de vos? –Res.- Si: pero yo hice tan poco.



12º.- Vuestra viuda acaba de morir. ¿os encontrasteis con ella inmediatamente? –Res.- Yo la esperaba. Hoy voy a dejarla: la existencia me llama.



13º.- ¿Será en la Tierra que debéis tener una nueva existencia? –Res.- No.



14º.- El mundo en que debéis ir. ¿es conocido de nosotros? Sí: Mercurio.



15º.- Este mundo ¿es moralmente superior o inferior a la Tierra? –Res.- Inferior. Yo lo elevaré y contribuiré para hacerlo subir cuando lo habite.



16º.- ¿Conocéis actualmente ese mundo hacía donde debéis ir? –Res.- Si, muy bien: tal vez mejor de lo que lo conoceré cuando lo habite.



Nota: Esta respuesta es perfectamente lógica. Como Espíritu, ve a ese mundo en su conjunto: cuando esté allí encarnado, solamente lo verá desde el punto de vista restricto de su personalidad y de la posición social que ha de ocupar.



17º.- En el aspecto físico , los habitantes de ese mundo ¿son también materiales como los de la Tierra? –Res.- Sí, completamente: aún más.



18º.- ¿Habéis sido vos quien ha elegido ese mundo para vuestra nueva existencia? –Res. No, no: yo hubiera preferido una tierra calma y feliz, allá encontraré torrentes de mal para combatir y furores, del crimen para punir.



Nota: Cuándo nuestros misioneros cristianos van a los pueblos bárbaros para intentar hacer que en ellos penetren los gérmenes de la civilización. ¿no cumplen una misión análoga? Por lo tanto, ¿Por qué admirarse de que un Espíritu elevado vaya a un mundo atrasado para hacerlo avanzar?



19º.- Esta existencia ¿os ha sido impuesta por constreñimiento? –Res.- No: yo me he comprometido a llevarla a cabo: me han hecho comprender que el destino, la Providencia, Si así lo deseáis allí me llamaba. Es como la muerte antes de subir al Cielo: es preciso sufrir, ¡Y lamentablemente yo no he sufrido lo suficiente! .



20º.- ¿Sois feliz como Espíritu? –Res. Sí sin dificultades.



21º.- ¿Cuáles han sido vuestras ocupaciones como Espíritu, desde el momento en que hubisteis dejado la Tierra?- Res.- He visitado el mundo, la Tierra enteramente. Esto me ha exigido un periodo de varios años. He aprendido las leyes que Dios emplea para dirigir todos los fenómenos que hacen parte de la vida: después, he procedido del mismo modo en varias otras esferas.



22º.- Nosotros os agradecemos por consentir atender a nuestro llamado- Resp.- Adiós: no me veréis nuevamente.
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