 Desde casi siempre, los métodos de evaluación y diagnóstico de la Psiquiatría ante las dimensiones espirituales de la vida y las percepciones extrafísicas del psiquismo humano, han sido vistas con recelo o abierta desconfianza, tendiendo a considerar patológico todo aquello que no se adapta a sus instrumentos de examen y lo catalogado por los manuales académicos.
Pero, no obstante a este secular rechazo inicial, cada vez son más los profesionales de la salud mental que van incluyendo las experiencias místicas, el campo de la creencia y los factores coadyuvantes como la fe o las llamadas terapias alternativas, como valores positivos o dignos de pesquisa para el proceso de cura. Los recientes estudios por parte de profesionales de todo el mundo, sobretodo en las dos últimas décadas, vienen a confirmar que las experiencias extrasensoriales disociativas no son, en realidad, hechos más o menos aislados, sino algo bastante común dentro de populaciones no-clínicas.
Recientemente, la Universidad de Saô Paulo está volcada en estudios sobre los llamados médiums o ?sensitivos? y da un paso importante en este sentido. En febrero pasado el psiquiatra Alexander Moreira de Almeida, presentaba con éxito su tesis de doctorado fruto de cuatro años de trabajo, en una de las más completas investigaciones sobre este asunto llevada acabo en los últimos años. En este estudio, el autor y facultativo defiende que a pesar de los médiums presentar síntomas relacionados con la personalidad múltiple y/o la esquizofrenia, estos solo son registrados como consecuencia de su natural predisposición ?paranormal?, y cesan completamente cuando finaliza la actividad psi (mediúmnica) o intercambio psíquico, lo que no les impide presentar una absoluta normalidad mental la mayor parte del tiempo, sean personas altamente capaces y perfectamente adaptadas socialmente, lo que viene a resaltar la cada vez más frecuente postura de incontables médicos e investigadores del área de la salud, a favor de que vivencias diferentes no tienen porque ser consideradas (por un ascentral automatismo académico) como trastorno mental, y que muchas pautas tradicionales de diagnóstico son insuficientes, necesitan ser ampliadas.. sopena de resultar inútiles sus sistemas de análisis.
Las prestigiosa Asociación Psiquiátrica Americana (autora del DSM, ?la Biblia? sobre toda enfermedad mental catalogada) ha dado un gran paso al incluir una nueva categoría diagnóstica: Problemas Espirituales y Religiosos, donde se reconoce que muchos de esos ?problemas? de índole mística o paranormal no tienen porque ser atribuibles a trastornos psiquiatricos, y sí más bien a determinadas herencias culturales y realidades de vida diferentes.
Hoy podemos hablar por derecho que, la ciencia actual, se va adentrando en otros territorios más allá de los académicos, abriendo campo de investigación mediante otros enfoques que no sean los tradicionales, no prescindiendo ya de las experiencias religiosas y/o psíquicas que pueden ser tratadas como ?incomunes? (pero integradoras) y no forzosamente desorganizadoras.
En esta progresiva apertura científica ante asuntos secularmente denostados, encontramos también el tema de la transmisión de energías y la oración en el proceso de cura (el ?pase?, como se conoce en los medios espíritas).
En 1994, el mismísimo Pentágono creó una comisión de estudios sobre los efectos de la ?imposición de manos?, llevada a cabo en la Universidad de Alabama, concretamente en la Unidad de quemados, a respecto de los efectos curativos del ?TT? (Toque terapéutico) en infecciones y quemaduras. También, en las dos últimas décadas, diversos centros y Hospitales del mundo son un referente en este asunto del toque terapéutico, tomado como una eficaz terapia complementaria.. más que ?alternativa?, propiamente dicha. El bioquímico Toni Bunnel de la Escuela de Salud de la Universidad de Hull (Reino Unido), declara haber obtenido resultados laboratoriales positivos sobre el efecto de ?cura con intención?, mediante la aplicación de las manos y su repercusión sobre la actividad de la pepsina (un tipo de enzima).
Resulta curioso el que todo esto que estamos hablando, nos remita, paradójicamente, a miles de años atrás, cuando Hipócrates (el padre de la medicina) ya hablaba de una fuerza interior curativa dentro del ser humano, a la que llamó de vía medicatrix...
No podemos cerrar este artículo sin mencionar la extraordinaria labor del Dr. Harold Koenig, uno de los más destacados (y valientes) especialistas en el estudio de la fe en el proceso de la cura, formado en geriatría, psiquiatría y bioestadística, que presenta actualmente seminarios y libros sobre ?Espiritualidad en el Cuidado del Paciente?, fruto de una laboriosa actividad de sus investigaciones en el Centro para el Estudio de la Religión, Espiritualidad y Salud de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte (actualmente, el mayor centro de investigación y estudio sobre religiosidad y salud del mundo). Este facultativo e investigador, lleva más de veinte años luchando en el medio científico por el reconocimiento de la vivencia espiritual para el bienestar emocional y la salud de las personas.
Todas estas y otras muchas cuestiones relacionadas con los nuevos enfoques de la Medicina ante los factores positivos latentes en el psiquismo y lo espiritual, hacen que hechos antaño denostados o abiertamente ridiculizados, sean progresiva pero imparablente, una realidad que adquiere cada día más relevancia científica y repercusión en el medio social. De repente (o no tanto), asuntos como determinadas experiencias místicas, quasi-muerte, emergencia espiritual, meditación, etc, son una realidad cada vez más tenida en cuenta por los profesionales de la salud, camino esta de ser entendida de una manera más integral.. e integradora.
Juan Manuel Ruiz Miembro de la Fraternidad Espírita José Grosso
http://www.kardec.es/fejg
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