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El consolador prometido
Si
me amáis, guardad mis mandamientos. Yo rogaré al padre,
y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para
siempre: El espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir,
porque no lo ve ni conoce; pero vosotros le conocéis, por que mora
con vosotros, y estará entre vosotros. [...] Mas el consolador,
el espíritu santo, a quien el padre enviará en mi nombre,
él os enseñará todas las cosas, y os recordará
todo lo que yo os he dicho.
(San Juan, 14:15 a 17 y 26)
En estas palabras
de San Juan, vemos con claridad el anuncio de Jesús en la venida,
en tiempo oportuno, de un consolador.
¿Qué es, pues, ese consolador?.
Desde nuestra opinión, no puede referirse a un hombre, como tampoco
a un espíritu en concreto.
Jesús promete un consolador universal, que enseñaría
todas las cosas, y nos recordaría todo lo que él había
dicho. Por lo tanto, la idea de que sea un solo espíritu o un hombre,
es contraria a la mas elemental razón. Por consolador, entendemos
una idea, una doctrina, que nos consiga explicar aquello que Jesús
nos dijo, y enseñarnos todas las cosas.
Aquí, cabe preguntarse, ¿por qué?. ¿cuál
es la necesidad de ese consolador, si ya tenemos la doctrina enseñada
por Jesús?. El propio Jesús, afirma que él hablaba
por parábolas.
¿Cuál es el objetivo de hablar por parábolas?. Es
lógico, la falta de comprensión que la humanidad tenía
en la época de Jesús sobre las cuestiones relacionadas con
el espíritu. Para aquellas personas, todo aquello que fuera ajeno
a la realidad objetiva material, era incomprensible, por lo que necesitaban
de imágenes, símbolos materiales para entender las cuestiones
espirituales, que hubieran permanecido incomprendidas, sin estos símbolos
y parábolas de que Jesús se valía. Por ello, la idea
se centraba, fundamentalmente, en un método educacional de castigo
y recompensa, sin el cual, las ideas morales no hubieran sido comprendidas
y aceptadas por la mayoría. Por ejemplo, imaginemos qué
hubiera pasado, si Jesús hubiera hablado de la realización
interior como recompensa por la práctica del bien, sin duda hubiera
sido despreciado e incomprendido por todos. Necesitaba, para calar en
aquellas mentes muy aferradas a las cuestiones materiales, poner ejemplos
materiales para que entendieran su doctrina.
Sin embargo, el propio Jesús era conocedor de la necesidad de explicar
de una forma racional todo aquello que por entonces, solo podía
presentar por parábolas, y es por ello, que predice la aparición
de una doctrina que lo explicaría todo, de una forma clara, y adecuada
a una capacidad mental que solo acepta aquello es se puede verificar por
medio de la lógica y la razón.
Si observamos la doctrina cristiana, veremos como a lo largo de la historia,
esta a sufrido diversas interpretaciones. De ella han surgido varias religiones,
y todas ellas, teniendo como base las enseñanzas de Jesús,
cada una a interpretado estas enseñanzas de una forma distinta.
Esto nos muestra la necesidad clara de un consolador, es decir, de una
doctrina que explique con claridad aquello que Jesús enseñó,
como tambien nos demuestra, la sabiduría de Jesús al anunciar
que llegaría un consolador, pues ya sabía de los diversos
problemas que habría con la comprensión de sus enseñanzas.
Para nosotros, los espíritas, el espiritismo es la doctrina que
cumple con las características que ese consolador debía
de tener, y es sobre esas características que vamos a hablar en
el
presente artículo.
En primer lugar, consideramos la necesidad que tiene ese consolador, se
ser claro y lógico.
Jesús nos habla de la necesidad de otro consolador, ya que sabía
que no iba a ser comprendida su doctrina. Por ello, el poder explicarla
de una forma lógica y racional, es un carácter esencial
del consolador. Para ello, es necesario eliminar el dogma, es decir, aquellas
ideas irrefutables que deben aceptarse sin cuestionarlas. La presencia
de dogmas en una doctrina, indica la falta de raciocinio en la misma.
Desde el momento que quitamos al hombre la libertad de comprender aquello
en lo que cree, estamos impidiendo el progreso del ser, ya que solo se
progresa cuando se comprende, y sin comprensión, no puede haber
seguridad en aquello que se acepta. La doctrina espírita, por lo
tanto, propone que todo debe comprenderse, que aquello que es incomprensible,
es o bien por que es falso, o bien por que no se ha profundizado lo suficiente
en ello, que todo tiene una explicación lógica y que el
fin de hombre es buscar esa explicación para hallar la verdad.
Otra característica que sería esencial del consolador, es
que se fundamente en la realidad.
El espiritismo, tiene como base la existencia del alma, existencia que
confirma por medio de la experimentación de los fenómenos
mediúmnicos. En este aspecto, el espiritismo se presenta como un
consolador eficaz, pues no ofrece una creencia ciega de la inmortalidad
del alma, sino que puede demostrarla de una forma positiva. No dice a
nadie que crea en la supervivencia del espíritu, sino que la demuestra,
con lo que la duda se convierte en certeza, lo que ofrece realmente un
consuelo ante el problema de la muerte. Además, el hecho de saber
que no moriremos, que seguiremos viviendo después de la muerte
del cuerpo, nos plantea un problema importante, y es relacionado sobre
nuestro estado futuro. ¿De qué dependerá?. Ahí
tambien el espiritismo nos ofrece una respuesta, no una respuesta dogmática,
sino que se deduce de la observación de los hechos, ya que por
medio de la comunicación con los espíritus, podemos observar
su estado, de lo que se deduce, que el estado futuro del hombre, depende
de su comportamiento presente, y que el bien, las buenas obras, la moral,
otorgan un estado de paz interior, tranquilidad y bienestar en el ser,
mientras que una vida indigna, ofrece al ser sufrimientos internos. Al
demostrarnos el espiritismo esta realidad de una forma objetiva y clara,
su efecto moralizador es incuestionable.
Sin duda, este tema es muy amplio para desarrollarlo en un solo artículo.
Sería necesario un estudio completo del espiritismo para profundizar
mas en se carácter de consolador prometido por Jesús. En
estas palabras, hemos querido presentar el espiritismo como una doctrina
que se apoya en los hechos, en la razón, y que nos conduce, de
una forma lógica, a la moral, la base fundamental de la enseñanza
cristiana.
J.J.T.F
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