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INICIACIÓN MEDIÚMNICA
(Alerta, cap: 30)

La mediúmnidad, como cualquier otra facultad, exige ejercicio, entrenamiento dedicación.
Dada sus características paranormales, requiere un estudio cuidadoso y la disciplina adecuada.
El conocimiento de sus mecanismos y el de la propia personalidad darán al candidato a médium, los parámetros necesarios para identificar mejor las manifestaciones, su contenido y sus resultados.
El factor moral es, así mismo, de relevante importancia debido a los efectos que resultan de él.
Como el hombre se encuentra sumergido en un universo de ondas, mentes, vibraciones y espíritus, sintoniza su frecuencia -en la que permanece mentalmente- a la frecuencia de éstos, con lo cual atrae a los afines y rechaza a los contrarios,
En los procesos anímicos y mediúmnicos no existen los milagros ni las mutaciones, pues son fenómenos naturales, razón por la cual la educación de las facultades parafísicas ha de producirse con el rigor que requiere la finalidad para la cual se desea usarlas.
El tiempo proporciona, como en cualquier otro cometido, los resultados que no siempre se perciben tras los primeros intentos.
A raíz de los delicados tejidos con que se revisten la fuerza psíquica, el fenómeno mediúmnico depende del sensitivo, quien debe estar siempre en condiciones, aunque subordinado a los espíritus, sin cuya contribución el fenómeno no se producirá.
El conocimiento de la facultad mediúmnica proporcionará al hombre un comportamiento mejor, a fin de que produzca con eficiencia y tranquilidad.
Si deseas cooperar con los Benefactores de la humanidad en el campo de las responsabilidades mediúmnicas, ten precaución, entrégate a Dios y resguárdate en la oración, el estudio y la acción de la caridad.
No te apresures a desarrollar tus facultades mediúmnicas.
Perfecciona primero tus valores morales, templándote contra las pasiones inferiores, de modo que puedas superarte.
Dedícate al servicio del bien y a la caridad fraternal, para adquirir buena voluntad y sumisión.
Libérate de los caprichos y las pequeñeces del carácter, y así aprenderás a cooperar y comprender, tornándote dúctil, para el intercambio espiritual.
Proponte el silencio y la meditación ante los hechos y acontecimientos lamentables, entrenando la discreción y la humildad.
Procura preservar la vida interior y evita ser agresivo, ni siquiera con el pensamiento, a fin de ofrecer a los espíritus un campo mental tranquilo.
Cultiva la paciencia y somete la presunción; así te armarás de conciencia moral para lograr la sintonía correcta con los desencarnados, sintonía que los benefactores espirituales encargados de tu programa mediúmnico establecerán para tu tarea de redención.
Jesús, el médium por excelencia, se entregaba a Dios sin exigencia ni precipitaciones y recibía del Padre las orientaciones para su mesianato, con el que nos viene conduciendo por encima del valle de las humanas debilidades, hacia la montaña de la sublimación espiritual que es nuestro norte.

Momentos de Mediúmnidad (Joanna de Angelis) (Divaldo P. Franco)