REALIDAD E ILUSIÓN EN RELACIÓN A
LA COMUNICACIÓN CON LOS ESPÍRITUS.
Durante
siglos la humanidad ha estado sumergida en un constante contacto con las almas
de aquellos que dejaron la tierra, a través de la evolución de la humanidad
tenemos conocimientos sobre historias y relatos que nos describen tales
eventos. En determinadas épocas de la historia incluso se prohibieron tales
relatos dando lugar a una cruel persecución hacia aquellos que decían
comunicarse con los “muertos”. Transcurridos siglos, entramos en un momento
donde hay un boom en relación a temas espirituales; este boom hace eco
mediáticamente a través de programas donde abiertamente se habla de ello, así
como aparecen revistas especializadas en temas donde los espíritus son el
debate central así como los fenómenos paranormales.
Paralelamente
y en un sentido doctrinal empezamos a conocer y oír hablar de una doctrina que
por primera vez de una forma lógica y racional da respuestas a tantas
cuestiones que en un principio se trataba de forma vulgar y llena de
supersticiones. El espiritismo establece las bases de estas comunicaciones así
como su efecto en los mortales, sus definiciones y respuestas inteligentes y
razonadas de los acontecimientos.
De
esta forma Allan Kardec nos ofrece la posibilidad de conocer a fondo una
ciencia desconocida al ser humano, donde ya podremos encontrar las respuestas
en torno al Mundo del Más Allá. Así, antes de abordar este tema definiremos el
significado de espíritu, médium y mediumnidad.
ESPÍRITU: Las almas de los hombres
despojados de su envoltura corporal.
MÉDIUM: Aquella persona capaz de sentir
a los espíritus en mayor o menor grado.
MEDIÚMNIDAD: La capacidad de
comunicabilidad de un médium con los espíritus.
Como
sabemos, todos somos médiums en mayor o menor medida, pues todos de alguna
forma sentimos el efecto de esta comunicabilidad en nuestras vidas ya sea
conscientemente o no, pero hay que resaltar que cuando nos referimos al término
médium en este artículo, solo nos referimos a aquellos que tienen un mayor
grado de comunicación siendo consciente de la relación mantenida.
Más
allá del sometimiento a determinadas creencias que hemos sido objeto durante
mucho tiempo, donde se nos inculcaba no sólo el miedo a la muerte, sino a la
desvinculación total de lazos afectivos una vez que alguien dejaba este mundo,
dejando ese encuentro a un supuesto “juicio final” cuya fecha no estaba
establecida, es decir, una vez que un ser querido partía, los lazos que nos
unían desaparecían hasta llegar a la nada.
Hoy
sabemos que ese nada se convierte en una puerta que abre una esperanza.
Sabemos
que la vida continua más allá de la muerte y por tanto los lazos no desaparecen
con la muerte física, se ha constatado en múltiples ocasiones esta relación
entre los dos planos el físico y el espiritual; una vez que partimos de esta
vida continuamos con nuestros afectos, virtudes y defectos, y encontraremos la
paz o el desequilibrio según nuestro nivel de conciencia.
Una
vez asumido que con la muerte los lazos no desaparecen y que permanecen a nuestro
lado, reconociendo el amor que Dios nos da pues nos ofrece la oportunidad de
continuar las relaciones, aparece la figura del médium con la capacidad para
poder establecer dichas comunicaciones, que dependiendo de nuestros valores
morales, pensamientos altruistas, optimistas así serán nuestras relaciones con
el Mundo Mayor, según la afinidad y vibración mental que mantengamos así
recibiremos unas u otras ondas de idéntica vibración. Por eso, no podemos
olvidar que la mediumnidad va intrínsicamente unida a la moralidad que
profesemos en nuestra vida. Será idénticamente a la afinidad que tengamos en el
campo físico con los demás, una persona egoísta nunca podrá tener afinidad con
una persona altruista, así como un materialista raramente se sentirá atraído por
una persona espiritual pues los intereses serían diferentes.
De
esta forma, a través de los diferentes tipos de mediumnidad: psicografía,
psicofonía, videncia etc.obtendremos comunicaciones de los espíritus que nos
rodean. Pero una cuestión importante ante la cual debemos reflexionar
profundamente sería: ¿todo lo que vemos, sentimos etc., son hechos mediúmnicos
o imaginarios? Diremos que no, no siempre provienen de espíritus sino de
nuestro propio subconsciente, o de nuestra imaginación. Tenemos que tener mucha
cautela con todo aquello que percibimos, mediante el estudio profundo de la
mediumnidad que nos haga conocer todo el mecanismo y los posibles errores que
todos podemos cometer, manteniendo un nivel vibratorio de armonía y paz para
evitar atraer pensamientos negativos y espíritus que nos induzcan al error; la
oración sincera para envolvernos en fluidos saludables que equilibren nuestras
fuerzas, la humildad para reconocer que sabemos aún muy poco sobre el mundo
inmaterial y la inclinación para aprender siempre a través de nuestros errores
y sobretodo, personalmente, más importante: “la mediumnidad es una herramienta
para nuestra propia reforma”, no somos salvadores de nadie, intentemos
salvarnos a nosotros mismos primero ¿cómo? Moralizándonos, colocándonos en una
posición de ayuda hacia los demás y hacia los que conviven con nosotros.
Las
razones aquí expuestas nos ayudarán a sacar la conclusión de que el contacto
con los espíritus no es ningún juego y aún tenemos muchas inferioridades para
creer que todo lo que sentimos proviene de espíritus buenos y benevolentes que
vienen a ayudarnos.
Al
sumergirnos en un estudio profundo de la mediumnidad nos damos cuenta que
nuestro conocimiento es mínimo y mayormente estamos sujetos a juegos que los
espíritus hacen que veamos aquello que realmente queremos ver en el fondo de
nuestro interior pero que no representa la realidad en la cual nos encontramos.
Si
aún conviviendo con una persona no logramos alcanzar un conocimiento pleno de
su psicología y forma de actuación en la vida, ¿cómo creemos que nos sería
posible conocer a alguien que no vemos y aún más importante que no convivimos
con él? Desde esta lógica se alza la prudencia y el reconocimiento de nuestras
limitaciones.
La
mente es como una portentosa dinamo que desconocemos completamente su
potencialidad, si añadimos las experiencias, fracasos, complejos…de otras vidas
más el resultado de la existencia actual, ¿creemos sinceramente que podemos
detentar cuando actúa una u otra e incluso si somos nosotros o los espíritus?
A
veces somos nosotros mismos quienes proyectamos imágenes inconscientemente
creyendo que provienen de espíritus.
“Conócete
a ti mismo” esta famosa frase de Sócrates nos trae la base esencial para poder
discernir quien es quien.
Cuándo
realmente queramos aprender, dejando atrás la vanidad y los deseos ocultos de
sobresalir, entendiendo la mediumnidad como un hecho natural que siempre ha
existido en hombres y mujeres en toda la historia de la humanidad, aprenderemos
que es la gran herramienta de renovación, obteniendo el único objetivo de la
misma, aprender que solo por el camino de la caridad es el camino más seguro y
fiable para nuestra evolución.
Mientras
no lleguemos a este punto y demos más
importancia al contenido que a la forma, seguiremos siendo unas marionetas
en manos de los espíritus burlones, pensando que de alguna forma somos tocados
por la varita mágica de Dios y cayendo en la vanidad de creernos por encima de
los demás, y ante los espíritus seremos pobres almas que aún desconocemos la realidad
del mundo espiritual y seguiremos viendo fantasmas donde no los hay.
Por
esta razón, un conocimiento profundo tanto de la mediumnidad , como de nuestra
psicología junto a una actitud humilde equivaldrá a un equilibrio y cordura
ante los hechos mediúmnicos razonando todo aquello que observamos o recibimos y
sólo y únicamente extrayendo lo positivo de los mensajes para nuestro
mejoramiento, dejando a un lado aquellos hechos morbosos sin importancia para
nuestro adelantamiento. Un ejemplo sería el de un profesor dando una clase, los
alumnos sacarán la idea esencial para su aprendizaje, dejando a un lado la vida
del profesor y sus circunstancias, si a estos comentarios lo llamamos
“cotilleos”, “morbo” ¿porqué sería distinto respecto a los espíritus?
La
aceptación de los comentarios y observaciones por parte de personas más
experimentadas sobre nuestras comunicaciones nos ayudarán a edificar cimientos
fuertes que nos traerán solidez.
Cómo
se comentó anteriormente, el conocernos en profundidad nos ayudará a
identificar nuestras propias características de aquellas que son ajenas a
nosotros y al mundo ilusorio que podremos crear.