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La obsesión


La obsesión, desde la visión que nos proporciona la doctrina espírita, consiste en la influencia perniciosa que ejerce un espíritu sobre otro, ya sea encarnado o desencarnado.
Desde el punto de vista psicológico, la obsesión es un pensamiento insistente que domina al sujeto pese a que este lo considere injustificado, absurdo e intente liberarse de él.
La diferencia en las dos definiciones sobre la obsesión, estriba, fundamentalmente, en la causa que produce la obsesión, ya que ella se manifiesta exteriormente, en algunas de sus manifestaciones, tal y como la define la psicología, mientras tanto, esta última no acepta la influencia de los espíritus sobre los hombres.
Sin embargo, pese a la negación de la psicología, esa influencia ha sido demostrada por diversos investigadores que se ocuparon del fenómeno sin preconceptos, sin temer la opinión de sus colegas, sin fanatismos, (ya que de la misma forma que existen los fanatismos de personas religiosas, existe fanatismo en muchas personas ocupadas de la ciencia, que piensan que lo que su ciencia no haya demostrado, no existe, en una postura poco científica. Es pues, deber de aquellos que no tienen una información precisa sobre las investigaciones llevadas a cabo sobre los fenómenos mediúmnicos, le informarse antes de emitir un juicio sobre ellos. Para nosotros hay evidencias, y no solo evidencias, sino pruebas, de esta influencia, y en ella se basará este artículo.
La obsesión presenta diversos grados que pueden variar, desde una simple molestia pasajera, hasta extremos donde el obsedido pierda realmente la capacidad de actuar coherentemente.
La doctrina espírita ha dividido estos grados es tres aspectos: 1º- OBSESIÓN SIMPLE: Esta se da cuando existe una influencia de un espíritu (siempre son inferiores, ya que los espíritus superiores no producen una influencia negativa ni involuntaria), sobre un encarnado, pero este se da cuanta y lucha para liberarse de esta influencia. La obsesión simple no es grave, sin embargo, se hace necesario que quien la sufre luche para liberarse de esta influencia, pues de lo contrario, puede
asumir características mayores.
Hay que distinguir la obsesión simple de la auto-obsesión. En algunos medios espíritas hemos visto presentar las dos como una misma cosa, lo que no es cierto. La auto-obsesión, como la propia palabra indica, es una obsesión producida por la propia persona sobre sí mismo, sin que medie
a influencia deun espíritu, y para nada es una obsesión simple, ya que puede asumir características de las más diversas en cuanto a la gravedad.
2º- LA SUBYUGACIÓN: La subyugación reviste un carácter mas profundo en relación con el grado de influencia que el espíritu ejerce sobre el encarnado. En esta se produce un constreñimiento de la voluntad del obsedido, que paraliza su capacidad para actuar de forma voluntaria.
La subyugación puede ser moral o física. En la subyugación moral, la persona subyugada siente deseos a los que no puede resistir para realizar cualquier cosa, que normalmente no haría, y que incluso desaprueba, pero cuya voluntad no puede resistirse a dejar de realizar.
En la subyugación física, se produce un constreñimiento físico para realizar actitudes que rayan en el ridículo y la "locura".
3ª- LA FASCINACIÓN: La fascinación representa el grado mas grave de la obsesión, ya que ella es la ilusión que ejerce un espíritu que lleva al obsedido a considerar como verdad las ideas más absurdas.
Este grado es, como decíamos, el mas grave, ya que quien padece la obsesión no se da cuenta realmente de que está bajo la influencia de un espíritu. Cree que las ideas que tiene son lógicas, sensatas y por lo tanto, no presta la menor resistencia frente a la influencia obsesiva.
Kardec, haciendo un análisis de la fascinación, en la génesis, indica: La tarea se hace más fácil cuando el obsedido comprende su situación y ayuda con su fuerza de voluntad y sus oraciones, no sucede lo mismo cuando, seducido por el espíritu falaz, se crea ilusiones sobre las cualidades de su diminador, complaciéndose con las maldades en que éste lo sumerge, ya que entonces, en lugar de ayudar, rechaza toda
asistencia. Este es el caso de la fascinación, siempre mucho más rebelde que la subyugación más violenta.
(La Génesis, Capítulo XIV)

J.J.T.F

Nota: El presente artículo es la introducción al tema de la obsesión, tema que iremos tratando a lo largo de algunos artículos que pondremos periódicamente