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BREVES CONSIDERACIONES SOBRE LAS DUDAS EN MEDIÚMNIDAD
Ahora bien, visto que es un problema generalizado, y cuyas consecuencias pueden ocasionar problemas, desarmonías, dificultando el trabajo en grupo, como el desarrollo de la propia facultad, se torna necesario hablar sobre el tema, intentando ver cuales serían las causas que producen esas dudas, y como solucionarlas. El estudio de un tema tan amplio y complicado, no es fácil, por el hecho de que cada médium es distinto a los demás, y por lo tanto, las causas del surgimiento de las dudas, podrán variar hasta el infinito, dependiendo del médium que estemos hablando. Aún así, existen factores que propician el surgimiento de las dudas, y que estudiaremos a lo largo de este artículo, sin pretender, por supuesto, agotar un tema tan basto. Nos daremos por satisfechos, si conseguimos aclarar algunos puntos que nos parecen propiciadores de el problema que vamos a enfrentar. Quizás, el punto capital de este tema, es la ligereza con que muchas personas, incluso dentro de los centros espíritas, enfocan la mediúmnidad. Para muchos, ser médium, significa ser una persona que va a traer una información precisa sobre los espíritus, y por ello, se les exigen a los médiums actitudes que no siempre tienen, o se les piden cosas que están fuera del alcance de ellos. Esta actitud, en nombre de un falso criterio científico, es precisamente todo lo contrario, ya que una actitud científica, es la que utiliza el instrumento exacto para la observación que se pretende realizar, y no pretender que un instrumento con una capacidad, pueda darnos una información para la cual no está hecho. Eso pasa con muchos espíritas, que ignorando la función de la mediúmnidad, como sus grados, exigen de los médiums informaciones para las que evidentemente, no están preparados. A este respecto, deberíamos hacer un estudio de los diferentes grados en los que una facultad mediúmnica puede manifestarse, que según el Libro de los Médiums, de Allan Kardec, son de las cuatro que vamos a describir rápidamente: Médiums mecánicos: Son aquellos que no son conscientes de aquello que están obteniendo. En el caso de los médiums escribientes, la mano se mueve de forma involuntaria, y no saben aquello que están escribiendo. Médiums semi-mecánicos: Como los anteriores, los movimientos de la mano para escribir, no son voluntarios, sin embargo, el médium va tomando conciencia de aquello que escribe, a la vez que lo va escribiendo. Médiums intuitivos: Son aquellos que reciben el pensamiento del espíritu, pero a la hora de transmitirlo, lo hacen de forma consciente, vistiendo con palabras la idea que reciben del espíritu. Médiums de inspiración: El mecanismo es igual que el anterior, solo que es un grado menos profundo, donde no se produce el trance mediúmnico, y por lo tanto, no se puede distinguir de nuestros propios pensamientos. Como vemos, los grados de manifestación mediúnmica, varían desde la inspiración, en la que todas las personas, en mayor o menor intensidad, hemos recibido, hasta estados muy profundos, donde el trance es tal, que el médium no se acuerda realmente de aquello que a hecho, y manifiesta unos conceptos totalmente extraños a lo que él mismo puede pensar y entender. Con esto vemos, que lo que sería factible para un médium, (si este es mecánico, o semi-mecánico), no podría ser realizado por otro cuya facultad pueda ser, por ejemplo intuitiva, y que sería un error pedirle a este último la precisión que podemos encontrar en los otros dos grados. El problema resulta, claro está, cuando médium, dirigente o asistente a la reunión mediúmnica, no sabe si es médium intuitivo, semi-mecánico o mecánico, o por causa de la vanidad, desear ser un médium de tal o cual característica cuando en verdad no se tiene. Es entonces, cuando empieza a surgir el grave problema de las dudas, por que el propio médium, se empieza a comparar con otros, con médiums cuya facultad les permite una manifestación evidente, con características que pueden probar el fenómeno. Como no se conoce lo suficientemente el proceso del intercambio con el plano espiritual, el médium, o los demás asistentes a la reunión mediúmnica, comienzan a pensar que no están teniendo pruebas, que quizás sea un fenómeno anímico, que los resultados no se dejan ver de forma evidente, y al proceder con desconocimiento, las dudas se instalan en el propio médium, y lo que es peor, en el grupo de trabajo. Ahora bien, se pensará, si hay grados de mediúmnidad donde se puede evidenciar el fenómeno de una forma clara, ¿por qué razón existen otros grados donde pueda surgir la duda?, ¿no sería mas lógico, que todos los médiums fueses, por ejemplo mecánicos, y así el problema de las dudas no existiría de forma tan amplia? Este razonamiento puede parecer lógico, sin embargo, no lo es. El hecho, es que para cada cosa, se necesita el instrumento adecuado, y para entender esto, debemos hablar sobre el proceso del trance mediúmnico. El concepto de trance, tiene que ver con otro concepto, el de un estado alterado de conciencia. Este estado alterado de conciencia, se produce cuando hay una disociación en la conciencia normal del hombre, es decir, cuando por cualquier causa, el ser humano entra en una situación distinta al estado normal en el que se manifiesta. A este estado anómalo, se le designó el nombre de Paranormal, que significaría, mas allá de lo normal. Los fenómenos mediúmnicos, son fenómenos de trance, porque el médium, independientemente que sea intuitivo, semi-mecánico, o mecánico, se encuentra durante el proceso de comunicación, en un estado alterado de conciencia, sin embargo, hay una gran diferencia, entre la profundidad del trance en un médium mecánico, que en uno intuitivo. Mientras que en este último el trance es muy superficial, en el primero es profundo, y es lógico, que a mayor profundidad en el grado de trance, mas dificultad para controlar el fenómeno mediúmnico. Por eso, hay trabajos mediúmnicos, donde la mediúmnidad intuitiva es mas apropiada, ya que no es necesario el detalle, donde no es necesario que tengamos información exacta de hechos, días, nombres, direcciones, etc., y al ser el trance mas superficial, el proceso de control que el médium puede ejercer sobre la comunicación es mayor. Por esta razón, es que para las reuniones de esclarecimiento de espíritus sufrientes, por ejemplo, lo normal es encontrar médiums psicofónicos intuitivos, ya que ese trabajo no es un trabajo de investigación, y se supone, que los que asisten a esos trabajos, no son personas que necesiten pruebas para convencerse, por que ya deben haber estudiado, conocido y comprendido la mediúmnidad lo suficiente como para saber que fenómenos se van a encontrar. Por otro lado, en el proceso mediúmnico, no solo intervienen los grados de manifestación que cada médium tenga, sino también, la preparación de los propios médiums. En relación a esto, podemos encontrar dos médiums con el mismo grado de facultad, pero con distinto grado intelecto-moral. En este caso, es evidente que el proceso de la comunicación variará de uno para con el otro, ya que si el médium por el que el espíritu quiere transmitir una idea está mas ilustrado que otro, siempre lo hará con mayor claridad, facilidad y solvencia que el segundo, que se verá limitado por el nivel de sus conocimientos. Vemos por lo tanto, lo importante que es evitar las comparaciones en materia de mediúmnidad, porque cada médium es distinto de los otros, y precisamente, uno de los factores que mas propician el surgimiento de las dudas, es precisamente esa comparación. Tanto el médium, como los demás miembros del grupo, deben observar a cada médium como distinto de los demás, con unas particularidades propias, para así, desde las posibilidades propias de ese médium, trabajar de forma edificante, en el único objetivo para el que la mediúmnidad existe, que es el de ayudar de forma desinteresada a los que tengan algún tipo de necesidad. Pero si ya es difícil encontrar a dos médiums con idénticas cualidades intelectuales, con idénticas cualidades morales, y con idéntica facultad mediúmnica, hay otro aspecto mas a considerar en este tema. Es el relacionado con las especialidades de los médiums. Además de los grados en los que una facultad puede manifestarse, así como del papel del médium en la comunicación, otro punto a considerar el la especialidad que el médium tenga. Así pues, un médium escribiente, intuitivo, puede además, estar especializado, en la poesía, otro en la prosa, otro en textos que diserten sobre moral, otros sobre filosofía, otros sobre ciencia, otros positivos, donde el detalle es su característica, otros lo contrario, y así, una infinidad de variedades. Por lo que deducimos, que ningún médium es igual a otro, y que cada médium, como dijimos, debe ser estudiado de forma individual, sin comparaciones de ningún tipo. CONSIDERACIONES FINALES. Este tema, es ampliamente profundo, y aquí solo hemos ofrecido unas pinceladas, en algunos puntos donde queremos llamar la atención para la reflexión del lector. El estudio serio, profundo y continuado de la mediúmnidad, es un factor esencial para un trabajo bien hecho. Saber identificar al médium en el grado de manifestación en el que se encuentre. Entender que el médium no es un instrumento, que podemos manipular a nuestro antojo, sino una persona más del grupo, que colabora como los demás para la realización del trabajo. Comprender al médium en las dificultades, y usar la empatía para con él, en la certeza de que ser médium, no es ningún privilegio, y que cualquier médium, por encima de ser médium, es una persona. Evitar comparaciones, que además de carecer de base real, pueden resultar hirientes y despectivas. No pretender obtener determinado tipo de fenómenos. Adaptarse a los que surgen y estudiarlos sin preconceptos. Que el objetivo de la reunión mediúmnica, sea la practica del bien, no un probatorio de fenómenos paranormales. Y por último, la lucha personal, de todos los miembros del grupo, para ir eliminando poco a poco, las propias imperfecciones, y la comprensión y el respeto para los demás, en sus luchas evolutivas.
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